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La UE busca la ayuda de Turquía para enfrentar la crisis migratoria

La Unión Europea busca que Turquía la ayude a frenar el flujo incesante de migrantes. A cambio, Turquía exige gratificaciones.

RFI

  Viernes 11 de marzo 2016 14:16 hrs. 
Crisis europea

La Unión Europea se ha dado diez días para alcanzar un acuerdo con Turquía con el objetivo de frenar el flujo de migrantes. El acuerdo sobre el que se está trabajando es una especie de “canje”: los turcos readmiten a los refugiados sirios que llegaron a Grecia a cambio de que los europeos reubiquen de manera legal a la misma cantidad de refugiados.

“La reubicación es una de las formas legales para que los futuros refugiados que se encuentran en una situación en la que su vida corre peligro puedan llegar a cualquier país de la Unión Europea de forma legal, sin tener que arriesgar su vida cruzando el mar Egeo. Lo que está sucediendo es que como el número de refugiados es tan enorme, estamos hablando de cientos de miles de personas, no están dando abasto. El tratado de Dublin establece que lo han firmado todos los países europeos; que es el país europeo donde han  llegado el que tiene que tramitar su petición de asilo. En este caso sí han llegado a Grecia, es Grecia la que tendría que tomar los datos de la persona, según el tratado de Dublin, y tramitar el permiso de asilo. El tema es que la gente no se quiere quedar en Grecia, quieren tramitarlo en Alemania, en Suecia, o tramitarlo en otro país”, explicó Blanca Tapia, portavoz de la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea.

Los migrantes siguen la ruta de los Balcanes para llegar a Europa central y occidental. Pero en las últimas semanas, las fronteras se han cerrado provocando un verdadero embudo en territorio griego, un país ahogado por los reajustes económicos y una verdadera crisis de uno de los pilares de Europa: la libre circulación.

La Unión Europea busca que Turquía, fronteriza con Siria, se erija en guardián de la fortaleza europea. Un acuerdo a cualquier precio, que implica concesiones que en otros momentos de la historia hubieran sido impensables. El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, pidió en cambio que se adelante a junio la entrada en vigor de la acordada liberalización de visados para los turcos que viajan a la UE y la aceleración del estancado proceso de adhesión al bloque europeo. Davutoglu pidió ademas una ayuda adicional de tres mil millones de euros para los refugiados, el mismo monto que ya acordó con la UE en noviembre.

Las pretensiones turcas de entrar en la UE vienen de lejos y a pesar de los esfuerzos, siempre se han visto frenadas. Ahora, no obstante que el régimen de Recep Tayyip Erdogan aprieta las tuercas en materia de libertad de expresión, Europa hace la vista gorda.

A pesar de que el acuerdo aún no se haya firmado, la ONU ya ha emitido sus reservas a través del Alto Comisionado para los Refugiados, sobre si este acuerdo garantizará la protección de los derechos de los refugiados.

Hay aún muchos puntos por resolver de este acuerdo. A los interrogantes jurídicos se añade la reticencia de países como Chipre a integrar a Turquía en la Unión Europea, y la negativa de otros Estados como Hungría a aceptar a refugiados sirios.

Un “cambio en la situación”

Este “cambio en la situación”, según la expresión utilizada por Davutoglu, así como por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk; el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; y la canciller alemana, Angela Merkel, tiene por objetivo desalentar la migración ilegal a Europa.

“Los días de la migración irregular a Europa terminaron”, dijo Tusk, en conferencia de prensa al término de la cumbre.

Davutoglu estimó que tomaron una “audaz decisión” al aceptar a todo migrante ilegal “sin tener [en] cuenta su origen”.

“Los aceptaremos sobre la base de que cada sirio readmitido por Turquía, que haya llegado a las islas griegas, otro sirio será reinstalado en Europa”, dijo el primer ministro turco.

Tusk afirmó que la UE trabajará con los turcos sobre la base de que “todo migrante que llegue a las islas griegas será regresado [a Turquía], la liberalización de visados, el desembolso de ayuda financiera, la preparación de nuevos capítulos en el proceso de adhesión y finalmente la reinstalación de refugiados sobre la base de uno por uno”.

Esperan llegar a un acuerdo para la próxima cumbre del 17 y 18 de marzo, a la que también asistiría Davutoglu.

Pero alcanzar un acuerdo no será fácil para la UE. Varios mandatarios expresaron reservas sobre la propuesta turca. El primer ministro húngaro, Viktor Orban, adelantó que la vetaría, según su portavoz.

Puntos por clarificar

“Plantea muchos interrogantes: jurídicos, pero también de lógica. ¿Por qué reenviar sirios a Turquía para readmitirlos luego?”, preguntó una fuente diplomática de Europa occidental, añadiendo que quedaban “muchos puntos por clarificar”.

“La decisión es legal”, aseguró por su parte ante la prensa el presidente de la Comisión, descartando las eventuales demandas ante la justicia europea en relación a la expulsión de solicitantes de asilo sirios hacia un país como Turquía.

Por su parte el presidente del Consejo italiano, Matteo Renzi, advirtió que sólo aceptaría firmar un nuevo acuerdo con Turquía con la condición de que se mencione explícitamente el respeto a la libertad de prensa, según otra fuente diplomática.

Los mandatarios europeos discutieron con Davutoglu “la situación de la prensa” en Turquía, luego de que un periódico de oposición fuera puesto bajo tutela judicial antes de la cumbre.

“No podemos quedar indiferentes a las inquietudes que fueron destacadas en este contexto”, agregó Tusk.

La ruta de los Balcanes

Al margen de las discusiones con Ankara estalló entre los 28 países una nueva división sobre la situación migratoria en la llamada “ruta de los Balcanes”, utilizada en 2015 por 850 mil solicitantes de asilo.

Un proyecto de declaración final destacaba que “esta ruta está cerrada”, algo sobre lo que Alemania dio cuenta de sus reservas, por lo que se suprimió esta referencia.

Serbia y Macedonia, pero también Austria, Eslovenia y Croacia, miembros de la UE, restringen desde hace unas semanas el tránsito por sus territorios de los solicitantes de asilo, lo que la Comisión Europea calificó de incompatible con la legislación europea y la Convención de Ginebra.

Esta decisión dejó a más de 30 mil migrantes bloqueados en condiciones miserables en Grecia, y unos 13 mil en la frontera con Macedonia.

La crisis migratoria provoca desde hace meses profundas divisiones en la UE y amenaza uno de sus pilares más emblemáticos de su construcción: la libre circulación en el espacio sin fronteras Schengen.