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Año XVI, 12 de abril de 2024


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José Andrés Murillo y deber de los hijos de respetar a sus padres en la Constitución: “Es un saludo a la bandera a una visión autoritaria y patriarcal”

El presidente de la Fundación para la Confianza consideró que el artículo del anteproyecto constitucional es "absurdo e innecesario". Según Murillo, las personas que son protegidas durante su infancia, naturalmente respetan a sus progenitores.

Fernanda Araneda

  Sábado 3 de junio 2023 16:52 hrs. 
José Andrés Murillo

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El pasado 25 de mayo, la Comisión Experta aprobó el segundo capítulo del anteproyecto constitucional, que aborda los derechos y deberes de la ciudadanía. En dicho apartado, un artículo que estipula el deber de los hijos a respetar a sus madres y padres, y a “asistirlos, alimentarlos y socorrerlos cuando estos lo necesiten”, generó varios comentarios en redes sociales, entre ellos los del presidente de la Fundación para la Confianza, José Andrés Murillo.

En conversación con Radio y Diario Universidad de Chile, Murillo señaló que la disposición le parece “absurda e innecesaria”, ya que las personas que son protegidas durante su infancia, naturalmente cuidan a sus progenitores.

“No es necesario ponerlo en una norma cuando ha habido un ambiente y un contexto de cuidado. Todas las investigaciones sobre psicología de niños y niñas dan cuenta de que el apego y el cuidado son fundamentales para el desarrollo de una personalidad sana y ética; y que el respeto es una consecuencia de un reconocimiento y acompañamiento de parte de los padres a los niños”, explicó.

En esa misma línea, Murillo aseguró que el artículo no se condice con una cruda realidad: la de los cientos de niños y niñas que han sido abusados o maltratados por sus progenitores.

“Ponerlo de esa forma, da a entender que los niños deben, en cualquier circunstancia, respetar y cuidar a los padres. En cambio, nosotros como fundación instamos a que el Estado pueda proteger a los niños y niñas cuando hay situaciones de abuso o maltrato, aunque vengan, o sobre todo cuando vengan de sus padres o madres”, afirmó.

Asimismo, el presidente de la Fundación para la Confianza planteó que el artículo “es un saludo a la bandera a una visión autoritaria y patriarcal” y a una perspectiva de empate que considera que los derechos se tienen que ganar.

“Hay muchas escuelas distintas, que estudian los derechos humanos y que intentan darle una forma jurídica, pero ninguna de esas escuelas condiciona los derechos y el respeto por la dignidad, al cumplimiento de ciertos deberes. La existencia de una sociedad depende prácticamente en un 100% a cómo los niños, niñas y adolescentes sean, no obligados a respetar a los adultos, sino cuidados y protegidos, porque ese cuidado y protección será lo que permitirá que después ellos mismos cuiden al país”, dijo.

“Ese es el orden correcto para entender una teoría de derechos de la niñez, desde una visión integral y no solamente desde una lógica matemática, donde los derechos y deberes se ven compensados”, agregó.

El derecho del que está por nacer

Murillo además se refirió a la discusión al interior de la Comisión Experta por incluir el derecho a la vida del que está por nacer. Finalmente, este artículo no contó con los votos necesarios para ser parte del anteproyecto constitucional, algo que a juicio del presidente de la Fundación para la Confianza, es bastante positivo.

Según Murillo, lo más adecuado es que el foco esté puesto en proteger a las mujeres que decidieron libremente llevar a cabo un embarazo: “Cuando hay padres y cuando hay madres que han decidido dar a luz, esas madres tienen que ser cuidadas y esos niños deben ser cuidados antes de nacer en ese contexto. No se trata de someter a la madre”, indicó.

Por último, Murillo se sumó al debate sobre la educación sexual integral, mencionando, justamente, que su implementación ya no debería ser una fuente de controversia.

“Lo que nosotros requerimos ahora es un método. Crear un manual que pueda resguardar la dignidad de los niños, su etapa de desarrollo, fortalecer su resguardo, sus límites, su corporalidad. Los niños nacen con una sexualidad, que van a ejercer de mayores, cuando ellos estén con el desarrollo suficiente, libres, en un contexto de cuidado, pero eso no significa que antes no tengan que conocer y comprender que hay una sexualidad en su cuerpo. Es evidente que hay que hacerlo y que hay formas de hacerlo de forma respetuosa”, concluyó.

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