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Año XIII, 25 de julio de 2021

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María Paz Bertoglia por Covid-19: “El Gobierno no puede basar la comunicación en culpar a la población”

La epidemióloga de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile y vicepresidenta de la SOCHEPI criticó la opacidad del Gobierno en la entrega de datos y la estrategia para controlar la pandemia. "No puedes culpar a la población por no cumplir las recomendaciones, cuando no has hecho un esfuerzo por recuperar esa confianza".

Tomás González F.

  Lunes 8 de junio 2020 20:51 hrs. 
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Entre las críticas al manejo que ha tenido el Gobierno y en específico el ministro de Salud, Jaime Mañalich, ante la pandemia del COVID-19, hay una que ha mantenido su transversalidad pese a los esfuerzos de las autoridades por evitarla. La transparencia en la entrega de las cifras oficiales ha sido, desde el primer día, un tema de preocupación tanto para la comunidad científica, los gremios especializados, las autoridades locales y la sociedad civil.

Ante la insistencia, el 17 de mayo el Gobierno dio luces de un avance cuando el presidente Sebastián Piñera anunció que “a partir de esta semana se entregará más información y más desagregada, separadas por comunas”. Pero los informes epidemiológicos del Ministerio de Salud, que solían publicarse dos veces a la semana, bajaron su frecuencia y si en los diez primeros días de abril se habían publicado cinco documentos, en lo que va de junio sólo se han entregado dos, con menos datos que los anteriores y olvidando las cifras desagregadas por comuna prometidas por el mandatario. A esto se ha sumado el polémico conteo de fallecidos que ha llevado la autoridad sanitaria, el que tuvo que ser corregido agregando 652 decesos a un listado que ya bordea las 2.300 víctimas fatales. Así, la controversia en torno a la entrega de datos ha vuelto a tomar protagonismo y la voz de la ciencia sigue siendo clara: se necesita más información.

Así lo expresó en entrevista con nuestro medio la epidemióloga, académica de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile y vicepresidenta de la Sociedad Chilena de Epidemiología, María Paz Bertoglia.

En términos generales, ¿cómo ve las críticas en torno a la opacidad en el manejo de las cifras por parte del Gobierno? ¿Qué tan poco transparente ha sido y cómo ha afectado eso a la situación actual?

Ha sido bien difícil, en relación a criterios básicos de transparencia que debieran cumplirse para mantener la confianza de la población. No solamente hablando como parte de sociedades científicas o parte de la academia, que por supuesto que los datos son necesarios, pero a nivel poblacional si tu quieres recuperar la confianza de la ciudadanía -tenemos que recordar que esta crisis sanitaria se enmarca dentro de una crisis social en el país, con una baja credibilidad a las autoridades y también deslegitimidad de las instituciones-, debiera haberse incorporado desde siempre, desde el inicio, una intención de recuperar confianzas.

Entonces sí, yo diría que en primer lugar la entrega de los datos y la transparencia de los datos tiene que aumentarse, tiene que aumentarse la desagregación de los datos para poder estudiarlos, para poder hacer modelos predictivos con datos robustos, para poder entender el fenómeno y también generar más confianza a nivel de la población.

¿Qué tan grave es la situación?

Esto es algo que necesitamos que se avance porque, a medida que han pasado las semanas ha ido no incrementándose, sino que todo lo contrario, disminuyendo la cantidad de datos que se nos entregan en estos informes resumidos que entrega el Ministerio de Ciencia y que los levanta desde los pdf que publica el mismo Ministerio de Salud. Entonces, tampoco es que hayan más datos.

En ese sentido, también hemos hecho un llamado desde la academia a aumentar la transparencia en la entrega de los datos. Desde el primer paciente estamos pidiendo que se entreguen desagregados y anonimizados. Estos datos existen porque están en la plataforma Epivigilia -de vigilancia epidemiológica-, entonces no considera hacer más trabajo, sino que hacer un cambio más que nada de mentalidad, de qué datos estás entregando y para qué.

Desde el arribo de la pandemia del coronavirus a nuestro país, el ministro de Salud, Jaime Mañalich, ha sido el portavoz oficial del Gobierno en las medidas contra el COVID-19. Foto: Agencia UNO.

Desde el arribo de la pandemia del coronavirus a nuestro país, el ministro de Salud, Jaime Mañalich, ha sido el portavoz oficial del Gobierno en las medidas contra el COVID-19. Foto: Agencia UNO.

¿Es más o menos transparente la entrega de datos que hace dos o tres meses?

Ha ido disminuyendo, yo te diría que en un principio los informes eran entregados con más periodicidad, nosotros ahora estamos recibiendo los informes casi una vez por semana -cuando el compromiso siempre fue mantenerlos a frecuencia de dos semanales- y ha ido disminuyendo también la cantidad de datos que son aportados en esos informes.

Por lo tanto, yo diría que pasamos por una curva de incremento de datos entregados pero ahora están disminuyendo y eso es importante recordarlo.

¿Qué tipo de datos son los que hacen falta?

En los últimos informes no han aparecido los datos de test PCR por región, por lo tanto no nos permiten evaluar cuál es el esfuerzo diagnóstico que están haciendo las regiones para poder saber dónde poder incrementar entonces este esfuerzo. Hay una red de universidades que están aportando con trabajo de laboratorio para poder apoyar en esto, pero si no sabemos estos datos a nivel regional y ojalá a nivel comunal incluso, no sabemos dónde se están produciendo estos vacíos y dónde pudieran hacerse más esfuerzos a nivel de universidades y laboratorios para poder apoyar más.

Ciertos sectores critican la insistencia de la comunidad científica…

Son cosas sencillas como esa, no queremos los datos para molestar. Nosotros por supuesto que como sociedad científica ejercemos un rol fiscalizador de los procesos, pero también queremos los datos para comprender el fenómeno epidemiológico y para poder generar insumos para poder entregarle a las autoridades y tomadores de decisión las propuestas desde la academia, para aportar y tener entonces mejores estrategias para enfrentar esta pandemia, que sabemos que nos va a acompañar por un buen tiempo más.

También tenemos que recordar que aquí hubo un compromiso explícito en una conferencia a mediados de mayo, en que el mismo Presidente y luego el ministro de Salud comprometieron la entrega de datos desagregados a nivel comunal e, incluso, a nivel de barrio. Entonces no es algo que nosotros hayamos perdido, esto es un compromiso que no se está cumpliendo y que fue dado por el propio Presidente de Chile. Entonces ahí nosotros necesitamos también que cumplan con lo que ellos mismos están prometiendo.

En ese sentido, ¿es un avance que se haya decidido adoptar la recomendación de la OMS para registrar los fallecidos?

Las maneras de registrar tienen que adherirse a las recomendaciones. Por suerte que desde hace un par de días el Ministro indicó que iban a registrar los fallecidos por COVID-19 en base a las recomendaciones internacionales, que están desde abril. Esto no es un favor que estén haciendo, esto es apegarse a las normativas internacionales.

Chile es un país miembro de las Naciones Unidas y, por lo tanto, existen relaciones que son vinculantes, que es cumplir con las recomendaciones internacionales de vigilancia epidemiológica y por eso, esto también tiene que ser entregado por escrito. No nos basta con que nos digan que van a apegarse a esto, tiene que haber un registro y un documento oficial que respalde que se está haciendo tal como se está recomendando a nivel internacional.

A mediados de mayo, en una declaración desde el Palacio de La Moneda, el Presidente Sebastián Piñera comprometió una mayor cantidad de datos, desagregados por comunas. Hoy la comunidad científica acusa un incumplimiento de aquella promesa. Foto: Presidencia.

A mediados de mayo, en una declaración desde el Palacio de La Moneda, el Presidente Sebastián Piñera comprometió una mayor cantidad de datos, desagregados por comunas. Hoy la comunidad científica acusa un incumplimiento de aquella promesa. Foto: Presidencia.

Ese ha sido un ámbito en que el Gobierno se ha visto muy cómodo en términos de comparaciones, ¿cómo ve el manejo que ha habido en Chile respecto de otros países?

No es muy justo hacer comparaciones con países que están viviendo temporalidades distintas epidemiológicas. Por ejemplo, compararnos con Europa, cuando ya sabemos que la ola epidémica ha estado disminuyendo, lentamente pero ha estado disminuyendo, no es muy justo.

Si nos comparamos a nivel de la región de las Américas efectivamente, somos uno de los países que está aportando más casos, de hecho a nivel mundial somos el tercer o cuarto país con mayor cantidad de casos por millón de habitantes y, cuando observamos la letalidad, que es un dato complejo de analizar y ahora vemos que sufrió un incremento importante cuando se sumaron estas 653 personas, nos aumentó la letalidad de 1,2 a 1,7%, entonces también eso tenemos que considerarlo. No podemos ser exitistas, más aún cuando nos están entregando la información por goteo y atrasada.

¿Y a nivel nacional?

Ha sido lento y no ha integrado las recomendaciones basadas en evidencia. Lo vivimos actualmente en la Región Metropolitana -que es uno de los polos con mayores casos y fallecidos a nivel nacional-, que se demoraron mucho en tomar la decisión de realizar una cuarentena a nivel del Gran Santiago y el día de hoy estamos viendo lo que está sucediendo en la Región de Valparaíso, que es una región donde ha habido un aumento en la velocidad de contagios, en donde tienen el doble de la letalidad que la Región Metropolitana y también estamos viendo que es una región que tiene la mayor cantidad de campamentos y hogares en campamentos a nivel país.

Entonces, no pueden de nuevo venir a decirnos que no sabían esto, no puede el Ministro de nuevo decirnos que no tenía conocimiento del hacinamiento ni de la pobreza en esa región porque son datos que se conocen desde el año pasado. Tiene que hacerse una cuarentena en la Región de Valparaíso, no hacer eso es cometer el mismo error que se cometió en la Región Metropolitana y que nos está costando mucho controlar, porque tiene una velocidad y una inercia muy importante.

Tenemos que recordar que los datos cuando son entregados, reflejan una realidad del pasado. Son pacientes que se contagiaron incluso hace dos semanas, que es más o menos el período de incubación que tiene este virus, entonces vienes con una inercia importante. No puedes actuar al día de hoy, tienes que actuar pensando en lo que va a suceder mañana e, incluso, la próxima semana. Entonces, diría que el manejo ha sido lento y no ha escuchado las evidencias ni a la comunidad científica.

El manejo de las cifras por parte del Gobierno ha sido fuertemente cuestionado. En los últimos días, se adoptó la recomendación de la OMS para el conteo de fallecidos, agregando 652 decesos a un listado que ya bordea las 2.300 víctimas fatales. Foto: Agencia UNO.

El manejo de las cifras por parte del Gobierno ha sido fuertemente cuestionado. En los últimos días, se adoptó la recomendación de la OMS para el conteo de fallecidos, agregando 652 decesos a un listado que ya bordea las 2.300 víctimas fatales. Foto: Agencia UNO.

¿A qué creen que se debe este manejo lento y sin escuchar a la comunidad cientifica?

Necesitamos que las autoridades comprendan el momento histórico en el que esta pandemia nos encuentra y para eso tienen que reflexionar, no puede ser tampoco que estén culpabilizando completamente a la población de que no se cumplan o no se adhieran a las recomendaciones sanitarias cuando no has hecho un esfuerzo por recuperar esa confianza. Cuando, en vez de incrementar la transparencia, la has ido disminuyendo y cada vez es más oscura la entrega de los datos.

No sabría decir a qué atribuir esto, pero creo que la reflexión es que hay que ampliar cada vez más los puentes comunicacionales y no cerrarlos, que es lo que nosotros estamos evaluando. De aquí en adelante nosotros necesitamos un esfuerzo de parte de las autoridades de incorporar más a la comunidad científica y eso significa entregar datos, eso significa transparentar los datos, no ocultarlos.

Respecto de esta responsabilidad que se le ha atribuido a la población por las consecuencias de la pandemia, vimos un video en redes sociales en que se dice “nada de esto estaría pasando si todos respetaran la cuarentena y las medidas sanitarias”. ¿Qué les parece esta estrategia?

El Gobierno no puede basar la comunicación de riesgo en culpabilizar a la población. Cuando tienes un porcentaje de la población que sabemos por estudios nacionales que a pesar de incluso tener un test positivo y tener confirmado el cuadro no pueden quedarse en casa, porque tienen que salir a trabajar porque si no esa familia no come o porque no pueden acceder a la licencia médica y por lo tanto tienen que salir igual y van a perder el trabajo.

Centrar tu mensaje comunicacional en culpabilizar no nos parece adecuado, porque nos parece que de nuevo no está considerándose los determinantes estructurales de la salud, que debieran siempre ser considerados cuando tú haces una estrategia de enfrentamiento sanitario. Cuando tú entregas en el sujeto individual toda la responsabilidad, estás olvidándote de todo eso y no puede ser, cuando sabemos que hay una responsabilidad también dentro de la comunicación bastante errática por parte del Gobierno, los mensajes contradictorios que han sido enviados. Sabemos y hemos visto que los mismos datos lo confirman, cada vez que se habló y se forzó a esta nueva normalidad, esta meseta inexistente, esta invitación a que la gente saliera a tomar café por parte de las autoridades, eso se acompañó también de un aumento de las salidas a nivel comunal. Entonces tienes que hacerte cargo y no puedes desentenderte de eso.

Si pudiera resumir las principales preocupaciones de la comunidad científica al día de hoy, ¿cuáles serían?

Yo te diría que son tres cosas importantes. En primer lugar la transparencia, porque sin transparencia no hay confianza y tú necesitas entender el fenómeno, para eso necesitamos los datos. En segundo lugar, necesitamos que se aclare cómo va a ser la función que va a ejercer la atención primaria en el seguimiento de casos y contactos, si va a haber un traspaso de recursos, van a haber guías para poder hacer esto a nivel de atención primaria y cómo se va a proteger a esa población. Y en tercer lugar, la comunicación de riesgo y, por supuesto, tomar decisiones oportunas, como las cuarentenas en las regiones que se ven más afectadas.

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