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Manuel Merino al frente del Perú: el regreso de la vieja institucionalidad

Contactado por Radio y Diario Universidad de Chile, el historiador peruano y analista político, Daniel Parodi, sostuvo que la salida de Vizcarra y asunción de Merino no es una buena señal de la política peruana, la que ya, de por sí, es “muy sui generis”.

Camilo Villa J.

  Martes 10 de noviembre 2020 20:52 hrs. 
manuel merino martín vizcarra


32 meses duró la relativa estabilidad política en el Perú. Pese a su alta aprobación popular y a una serie de reformas que impulsó desde el Ejecutivo, la noche de este lunes el Congreso de Perú destituyó al entonces presidente Martín Vizcarra.

La causal de su destitución es haber recibido supuestos sobornos mientras era gobernador el año 2014, por lo que fue acusado de “incapacidad moral” para ejercer el cargo.

Ante la falta de un vicepresidente, fue el presidente el Congreso quien debió asumir el máximo cargo de la nación vecina: Manuel Merino de Lama, y lo hizo la tarde de este martes, asegurando que se ha actuado en el marco de la Constitución y que lo que viene por delante se debe enfrentar con altura de miras.

“Aceptando el mandato de la Constitución asumo el cargo de Presidente de la República en un momento muy difícil para el país. La crisis es innegable que hace que nos enfrentemos a dilemas permanente por lo que corresponde actuar con responsabilidad y madurez”, sostuvo durante su asunción al poder.

Sin embargo, y más allá de su declaración de buenas intenciones, Manuel Merino es un personaje bastante cuestionado en Perú.

Llegó este 2020 al Congreso con apenas 5271 votos. Antes ya había sido legislador en los periodos 2001-2006, y 2011-2016.

Hasta que no ganó la presidencia del Congreso, Merino siempre fue un político de segunda línea. Identificado con las ideas liberales, su vida política la ha alternado con su carrera de empresario agrícola. En Perú no era un personaje conocido, sin embargo, este año 2020 su nombre ya comenzó a figurar en las encuestas.

Merino encabezaba las mediciones, pero no como él hubiera querido: según la última encuesta de Ipsos, la desaprobación su gestión al frente del Congreso alcanzó, nada menos, que un 72 por ciento.

Manuel Merino

Entre los factores que han mermado su apoyo popular está, justamente, su permanente idea de sacar a Martín Vizcarra de la presidencia. Merino fue uno de los impulsores del primer proceso de vacancia contra Vizcarra, que finamente no consiguió los votos necesarios.

En este segundo proceso -que finalmente terminó por sacar a Vizcarra- Merino también fue un gran entusiasta, siempre sabiendo que él sería su reemplazante. Para la mayoría de la población peruana, según señalan diversos medios, la asunción al poder de Merino es un golpe de Estado, tal como acusó el diario El Comercio, uno de los grandes rotativos del país andino.

Contactado por Radio y Diario Universidad de Chile, el historiador peruano y analista político, Daniel Parodi, sostuvo que la salida de Vizcarra y asunción de Merino no es una buena señal de la política peruana, la que ya, de por sí, es “muy sui generis”.

En ese sentido, explicó que la política en Perú no es “una cuestión de izquierda o derecha”, sino lo que él denominó de “informalidad versus institucionalidad”. Para él, Vizcarra estaba desarrollando un proyecto institucionalista en que se pretendían establecer reglas de transparencia y fortaleza ante la corrupción, aspiración que chocaba de frente con la casta política del Perú.

Ante esto, la élite del país vecino canalizó, a través de Merino, sus intenciones de volver a la informalidad institucional, en donde la corrupción no es castigada como pretendía la administración de Vizcarra.

Manuel Merino, a pesar de que proviene de Acción Popular, que es un partido tradicional y antiguo, también es un partido que, como prácticamente todos los partidos, ha sido penetrado por la informalidad. La mayoría de los congresistas de Acción Popular que hoy son la bancada mayoritaria, provienen de esta cultura política informal y patrimonialista, que entienden la función pública como un beneficio personal”, sostuvo Daniel Parodi.

En ese sentido, según el analista, lo que se ha instalado en Perú de la mano de Merino es una tendencia anti reformista, conservadora, que busca mantener el status quo que hasta ahora se mantiene el país.

Por lo mismo, los partidos políticos de Perú -a los que Parodi les llama franquicias- han aunado esfuerzos para tomarse el Estado. Hasta ahora, la casta política no tenía a su haber el Ejecutivo, pues Vizcarra no militaba en ningún partido y, de hecho, no contaba con el apoyo de ninguno.

Con Manuel Merino a la cabeza del Gobierno, los partidos se aseguran tener el control del Ejecutivo y del Legislativo, además, Merino no está obligado a renunciar a su cargo de parlamentario.

Por todo esto, Daniel Parodi lamentó la actual situación que vive su país, sobre todo, con miras a su bicentenario.

“Pugnaban por tomar el Estado y ahora lo lograron. Tienen el Ejecutivo, tienen el Legislativo y tienen una explícita intención de copamiento institucional. No son buenas noticias para el Perú si se trata de un camino de fortalecimiento institucional de cara al bicentenario de la República”.

De todas maneras, Merino no tendrá mucho tiempo en el poder -al menos según señala ahora-, ya que se comprometió a respetar la fecha de elección programada para el año venidero.

“Nuestro primer compromiso es el de ratificar nuestra posición democrática y ratificar el proceso electoral en marcha que tiene que realizarse de acuerdo al calendario establecido por los órganos competentes. Nadie puede cambiar la fecha de las elecciones generales del 2021 previstas para el 11 de abril”, sostuvo el nuevo mandatario.

Declaración que no deja tranquilo a Daniel Parodi, pues cree que buscarán la fórmula para que la casta política que se tomó el Ejecutivo se mantenga por varios años más en el poder.

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