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Año XI, 21 de julio de 2019

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¿Qué significa ser pinochetista en el Chile de 2018?

El "resurgimiento pinochetista" en Chile se ha tomado la agenda pública durante los últimos días y ha motivado distintas opiniones y análisis relativos a las características que tiene este sector radicalizado de la derecha chilena en la actualidad.

Montserrat Rollano

  Sábado 22 de diciembre 2018 16:26 hrs. 
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La última semana, la agenda pública ha estado marcada por hechos, opiniones y comentarios que, de alguna u otra forma, reivindican el legado del dictador Augusto Pinochet. Expresiones como la de la diputada de Renovación Nacional, Camila Flores, quien asegura estar orgullosa de ser pinochetista, parecen no ser aisladas, sino que representan a un sector relevante de la población en nuestro país.

Y pese a que el tema ha generado ruido al interior de la coalición, desde Renovación Nacional y la UDI no tuvieron complejos al momento de asegurar que sí existen pinochetistas en ambas colectividades, pero que eso no implica que se avalen los crímenes cometidos durante la dictadura.

Desde la Moneda, evitaron cuestionar lo que algunos han catalogado como una “regresión autoritaria”. Muy por el contrario, la vocera de Gobierno, Cecilia Pérez, aseguró que el tema no incomoda y que representa la “diversidad” del conglomerado.

Todo este escenario plantea la duda de si realmente hay un renacer de este segmento radicalizado de la derecha chilena o si, por el contrario, siempre estuvo ahí, y hoy puede mostrarse con mayor libertad.

Según el director del Centro de Análisis Político de la Universidad de Talca, Mauricio Morales, “el pinochetismo en Chile siempre ha existido y va a seguir existiendo” Prueba de ello, señala,  la última encuesta Latinobarómetro muestra en Chile hay un 21 por ciento que prefiere un régimen autoritario a un régimen democrático. “Es la cifra más alta en América Latina sobre un régimen de estas características”, enfatiza.

Por esta razón, a su juicio, las predisposiciones autoritarias en Chile son mucho más fuertes en perspectiva comparada “esto lleva a pensar que el pinochetismo en Chile no es una excepción y tampoco estamos hablando de un porcentaje insignificante de la población”, asegura Morales.

Sin embargo, luego de que a través de distintos documentos y procesos judiciales se revelaran los horrores cometidos por la dictadura cívico-militar, no son pocos los parlamentarios y dirigentes políticos de Chile Vamos que pretenden hacer una separación del legado económico e institucional de los 17 años del gobierno de Pinochet y los crímenes de lesa humanidad cometidos por agentes del Estado.

En esa misma línea, el académico de la U. de Talca es categórico: “Ser pinochetista hoy, en 2018, significa estar a favor de un régimen que no es democrático, justificar las violaciones a los derechos humanos y también implica un apoyo a las reformas neoliberales que implementó la dictadura. Acá se compra el pack completo: No se puede ser pinochetista de día y demócrata por la noche”.

Asimismo, el analista expresó que el gobierno de Sebastián Pinera posee una clara contradicción. Esto, ya que en su primera administración catalogó de “cómplices pasivos” a quienes habían colaborado con la dictadura, principalmente civiles, mientras que hoy no ha tenido una postura firme y definida sobre el tema.

“Hoy día pareciera existir un clima que tolera posturas que durante un buen tiempo estaban subsumidas y que hoy afloran en el marco de una sinceridad programática por parte de algunos diputados de derecha”señaló.

Para el decano de la Facultad de Ciencia Política y Administración Pública de la Universidad Central, Marco Moreno, “es más propio hablar de un neo-pinochetismo que tiene que ver con reivindicar sobre todo ciertas ideas de orden y seguridad con las que se asociaba a la dictadura chilena”.

Según su mirada “hay un intento por conectar con esa emoción que se ha instalado hoy, que el país está pasando por una crisis, que se expresa en que sus instituciones están teniendo problemas” señala.

En ese vacío institucional, añade Moreno, normalmente estas emociones que se instalan por parte de la gente, vuelve la idea de este mito conservador de “todo tiempo pasado fue mejor”.

En ese sentido, el experto recordó los datos arrojados por la encuesta Cerc-Mori del año 2015, donde se preguntaba quién había sido el mejor presidente en los últimos 25 años y un 15 por ciento decía que Pinochet.

Entonces, dice Moreno, “hay todavía en la sociedad chilena, especialmente en las generaciones que están por sobre los 50 o 60 años, un poco de esa percepción que frente a esta incertidumbre por la que están pasando se requiere de autoridades fuertes”.

Misma visión tiene el filósofo y académico, Hugo Herrera, quien expresó que “cuando hablamos de populismo, cuando hablamos de nostalgia pinochetista, estamos hablando de un déficit del sistema político actual y eso es algo más serio que lo que diga Camila Flores porque hay atavismos que están dando vuelta ahí y que no están siendo acogidos por el sistema político, económico y cultural y eso es algo que nos puede significar un problema en el futuro”.