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Colombia a la sombra del uribismo

Este martes Iván Duque asumió la Presidencia de Colombia. El acto marca un cambio para la nación andina, la posible revisión del acuerdo de paz con las FARC y un hecho aún más profundo: la confirmación del poder político y electoral de los sectores más conservadores del país.

Raúl Martínez

  Martes 7 de agosto 2018 8:08 hrs. 
duque

Luego de medio siglo de guerra interna, del fracaso de las conversaciones con el Ejército de Liberación Nacional (la segunda guerrilla después de la disueltas FARC) y de la violencia que aún se registra en varias zonas del país y en particular contra líderes sociales, este martes Colombia vivió el cambio de mando donde Iván Duque (42 años), asumirá la Presidencia de la República.

El político calificado de centroderecha ha construido su carrera al alero del ex mandatario Álvaro Uribe Vélez, apuntado por su vinculación con sectores del paramilitarismo y la oligarquía colombiana.

En diálogo con Radio y Diario Universidad de Chile, el periodista Germán Hernández, explicó que Colombia está frente a “una nueva era política y que se da en medio de circunstancias bastante complejas en el plano nacional e internacional, en medio de una fuerte polarización que implica el retorno del llamado uribismo, una fuerza política de extrema derecha que durante ocho años estuvo en el poder antes del periodo del Presidente Juan Manuel Santos, que realizó la más radical oposición política que se ha desarrollado en los últimos tiempos en Colombia”.

Para el también Premio Nacional de Periodismo, Álvaro Uribe divide al país, pero el triunfo de Iván Duque en su carrera a la Presidencia, demuestra que es el principal elector de Colombia, a pesar de la oposición de partidos de izquierda e independientes.

“Fueron 8 millones de colombianos que votaron en contra de esta fórmula presidencial. Sin embargo, las mayorías se impusieron y además de ser el presidente electo, también conformó el Centro Democrático y el uribismo una gran fuerza política en el Congreso de la República, lo que implica que habrá una muy fuerte coalición de Gobierno y también legislativa para poner en vigencia los principios y fundamentos de este segmento de la política colombiana”, indicó Hernández.

Colombia ante sí misma y ante el continente

A petición del periodista, el senador del Centro Democrático, Fernando Nicolás, y el concejal por Bogotá Celio Nieves (Polo Democrático), compartieron para Radio y Diario Universidad de Chile sus visiones respecto del futuro de su país con la llegada de Iván Duque al Palacio de Nariño, sede del Poder Ejecutivo.

Para Nicolás, cercano al nuevo mandatario y a Uribe, el arribo de Duque significará el fin “del daño tan grande que ha generado el populismo en la región”, en referencia a los gobiernos de izquierda que se registraron en varios países sudamericanos en los últimos años.

El parlamentario señaló que a Duque “le espera una nueva forma de hacer política, sin clientelismo político, sin ‘mermelada’, sin repartijas burocráticas. Es una forma más cálida, más cercana al ciudadano que permite un diálogo permanente y que ese diálogo, esa cercanía y esa calidez sean las que conduzcan el destino y el mandato del nuevo Gobierno”.

Respecto de su relación con América Latina, el senador uribista comentó que “es también un cambio de paradigma en el sentido de que el Presidente Duque no obedece a una vertiente ideológica de izquierda o de derecha. El Presidente Duque es una vertiente ideológica de centro, es una persona pragmática sin que el pragmatismo raye con la violación de sus principios, sino un pragmatismo en el marco de la ley y de las buenas prácticas políticas”.

Sin embargo, para muchos sectores al interior de Colombia, el sucesor de Juan Manuel Santos está más cercano a la ultraderecha del país y proclive a asumir los planteamientos surgidos desde la administración estadounidense que encabeza Donald Trump.

Para el concejal de izquierda por el municipio de Bogotá, Celio Nieves, “las relaciones de Colombia con América Latina en cabeza del Presidente Iván Duque, serán para fortalecer procesos indicados y trabajados desde los dos gobiernos de su mentor, el ex Presidente Álvaro Uribe Vélez, es decir para fortalecer procesos con gobiernos de la derecha de América Latina, e igualmente para manejar reconciliación y de alguna manera satisfacción con el gobierno de Estados Unidos que encabeza el Presidente Trump”.

A su juicio, resulta complejo que con Duque “la idea de unir a Colombia se haga realidad. Por supuesto que le interesa unir a los partidos que pueden hacer con él y su partido, el Centro Democrático, una gran coalición de mayoría en el Congreso de la República para fortalecer iniciativas legislativas de su sector. Pero con los sectores democráticos y el pueblo trabajador los mensajes enviados en días previos a su posesión no son halagadores”.

Uno de los temas que están en la mesa es si Duque accede a revisar los acuerdos de paz con las FARC, la guerrilla hoy reconvertida en partido político y sus miembros en tránsito a la vida civil.

En el plano internacional, un hecho que marcará el próximo periodo será la relación que mantendrá con su vecina Venezuela luego que el mandatario, Nicolás Maduro, denunciara en los últimos años el uso de la frontera común para el contrabando de mercancías e incluso de billetes a lo que se sumó el fin de semana recién pasado la acusación contra el saliente jefe de Estado colombiano, Juan Manuel Santos, de estar detrás del atentado que casi le costó la vida el sábado en el centro de Caracas.