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Fernando Haddad despliega estrategia para impedir triunfo de Bolsonaro en Brasil

El candidato del Partido de los Trabajadores deberá mostrarse no sólo como el abanderado de un sector político, sino quien está dispuesto a sumar las demandas de todas las otras candidaturas que no pasaron a primera vuelta. Mientras, Jair Bolsonaro juega con la popularidad que le dejó una campaña antisistémica y con duras propuestas en materia de seguridad para combatir la delincuencia.

Raúl Martínez

  Miércoles 10 de octubre 2018 7:11 hrs. 
Brazil's presidential candidate for the Workers Party (PT) Fernando Haddad (C) addresses supporters during a campaign rally in downtown Recife, Pernambuco state, Brazil on September 22, 2018. (Photo by Arthur de Souza / AFP)

El canciller de Mauricio Macri y el presidente chileno, Sebastián Piñera, expresaron su respaldo a las medidas económicas que impulsa el candidato ultraderechista brasileño, Jair Bolsonaro. Para el jefe de Estado de Chile, el militar en retiro tiene un programa en esta materia que “es lo que necesita un país como Brasil”.

Las afirmaciones de las autoridades de estos dos países latinoamericanos dan cuenta del apoyo que encuentra Bolsonaro en la elite económica de la región, sumado a otros sectores como el religioso, los que expresamente han planteado que la mejor opción para la nación más grande de América Latina es el candidato del Partido Social Liberal.

Bolsonaro no sólo es el candidato de las elites sino también de millones de brasileños que votaron su opción el domingo 7 de octubre y que le dieron un 46,3 por ciento de los sufragios, algo que incluso no estaba en ninguna de las proyecciones electorales de las encuestadoras.

Para este nostálgico de la dictadura brasileña las campañas en su contra se convirtieron en la mejor forma de movilizar a su electorado el cual para los analistas están cansados del PT y de Lula, además de la inseguridad que se vive en las principales ciudades del país. Ante esto Bolsonaro se mostró como el candidato antisistema, criticó duramente a la petralada como se denomina despectivamente a los militantes del PT y apuntó directamente contra el ex mandatario y ex dirigente sindical quien está preso desde abril en una sede policial en Curitiba acusado de corrupción. Para la inseguridad presentó ideas militares que encontraron el respaldo ciudadano.

Al mismo tiempo, Bolsonaro recaudó el capital mediático que le aportaron los grandes medios de comunicación como la Red O Globo y periódicos como el Folha do Sao Paulo, los que están en manos de seis familias. Todos atacaron invariablemente la época del PT en el poder y el supuesto desorden en el que dejaron al país a pesar de aplicar políticas donde, por ejemplo, por primera vez muchas familias brasileñas tuvieron para comer tres veces al día. Sin embargo el riesgo de Bolsonaro sólo fue visto hacia el final de la campaña y algunos comenzaron a criticarlo. Pero la reacción de sus partidarios fue acusar a O Globo de “comunista”, algo que resulta sencillamente insensato y muy lejos de la realidad.

Por eso el desafío para Fernando Haddad, el candidato presidencial del PT, es tan grande. No sólo responde a los poderes fácticos que están detrás de Bolsonaro, sino también a convencer que lo que se juega el próximo 28 de octubre es la estabilidad democrática del país que para muchos analistas si llega a estornudar es capaz de provocar una neumonía en el resto de la región. Es decir, lo que ocurra en Brasil no sólo repercutirá en Sao Paulo, Minas Gerais, Salvador da Bahía, Río de Janeiro, Florianópolis o Porto Alegre, sino también en el resto de América Latina.

Haddad ya comenzó las conversaciones con Ciro Gomes, con quien coincide el haber sido parte del gabinete de ministros de Lula durante su gobierno.

A esto se debe sumar el verdadero peregrinar que deberá realizar en otras candidaturas no sólo de centroizquierda sino también hacia la derecha del espectro político brasileño que aún se desconoce cómo va a encauzar su votación en menos de 20 días.

¿Están todos dispuestos a votar por Haddad sólo por derrotar a Bolsonaro?

Por eso resulta fundamental para el candidato del PT mostrarse no sólo como el abanderado de un sector político, sino quien va a defender las conquistas sociales de todos los brasileños y avanzar en las ideas planteadas por las otras candidaturas.