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Diputado Horacio Pietragalla por crisis argentina: “Esto va a terminar de la misma manera que en 2001”

El diputado kirchnerista de la Cámpora analiza el escenario que enfrenta actualmente Argentina. Con una pobreza creciente, una inflación disparada, el desempleo en alza, un paro nacional de 36 horas y con una nueva y millonaria deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) el parlamentario rememora sus peores momentos previo a la llegada de los Kirchner. "Están empecinados en que este es el camino, y todos los índices se están destruyendo", concluye.

Martín Espinoza C.

  Domingo 30 de septiembre 2018 9:18 hrs. 
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El 27,3% de los argentinos son pobres, lo que equivale a 11 millones de personas. De ese total, 4,9% son indigentes, es decir, que sus ingresos no alcanzan ni siquiera para comprar comida. El desempleo se acerca ágilmente al 10%  y la inflación sumó 16% solo en el primer semestre, esperándose que para diciembre cierre por encima del 30%. Además, el gobierno de Macri acaba de revivir una de las pesadillas más oscuras para el país trasandino: concretó un crédito por 57 mil millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional.

Mientras el oficialismo sigue firme en la línea de sus políticas económicas, los sectore spopulares se movilizan para manifestar su descontento y, en paralelo, la oposición intenta rearmarse para dar el batatazo en las elecciones presidenciales del próximo año. Sobre esto y más, habla el diputado kirchnerista Horacio Pietragalla.

Están pasando muchas cosas en Argentina. Acaba de terminar un paro de 36 horas, en paralelo el Presidente Macri estaba en la ONU haciendo denuncias contra Venezuela. Mientras tanto, el país está sumido en una profunda crisis tanto económica como política y social… ¿Cuál es el contexto en el que se desata esta crisis?

Está compleja. Venimos de un modelo económico diferente. Un proyecto político que marcó un alto a esa matriz económica que venía llevándose adelante después dela dictadura militar, cuando se instaló el neoliberalismo. Muchas corporaciones económicas que hoy nos gobiernan son las que se favorecieron en ese periodo, pero durante años fueron cambiando las figuras presidenciales, pero el modelo económico siguió. después de la crisis de 2001 tuvimos la posibilidad de palpar un proyecto distinto. Tanto Néstor como Cristina profundizaron en materia económica una autonomía y una soberanía que abrió la posibilidad de poder llevar adelante políticas para rescatar a los sectores que estaban sumergidos en la marginalidad. Argentina tuvo errores y aciertos en ese periodo, pero marcamos una independencia a las estructuras económicas internacionales. Se pagó toda la deuda del Fondo Monetario Internacional (FMI). Eso hizo que las decisiones soberanas en materia económica sean llevadas por Argentina.

¿Y cómo evalúas en este momento la situación argentina?

Ahora volvimos de vuelta a esa matriz económica que nos había dejado la dictadura. El neoliberalismo fatal, feroz, que en menos de tres años destruyó gran parte de la consistencia social sólida que se había construido. En materia económica no creo que no sepan lo que están haciendo, sino que están llevando decisiones que favorecen a los especuladores financieros, a los fondos buitres, y que son todos sus amigos. Estamos gobernados por el sector más chico de la sociedad, el más pudiente. 

Después de 2001, y con el kirchnerismo adelante, la estructura económica argentina adquirió cierta estabilidad. ¿Qué políticas, en términos más concretos, llevaron a Argentina a sumirse en la crisis en la que está hoy?

Estos sectores fueron los que más sufrieron el proyecto kirchnerista. Para redistribuir la riqueza, de algún lado la tuvimos que sacar. Macri, al llegar, lo primero que hace es liberar las retenciones al agro. Los sectores más beneficiados del campo pagaban una retención que ayudaba a financiar la asignación universal por hijos. Lo primero que hace Macri es sacar esas retenciones, que para el Estado eran muy importantes. Saca la retención a las mineras. En lo simbólico, llega y saca el impuesto al champagne, a los autos importados. Todo esto trajo de vuelta la primavera a estos sectores que concentran gran parte de la economía. ¿Quién paga los platos?

Los sectores populares…

Los sectores más populares de la población. Cuando gobernábamos nosotros, todo el tiempo teníamos que estar desmintiendo operaciones mediáticas, judiciales… Lo del fiscal Nisman fue un suicidio claramente. Lo dijeron más de trece peritos. Ahora un peritaje de Gendarmería, que están actuando como una de las fuerzas más represivas del Estado, está diciendo que fue un asesinato y que Cristina es sospechosa. Es una locura. La familia Macri es parte de la burguesía que se favoreció en dictadura y que fue parte de la Patria Contratista siempre. Empresas que trabajaron contratadas por el Estado, crecieron sus arcas, y en varios momentos sus deudas se estatizaron. Y hoy, Presidente. Todo se lo debe al sometimiento de los sectores que más sufren esta economía.

La pesada herencia

¿Cómo se explica en términos políticos y estratégicos este hilo de decisiones que ha tomado Mauricio Macri y que han perjudicado a las clases más populares de Argentina? ¿Cómo se entiende que no haya previsto la agitación social que podría generar quitarle sus beneficios sociales?

No sé si les importa tanto. Argentina es un país económicamente no muy estable. Tiene una economía media dolarizada. Cuando estaba Cristina había dos paritarias por año y eso dejaba el salario siempre por arriba de la inflación. El Ejecutivo ajustaba todos los años la asignación universal, las pensiones por discapacidad, las jubilaciones… Hoy eso no se está ajustando. Cuando asumió Macri el dólar estaba a 17 y hoy está a 40 pesos argentinos. Hay un malestar social muy grande. Los índices de pobreza subieron a un 27% y gran parte de los medios de comunicación y del Ejecutivo, para poder sobrellevar esto, dicen que todo esto no es culpa de las decisiones políticas económicas del gobierno, sino de la “pesada herencia”. Les meten a los sectores populares eso de que viviste una fiesta que ahora tenemos que pagar. Ese es el argumento para sostener ciertos ajustes llevándole la responsabilidad a Cristina.

¿Y qué tan falso es eso?

Muy falso. Errores tuvimos, obviamente, pero tuvimos muchos más aciertos que errores. Argentina se desendeudó. Le había dicho que no al Fondo (Monetario Internacional). Pensar en el desendeudamiento con la deuda que tomó Macri va a ser muy complejo para cualquier gobernante. Cristina basó su proyecto en el consumo interno. Entendimos que inyectando un fluido económico a los sectores populares iba a hacer que la economía arrancara. Tomando medidas que acompañen esas políticas, hizo que crecieran las industrias, las pymes… Hoy hay gente que no puede sostener sus pymes porque no pueden pagar ni siquiera las cuentas de la luz y gas.

El acuerdo entre el gobierno argentino y el FMI tuvo un gran revuelo mediático y ha despertado mucho a la población. Después de finalmente pagar la histórica deuda en tiempos del kirchnerismo, ¿qué significa para los argentinos volver a endeudarse con el FMI? 

Es perder la soberanía, es de las peores políticas económicas. No solo se pierde la soberanía económica, porque las garantías de los créditos son recursos naturales de Argentina, una cosa anticonstitucional.

Pero si es anticonstitucional, ¿cómo avanzan estas políticas?

Hoy el Congreso nacional no está funcionando. Acá en Chile el Parlamento sesiona tres veces por semana. En Argentina nunca. Con nosotros funcionaba una vez por semana, una vez cada quince días. Hoy no funciona. Hace más de tres meses que no hay una sesión ordinaria. Yo soy vicepresidente de la comisión de Derechos Humanos. Desde marzo hemos sesionado dos veces. El parlamento está totalmente cerrado. El Ejecutivo ha despedido a muchos empleados públicos. Ellos odian al Estado paternalista. Yo no le tengo miedo al Estado como regulador de la desocupación. Hoy hay más de 10 mil despedidos del Estado. El FMI fue un eje fundamental del desastre económico que vivió Argentina. En esa época se había pedido un crédito que era un blindaje, y se generó toda la expectativa de que este crédito era la solución para la crisis que vivíamos. Ese crédito entró y se fue. El terror que le tiene Argentina al FMI es porque si estás muchos años con una persona que te somete, te pega, te maltrata, no la quieres ver cerca. Es un síntoma natural, sano. Sería un síndrome de Estocolmo masivo que los argentinos se enamoraran -como dijo Macri- de quienes nos van a llevar al desastre económico y a la crisis que se va a vivir. Lo más triste es que uno ve que esto va a terminar de la misma manera en que terminó en 2001. Están empecinados en que este es el camino, y te lo dicen. Y todos los índices se están destruyendo… 

Un nuevo 2001

Entonces, desde tu perspectiva, si Argentina sigue por este camino, ¿es una posibilidad terminar como terminó en 2001?

Yo creo que sí. Argentina está más organizada en los sectores populares que en 2001. Esas estructuras se mantienen después de nuestro gobierno de 12 años. Muchas cooperativas, trabajo en los barrios… El oficialismo nos llama golpistas, porque organizamos un paro, una movilización, pero esas son las herramientas democráticas que tenemos. Lo que fue desestabilizador fue la reacción de gran parte del pueblo cuando no tenían cómo canalizar sus enojos y salió masivamente a pedir la renuncia y el “que se vayan todos”. Creo que lamentablemente vamos hacia ese camino. Hay un distinto escenario al 2001. Ahí no había credibilidad en las instituciones, no se creía en nadie. Había un descontento social que explotó. Hoy gran parte de la población sabe que el año que viene hay elecciones, que Cristina -si la dejan- es una posibilidad. Hay que ver qué hace la otra parte de la oposición, que es muy mezquina y que ayudó a este gobierno en el Congreso para avanzar con estas medidas económicas. Se muestras opositores en los medios, pero después le dan quórum al gobierno para llevar adelante la política económica que están llevando. Hay mucha hipocresía. Eso es más universal…

Entonces la salida que tú le ves a este conflicto no es una eventual renuncia de Macri, sino que el desafío está en ganar las próximas elecciones…

Sí, yo creo que tenemos que llegar a las próximas elecciones.

¿Y cómo se está articulando la oposición para ese escenario?

Tenemos dos ámbitos de oposición muy fuertes. Primero, todo lo que es nacional y popular, que es Unidad Ciudadana, el frente electoral que armó Cristina en la última elección. Hoy tenemos mucho diálogo con la izquierda. Si bien la izquierda trotskista en Argentina es muy complicada para generar alianzas, hoy se están armando acciones en conjunto. La izquierda más racional ya está con nosotros. Después tenemos los sectores del peronismo blando, que son los que ayudaron a este gobierno a llevar adelante su gestión. Fueron parte de nuestra gestión anterior. Muchos rompieron con nuestro proyecto para después acompañar todo lo que decía el gobierno de Macri. Claramente condicionado por persecuciones judiciales.

¿Es Cristina la carta de la oposición para las próximas elecciones?

Sea ella la figura que encabece una lista o sea ella la conductora de la persona que encabece la lista. En la alternativa política argentina que viene es la única que tiene la capacidad y convicción de ir por un proyecto de país que no sea este, que no transe con las corporaciones económicas y que no se siente en la embajada de Estados Unidos.

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