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Hungría se suma a consolidación de la extrema derecha en Europa

Las elecciones legislativas confirmaron lo que ya había ocurrido en países como Francia y Ucrania. Los expertos aseguran que se trata de un proceso relacionado con la pérdida de confianza en la centroizquierda y la socialdemocracia. ¿Qué representa el fortalecimiento del gobierno húngaro en ese continente?

Fernando Seymour

  Sábado 12 de abril 2014 10:24 hrs. 
Hungary's PM Orban gestures during a joint news conference with Audi Chairman Stadler in Budapest

Las elecciones legislativas en Hungría confirman una tendencia que se está dando en distintas zonas de Europa, el avance de la extrema derecha tal como ocurrió con las elecciones municipales en Francia y con la situación política de Ucrania.

La Unión Cívica Húngara, conocida como Fidesz, corresponde al partido de derecha populista del primer ministro conservador Viktor Orban, el que obtuvo el 44,61 por ciento de los votos, menor al 52,7 obtenido en 2010, pero que sumado al 20,66 por ciento del partido de extrema derecha Jobbik, da como resultado que el gobierno asegure una mayoría de dos tercios en el Parlamento.

¿Qué implicancias tiene esto para la Unión Europea?

Para la académica Olga Ulianova, directora del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Santiago, paralelamente al debilitamiento de las instituciones democráticas que se está generando en varios países europeos, surgen grupos radicales nacionalistas de derecha, que en el caso de Hungría se traduce en un fortalecimiento del populismo del primer ministro Viktor Orban y que representa el mismo escenario de Ucrania, donde se consolida un populismo de derecha con tintes de neoliberalismo.

Pero a diferencia de los grupos ultranacionalistas de Francia, donde su discurso es en contra de los inmigrantes de las ex colonias africanas, en Hungría se repite el discurso de la época nazi, con carácter antisemita y antigitano, con lo que se retoma el ideal histórico de la derecha húngara.

Según la experta, para entender este escenario es importante considerar dos elementos. “Por un lado la crisis económica en Europa que efectivamente hace resucitar las posiciones más radicales, nacionalistas, de derecha, chovinistas, antiinmigrantes en una población que está muy agobiada por las consecuencias económicas de esta crisis. Pero también en los países de Europa central y oriental, en los ex países socialistas, las ideas de izquierda han sido muy desprestigiadas, precisamente por los regímenes que gobernaron en estos países, en la Unión Soviética durante 70 años y Europa del este por 40 años”, explicó.

Para el analista internacional Guillermo Holzmann los resultados de las recientes elecciones en Hungría confirman el desgaste que afecta a los sectores de izquierda y que están beneficiando directamente a la derecha, a pesar de su radicalismo.

Según el experto, “la consolidación de la extrema derecha, en cualquiera de sus expresiones e independiente de la cuantía que se da en cada país, está directamente relacionado con la pérdida de confianza en lo que es la centro izquierda y la socialdemocracia en general”.

A esto agrega que “es un error considerar que la derecha ha escalado por un mérito propio, sino que ha aprovechado las oportunidades que le han brindado los errores precisamente de la socialdemocracia o centroizquierda, según el país del que se trate, la que no ha sabido generar los controles respecto del manejo del Estado en temas como corrupción, presupuestos y control de endeudamiento, además de un abandono de la ciudadanía”.

Asimismo, para Holzmann se trata de una consolidación nacionalista que, a pesar de ser minoría, ha pasado a ser activa y con influencia, tal como está ocurriendo también en Ucrania y Francia, donde además de instalar temas sobre territorio, soberanía, identidad, cultura y tradición, surgen con fuerza las críticas contra la Unión Europea.

Y mientras sectores opositores al gobierno de Hungría aseguran que las autoridades han logrado acallar a instituciones y contrapoderes, como la prensa y la justicia, los expertos coinciden en que la tarea para la izquierda es avocarse a un proceso de construcción de una alternativa creíble y viable.