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Año XI, 15 de octubre de 2019

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Leonardo Soto: La élite evangélica deslegitima nuestra democracia

En entrevista con Radio y Diario Universidad de Chile, el diputado socialista criticó a la corriente cristiana que ha irrumpido en el mapa de poder en América Latina. En Chile, a pesar de auto nominarse como representantes de un amplio sector de cristianos creyentes, son sólo tres los parlamentarios que desde el Congreso se han encargado de propagar su pensamiento dogmático.

Rodrigo Fuentes

  Jueves 20 de septiembre 2018 18:04 hrs. 
evangelicos

Preocupación y rechazo al proceder ultraconservador que han tenido algunos grupos evangélicos en el país, manifestó el diputado del Partido Socialista, Leonardo Soto.

En conversación Radio y Diario Universidad de Chile el parlamentario socialista cuestionó que este selecto grupo haya establecido estrechos lazos con partidos de derecha, ultraconservadores, con el fin de tener una voz de influencia, tomando en cuenta que son solo tres los diputados que se adjudican encarnar en el legislativo a los millones de personas que profesan en Chile las diferentes corrientes cristianas.

“Insultan a mandatarios, a personas que no profesan sus creencias, agreden a periodistas, destruyen murales de organizaciones de Derechos Humanos, son algunas acciones que llaman la atención de un grupo que se dice impulsar las enseñanzas de Jesucristo. Ellos no buscan, como ocurre en toda democracia, que sus ideas se difundan, sino que han demostrado valores contrarios como, por ejemplo, la intolerancia dogmática, homofóbica, incluso violencia física, y eso es un hecho nuevo en la política que devalúa nuestra democracia”, afirmó.

Para el diputado socialista, hay que separar la llamada élite evangélica sobre aquellas personas que ejercen la fe en barrios populares, sectores marginados, apartados y rurales.

El parlamentario precisó que los grupos económicamente más poderosos han establecido una alianza estratégica con partidos conservadores de derecha, con un claro beneficio propio; salir de la condición de minoría, no solo de influencia ante la opinión pública, sino que también sacando provecho económico.

En cambio, aseguró Soto, las bases evangélicas se identifican con posturas más de centro, incluso algunas iglesias con pensamientos propios de la izquierda.

“La base cristiana, por ser estas iglesias populares, son mayoritariamente de una visión de centro o de izquierda, pero la élite, el mundo de los obispos, que en su mayoría suelen adquirir una posesión económica privilegiada, forma alianzas con la derecha ultraconservadora chilena, para poder salir de la condición de minoría y buscar construir un respaldo electoral mayoritario”, argumentó.

Consultado sobre el tipo de agenda que aborda y sus acciones en el Congreso Nacional, el Leonardo Soto, indicó que la llamada bancada evangélica ha hecho de su oposición a los temas valóricos su emblema, donde utilizan la fe y frases bíblicas para justificar sus acciones, sin cabida a argumentos racionales, menos, según él, una eventual búsqueda de consenso.

El parlamentario socialista agregó que en discusiones legislativas sobre materias de índole social y económicas, se mimetizan con la derecha ultraconservadora, emitiendo un discurso, por ejemplo, abiertamente contrario a los derechos de los trabajadores.

“Buscan hacer prevalecer sus posturas dogmáticas, incluso deslegitimando, insultando, violentando, humillando a los que piensan distinto. En el resto de los temas sociales y económicos se funden con la derecha tradicional y respaldan sus políticas anti trabajadores o para favorecer a empresarios, a cierta élite económica o social, como es habitual en este sector político”, subrayó.

Respecto al gran patrimonio económico que ostentan las cúpulas evangélicas, el diputado Leonardo Soto, indicó que se debe examinar con mayor detalle de dónde provienen los fondos que ellos acumulan. Interrogantes, precisó, que deben esclarecerse, como de dónde provienen dichos ingresos, si son legítimos y el tipo de tributos que declaran.

Agregó además que se debe evaluar los espacios que la sociedad chilena le ha dado a este tipo de organizaciones religiosas en colegios, por ejemplo, donde difunden sus creencias, teniendo en cuenta las características de intolerancia que dicha élite evangélica representa.