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Diamela Eltit, la escritora de las voces marginadas

Este viernes, el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio otorgó el Premio Nacional de Literatura 2018 a Diamela Eltit. Con ello, la autora de Lumpérica se transformó en la quinta mujer en recibir el galardón. En conversación con Radio Universidad de Chile, la escritora señaló que “es algo que se debe corregir”.

Abril Becerra

  Viernes 28 de septiembre 2018 17:35 hrs. 
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Diamela Eltit (69) aprendió a escribir, literalmente, con el censor de la dictadura en la espalda. Por lo mismo, sus inicios en la narrativa estuvieron repletos de negativas. En aquellos años las editoriales, temerosas de la represión, preferían dar un paso al costado antes de difundir su obra. No obstante, en 1983, pudo publicar, bajo el amparo de Ediciones del Ornitorrinco, su novela debut: Lumpérica.

En el texto, un grupo de vagabundos coincidía con una mujer identificada como L.Iluminada. El escenario principal era una plaza pública, sitio que entonces estaba vedado por el toque de queda y que, desde un punto de vista histórico, se relacionaba con el poder y la autoridad.

Finalmente y, pese a todo pronóstico, la obra alcanzó una difusión inusual. Incluso, llegó a traducirse al francés y al inglés.  

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Portada de Lumpérica (1993). Fuente: Memoria Chilena.

Años más tarde, Diamela Eltit reconocería sobre aquel debut: “Entonces, tuve varias censuras: por una parte, este censor real que estaba allí aunque yo no lo conocía; por otra parte, las censuras que yo misma podía pensar”.

Paralelo a ello, la escritora conformó el Colectivo de Acciones de Arte (CADA). En él, también participaba Fernando Balcells, Juan Castillo, Lotty Rosenfeld y Raúl Zurita.

Una de las primeras acciones de este grupo consistió en recolectar cerca de cien bolsas vacías de leche. El objetivo era utilizar estos materiales para luego crear una obra que sería presentada en la Galería Centro Imagen. El trasfondo del proyecto, tenía que ver, sin duda, con la figura de Salvador Allende, quien durante su gobierno había patrocinado la entrega de lácteos en las poblaciones.

Luego, en los años 90, Eltit continuó escribiendo de manera ferviente. Así surgieron textos como Por la patria (2007), El cuarto mundo (1988), Vaca sagrada (Planeta, 1991), Los vigilantes (1994) y Los trabajadores de la muerte (1998). Posteriormente, vinieron otros títulos, entre ellos, Mano de obra (2002), Jamás el fuego nunca (2007), Impuesto a la carne (2010) y Fuerzas especiales (2013).

Respecto de ellos, la crítica valoró cómo Eltit colocó en el centro de su narrativa, las voces de los márgenes. En otras palabras, aquellos hombres y mujeres miserables, cuya historia había sido negada tantas veces.

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Diamela Eltit en la década de 1980. Fuente: Memoria Chilena.

El premio 

Este viernes, esa misma autora de la censura y miembro del CADA, fue distinguida con el máximo galardón literario que otorga Chile: el Premio Nacional de Literatura 2018.

El reconocimiento, que consiste en la entrega de 20 millones de pesos y una mensualidad de 20 UTM (cerca de 940 mil pesos), fue otorgado por un jurado integrado por Jaime Espinosa, rector de Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación; Eugenia Góngora, de la Academia Chilena de la Lengua; la ministra Consuelo Valdés; Rafael Epstein, rector (s) de la U. de Chile; y Manuel Silva, ganador del premio en 2016.

En conversación con Radio Universidad de Chile, Diamela Eltit agradeció a quienes apoyaron su postulación: “No puedo sino estar muy contenta de participar en la historia de este premio, pero también ha sido muy emocionante el apoyo de la comunidad”.

Con este galardón, Eltit se transformó en la quinta mujer en recibir el Premio Nacional de Literatura, luego de Gabriela Mistral, Marta Brunet, Marcela Paz e Isabel Allende.

En este sentido, la autora cuestionó la disparidad con que ha sido entregado el reconocimiento: “Esto es algo que hay que pensar y corregir, porque efectivamente que haya 49 hombres y cinco mujeres en los Premios Nacionales, es muy desigual. Entonces, esto da para seguir pensando el tema”.

Al mismo tiempo, la escritora despejó las críticas respecto de ser reconocida por un gobierno contrario a sus ideas: “Esto no lo da el Gobierno. Ahí está mal la lectura, el premio lo da el jurado. Entonces, a mí el premio me lo otorgó un jurado. Él es el que resuelve”.

Jurado durante deliberación del premio. Fuente: Ministerio de las Culturas.

Jurado durante deliberación del premio. Fuente: Ministerio de las Culturas.

Luego de otorgado el reconocimiento, la ministra de las Culturas, Consuelo Valdés, señaló que “esta es una muestra de que el Estado tiene un espacio para reconocer el talento, la creatividad y el aporte que la literatura hace en la formación general de todos nosotros”.

Mientras, María Eugenia Góngora indicó que “Diamela Eltit reunía la mayor parte de los criterios que uno puede estimar para un Premio Nacional. Ella ha sido una persona muy coherente, muy constante. Ha realizado un trabajo que lo podemos calificar como escritura experimental”. 

En tanto, el poeta Manuel Silva Acevedo, quien recuerda agradecido cómo Diamela Eltit colaboró para que su hija se integrara a la educación luego de enfrentar el exilio, sostuvo que“es una gran intelectual y pedagoga. También es una mujer combativa, con conciencia social que tomó posición durante la dictadura”.

“Siempre ha tenido ese pensamiento progresista en lo político y cultural y lo ha demostrado en toda su obra. Me alegro mucho que haya sido reconocida para que sea más difundida también, porque quizás no se conoce suficientemente”.

La entrega oficial del premio se realizará a fin de año en una ceremonia que encabezará el Presidente Sebastián Piñera en el Palacio de La Moneda. En este sentido, se espera que a fines de octubre se otorgue el Premio Nacional de Artes Musicales.