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Año XI, 8 de diciembre de 2019

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Acceso y continuidad al mínimo: los problemas de la educación diferencial en Chile

En la actualidad, solo uno de cada diez niños con discapacidad pueden terminar el colegio. Pese a proyectos como Inclusión Laboral y Admisión Justa, la periodista Claudia Aldana aseguró a Diario y Radio Universidad de Chile, que la deuda del Estado con los niños y niñas que tienen dicha condición aún persiste.

Eduardo Andrade

  Martes 24 de septiembre 2019 9:08 hrs. 
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La estrategia utilizada por la ministra de Educación, Marcela Cubillos, para enfrentar la acusación constitucional en su contra, fue el detonante para que la periodista Claudia Aldana visibilizara, a través de una columna publicada en nuestro medio, la deuda que el Ministerio de Educación mantiene para con los niños y niñas con necesidades de educación especial.

Fue a inicios del mes de septiembre cuando se ingresó la acusación en contra de Cubillos y cuyas maniobras de defensa, para Aldana, han dejado muestra de que desde el Ministerio siempre primó una estrategia comunicacional antes que una educativa.

En tal sentido, la periodista, quien es madre de una niña con discapacidad, aseguró a Diario y Radio Universidad de Chile, que la “estrategia de victimización” usada por la secretaria de Estado es también una burla frente a los problemas que atraviesan hoy los niños y niñas con dicha condición.

Pero, ¿cuál es el panorama que se vive actualmente en la educación diferencial?

Claudia Aldana.

Claudia Aldana.

Aldana lo resume en un dato: uno de cada diez niños con discapacidad logra terminar el colegio, nueve quedan en el camino. Todo esto, pese a que en desde el Gobierno se ha impulsado dos leyes que traían dentro de sus ingredientes algunas fórmulas para mejorar la inclusión.

Por un lado, Admisión Justa, que luego de reiteradas críticas llegó a plantear que los niños y niñas con dicha condición puedan ingresan a cualquier establecimiento educativo, y la ley de Inclusión Laboral, que pretendía facilitar la posterior inserción de los mismos al mercado.

Sin embargo, para Aldana, es justamente el vacío entre ambos proyectos lo que no se ha resuelto aún.

“Empezamos al revés, hay una ley de inclusión laboral pero no hay educación. Entonces, cómo van a llegar nuestros hijos a trabajar si no tienen educación. Queremos criar personas independientes, pero no tenemos ningún apoyo. Incluso, el ministro Nicolás Monckeberg ha planteado que somos los papás los que tenemos que tener un cambio de actitud”, criticó Aldana.

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Respecto de este tema, Diario y Radio Universidad de Chile conversó también con la educadora diferencial del Liceo Tomás Lago, de la comuna de Chillán Viejo, Valeria Morales, quien aseguró que existen políticas del Estado que respaldan el acceso a la educación de los niños y niñas con necesidades educativas especiales, pero que, en la práctica, son insuficientes.

“Está el decreto 170, que fija normas para determinar que los niños con NEE puedan recibir la subvención necesaria y hay un aumento de esa subvención. El problema es que uno como docente de aula, ve que este sistema es insuficiente, porque son chicos que requieren una atención importante en relación a los profesionales, materiales, equipos que puedan garantizar el acceso a una educación de calidad”, explicó Morales.

Esta situación, en particular en el caso de las personas con autismo, se deja ver también en la posterior inserción laboral de los estudiantes. Así, por ejemplo, el educador y vocero de la organización Autismo Chile, José Perich, indicó que, aunque las personas que tienen autismo en nivel uno logran llegar más lejos en el sistema educativo, el problema persiste en las personas con otros niveles de dicho trastorno.

“Las personas que tienen autismo en niveles dos y tres acuden a la educación especial y, si esta no se adscribe al decreto 83, los estudiantes no cuentan con certificación, y por lo tanto se hace inviable que ellos logren niveles de educación superior que después les permita entrar a un sistema laboral. Las escuelas especiales han dado claras muestras de tener un fracaso en términos de la formación que ellos mismos por si solos pueden entregar”, precisó Perich.

José Perich.

José Perich.

Actualmente, según Claudia Aldana, los padres que se ven obligados a pagar colegiaturas que otorguen la certificación adecuada a sus hijos, deben pagar montos de hasta tres veces más el precio de un colegio privado.

Finalmente, hay que recalcar que, los especialistas consultados para este informe, recordaron que el Estado chileno está adscrito a la Convención por los Derechos de las Personas con Discapacidad, y que esto les obliga a facilitar los recursos hacia una educación más inclusiva y las repercusiones que ésta tiene en el ámbito laboral.

El dato correspondiente a las personas con discapacidad en edad laboral, según la organización Autismo Chile, aún es alarmante: cerca del 50 por ciento de ellos aún no logra insertarse en algún puesto de trabajo.