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Carmen Prieto Monreal, actriz y cantante: “Lo que ocurre a mi alrededor, el sentir de mi pueblo, no puede ser indiferente ante mis ojos”.

La artista se presentará junto a Mario Rojas, el jueves 28 de octubre a las 20.30 horas, en Thelonious Lugar de Jazz.

Berenice Ojeda

  Martes 26 de octubre 2021 10:35 hrs. 
Carmen Prieto 1


Carmen Prieto Monreal, no es solo la voz más reconocida del bolero y el vals en Chile y Latinoamérica, sino una cantante, compositora y actriz que desde hace tres décadas transita por diversos géneros musicales y artísticos, y paralelamente sostiene un decidido compromiso con las demandas sociales de los sectores vulnerados de país. Ejemplo de ello son los temas de su autoría ANA, ASÍ TE LLAMAS, en memoria de Ana González de Recabarren, LOS ENCAPUCHADOS, y sus coplas relacionadas con la revuelta iniciada el año 2019.

La pasión de Carmen por el bolero se remonta a su infancia, “El bolero llegó a mi casa cuando era muy niña, directo desde Cuba, a partir de un viaje que hizo mi madre a la isla en 1969. Llegó cargada de discos y libros, y entre los de música vernácula cubana venían algunos de bolero, y de la nueva trova. El hechizo con el bolero y con esa música morena caribeña fue inmediato, sin imaginar que años más tarde sería el género que iba a cultivar, cantar, re-versionar y hacer propio, y sin imaginar tampoco que sería mi forma de vida”, señala.

Esta forma de vida que se mantiene hasta hoy, junto al desarrollo de otros proyectos paralelos, entre ellos la próxima presentación junto a Mario Rojas en Thelonious Lugar de Jazz, es la que nos relata Carmen Prieto en la siguiente entrevista.

P: Se podría decir que eres casi una embajadora del bolero en Latinoamérica y el Caribe. ¿Dónde parte esta travesía y cuáles han sido las experiencias más significativas en torno a ella?

C.P: Cuba fue mi punto de partida. En 1991 fui invitada a cantar al Rincón del feeling, espacio ubicado en el Hotel San Johns, en su último piso. Allí, cada día se presentaban los más importantes artistas del bolero; compositores, intérpretes y orquestas. Entre ellos estaba el más importante cantautor y trovador de este canto romántico, como lo fue César Portillo de la Luz, autor de CONTIGO EN LA DISTANCIA, INTERLUDIO, TÚ MI DELIRIO, y NOCHE CUBANA, entre muchos otros. Fue él quien propuso mi nombre para el Festival Internacional Boleros de Oro 1992, en La Habana y Santiago de Cuba. Recibí de parte de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), la invitación para asistir al año siguiente. Desde ese 1991 comencé a ir a Cuba todos los años.

Fui conociendo y compartiendo escenario con Omara Portuondo, Elena Burke, Ela Calvo, Juan Formell, Enriqueta Almanza, Carilda Oliver, Grupo Manguaré, conocí e hice amistad con Silvio Rodríguez, Vicente Feliú, Marta Valdés y tantos, tantos más.

P: Nombras a Carilda Oliver Labra, la destacada poeta cubana cuyo soneto ME DESORDENO, AMOR, ME DESORDENO interpretaste, dio vida a un disco y posteriormente a una obra de teatro. ¿Cómo se gestó este acercamiento e interés por Carilda?

C.P:  Conocí el poema ME DESORDENO AMOR en una actividad colateral del festival Boleros de Oro en La Habana, el año 1992. Se lo escuché a una señora declamadora que estaba esa tarde. Me enamoré del soneto y le pregunté de quién era y si había sido musicalizado, me respondió que no y que el poema era muy conocido, que su autora, la poeta Carilda Oliver Labra, Premio Nacional de Poesía en 1950, era oriunda de Matanzas y muy querida por su pueblo. Me escribió el soneto en una servilleta y me lo traje a Chile con el firme propósito de hacerlo canción. Así fue como al año siguiente me presenté al Festival Boleros de Oro con un disco nuevo titulado ME DESORDENO cuya canción principal era este poema.

Fue toda una revelación, me presenté en el Teatro Nacional de La Habana abriendo el festival con videoclip incluido y con la presencia de Carilda Oliver entre el público. Luego me llevaron a Matanzas y juntas en el escenario abrimos una noche, ella declamando otros de sus sonetos y yo cantando. Desde ese día, Carilda y yo cultivamos una amistad que se mantuvo hasta su muerte.

Años más tarde, cuando volví al teatro, Malucha Pinto me invitó a crear un espectáculo músico-poético-teatral que llamamos ME DESORDENO AMOR, donde por cierto canto este soneto. El año 2011, fuimos invitadas al Festival Internacional de Teatro de La Habana, y nuevamente nos reunimos con Carilda Oliver en su Matanzas querida. Le mostramos la obra que lleva el título de su más famoso soneto, y sin duda fue otro momento más de emoción que sumo a mi caminar artístico.

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P: ¿Cómo conversan tus dos profesiones: actriz y cantante?

 C.P: Son mis dos expresiones que luego de muchos años pude desarrollar paralelamente. Estudié Actuación Teatral y primero fui actriz. Sin embargo, dejé el teatro en 1989 para dedicarme de lleno a la música. Solo en el 2010 regresé a las tablas como parte del elenco de la obra DESCARADAS, comedia uruguaya vigente hasta hace poco. Paralelamente, junto a la actriz y dramaturga Malucha Pinto montamos el espectáculo mencionado anteriormente (ME DESORDENO AMOR) con el que recorrimos todo Chile, Bolivia y Cuba. Desde el 2010, entonces, seguí en la senda del teatro y el canto a doble militancia.

P: A diferencia de otros artistas que prefieren mantener distancia y una posición desmarcada, manifiestas abiertamente en redes sociales tu postura política, ¿Qué significado le asignas a esta dimensión?

C.P: Le asigno mucha importancia, ya que desde muy niña soy simpatizante del Partido Comunista de Chile, luego activista, y luego militante refichada. Lo que ocurre a mi alrededor, el sentir de mi pueblo, las injusticias sociales, la pobreza, la inequidad, la vulneración de derechos, la desigualdad no puede ser indiferente ante mis ojos, y siempre como artista y con mi voz he apoyado las causas sociales en actos masivos, poblaciones, ollas comunes, y diversos espacios comunitarios y reivindicativos.

P: Dos facetas tuyas poco conocidas son las de compositora y poeta. Cuéntanos acerca de ellas.

C.P: He compuesto pocas canciones, entre ellas está ANA, ASÍ TE LLAMAS, dedicada a Ana González de Recabarren; LOS ENCAPUCHADOS, dedicado a los de la primera línea; COLOR VIOLETA, dedicado a Violeta Parra en conjunto con Galo Ugarte, y dos o tres más. Escribo poesía hace años, sin ningún otro propósito que expresarme desde lo íntimo. Cuando comenzó la pandemia y se impusieron las cuarentenas, me brotaron casi espontáneamente las coplas. De hecho, la primera que escribí la titulé COPLAS DEL ENCIERRO, luego vinieron las del silencio, las del otoño, las de las ollas comunes, las de la noche de San Juan, las de la Memoria, y sin darme cuenta llegué a escribir más de 50. Comencé a presentarlas en diferentes programas de radio y declamaciones en vivo, y comenzaron a pedírmelas, como ha sido el caso de COPLAS DE LA MEMORIA, COPLAS DE LAS SIN SOSTENES para el 8 de marzo, COPLAS A GLADYS MARÍN y COPLAS A LA HABANA, para el 26 de julio. El colectivo NAHUELTORO, un grupo de muchachos inventores de LA CANCIÓN REVUELTA, me invitaron a su micro-documental donde declamé tres de mis coplas al aire libre en la Comuna de San Miguel, el 11 de septiembre del 2020.

P: Tengo entendido que fuiste la primera actriz que interpretó a La Negra Ester en un montaje en el que participaron Roberto y Lalo Parra.

Sí, fui la primera Negra Ester en escena, en un montaje muy sencillo a cargo de Dióscoro Rojas que se presentó el año 1987 en el Teatro del Ángel, junto al propio Tío Roberto Parra y Lalo Parra en escena. Lo importante y trascendental para mí, fue haber conocido al Tío Roberto y que me conversara largas horas sobre la Negra Ester, sobre ese amor intenso que se profesaron, y sobre las preciosas décimas inspiradas en su musa. Fueron solo cuatro funciones en el teatro, pero una hermosa experiencia.

P: ¿En este momento trabajas en algún montaje teatral?

C.P: La obra ME DESORDENO AMOR está en descanso mientras Malucha trabaja en la Constituyente. Sin embargo, la presentamos tres veces durante la pandemia, dos por streaming y una en vivo en el teatro Municipal de Melipilla.

Mi nuevo trabajo es también a dúo con Verónica González. Se trata de textos nuestros que hablan del ser MUJER en estos tiempos, la trascendencia de nuestro rol, nuestras demandas, nuestros voces y gritos. Cantamos y representamos una textualidad novedosa y sensible. Somos LAS REINAS DE LA CALLE. Estrenamos el jueves 4 de noviembre en el Mesón Nerudiano.

P: A propósito de duetos, una salida para enfrentar el actual escenario laboral es la alianza entre artistas. Conocido es tu vínculo con el gran Valentín Trujillo. ¿Tienes planes para presentarte con él o con otros colegas, prontamente?

C.P: Mi vínculo con el maestro Valentín es de larga data. Fue amigo, compañero en la música, y compañero de partido con mi padre. Sin embargo, recién trabajamos juntos hace pocos años. Cantar junto a él es un privilegio y un regalo de la vida, y por cierto hacer dueto en estos días junto al gran Mario Rojas, otra hermosa oportunidad de hacer música con un artista que admiro y con quien me une una gran amistad. Junto a él me presentaré el jueves 28 de octubre en Thelonious Lugar de Jazz, a las 20.30 horas. Hemos concebido para ese día un mano a mano de tango y bolero, pues consideramos que estos géneros son los dos pilares más férreos de la canción de amor latinoamericana. Nuestras voces se confrontarán en función de dar al concierto una dinámica y un juego conversacional ameno y profundo, acompañados de un pianista excepcional como es Carlos Román, quien se pasea por el tango y el bolero con gran conocimiento y sensibilidad. Un verdadero REENCUENTRO de amigos, colegas, y voces.

P: Cómo observas y vives el estado de la cultura en el país en los últimos años y durante esta pandemia.

Nuestra cultura es tan extensa, tan potente y tan ausente a la vez, a la hora de dignificar a sus artistas. El arte y la cultura se han visto afectadas como nunca en estos dos últimos años. Nuestro trabajo se redujo casi en su totalidad y tuvimos que reinventarnos a Zoom, a streaming, a las plataformas. Tuvimos que aprender a manejarnos en estos espacios y personalmente, no aprendí mucho. Me negué, me rebelé aferrada a la ilusión de que esta situación de encierro y virtualidad sería solo por un tiempo. Sigo en esa ilusión, pero también sigo escribiendo, ensayando, componiendo y soñando.