Diario y Radio Universidad Chile

Año XIV, 25 de junio de 2022

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Je ne suis pas ukrainien

Columna de opinión por Pablo Jofré
Miércoles 23 de marzo 2022 12:42 hrs.



La maquinaria política-mediática de occidente muestra todo su poder de fuego y nos quiere hacer ondear banderitas bicolores, iluminar la Torre Eiffel, el Opera House de Sídney, los hitos monumentales con los colores de Ucrania y prender chapitas con un corazón, situándonos y haciéndonos creer, con la manipulación y la desinformación, que estamos con el régimen de Kiev en una especie de Je Suis Ucrania. Pues no, desde este lado, no.

La repetición constante de noticias no comprobables, de la estrategia de manipulación y desinformación aceitada por décadas tiene a parte del mundo tomando como colores preferidos la bandera bicolor ucraniana como si ello representara el sumun de la defensa de los pueblos. La operación política militar especial de la federación rusa en Ucrania tiene objetivos precisos: desnazificar y desmilitarizar ese país. Advertido por Rusia desde hace ocho años a la fecha si continuaba el exterminio de la población del Donbás, llevado a cabo por las fuerzas ultranacionalistas de corte nazista, desde febrero del año 2014. Ocho años de abusos y maltratos por parte del gobierno de Kiev, que han tenido su respuesta a partir del 24 de febrero pasado cuando Rusia comenzó su operación militar  destinado a impedir la labor de exterminio de Kiev contra la población del Donbás, así como llevar a la justicia a los que hayan cometido los numerosos y atroces crímenes contra los habitantes de Ucrania, entre ellos: Ucranianos,  rusos y habitantes rusoparlantes de la zona donde se han creado las repúblicas Populares de Donetsk y Luganks. Regiones donde las fuerzas criminales ucranianas han generado 14 mil asesinados, mucho de los cuales son menores de edad.

La información obtenida de fuentes militares rusas consigna, que en el marco de la operación militar especial las fuerzas Armadas de Rusia operan con rigor, para así evitar el daño a la población civil o al menos minimizar ese daño, que en ocasiones es complejo, pues las fuerzas paramilitares y militares como es el caso del batallón ucraniano de ideología Azov que opera en la ciudad de Mariúpol realiza sus acciones  en medio de la población civil o derechamente impidiendo la salida de la población por los corredores humanitarios. Las acciones criminales de las fuerzas ucranianas- que no aparecen en los informativos occidentales que hegemoniza el mensaje – han generado violaciones a los derechos humanos, masacres de la población civil, documentadas por Rusia, presentadas a organizaciones defensoras de derechos humanos pero que han sido ignoradas por el vocerío cómplice de los países occidentales aliados del gobierno de Volodimir Zelensky.

Desde el inicio de la operación militar especial rusa, han sido evacuadas 200 mil personas desde las zonas en conflictos en el Donbás, de las cuales más de 50 mil son niños. En distintas partes de la federación rusa funcionan más de 7 mil puntos de alojamiento temporal, donde se otorga asistencia médica necesaria y los niños acuden a sus clases. Con la participación de la Cruz Roja de Rusia se han realizado 62 acciones humanitarias en las regiones de Kiev, Járkov, Jersón, así como en las repúblicas populares de Lugansk y Donetsk. Rusia ha sostenido, permanentemente, su plena disposición a declarar el alto al fuego y organizar los corredores humanitarios. Las fuerzas rusas han cumplido con todas las condiciones que había presentado la parte ucraniana en los diálogos destinados a obtener un cese al fuego, en términos de cronograma, rutas seguras y seguridad en general, anunció 10 nuevas rutas seguras. Vías de evacuación que entraron en acción a partir del día 10 de marzo pasado.

Esta postura rusa tiene su contrario absoluto en las fuerzas ultranacionalistas ucranianas: Azov, Dnipro, Aidar, Centuria, Pravy Sektor que significan la presencia de 100 mil efectivos de los más extremistas dentro de Ucrania y con un porcentaje muy amplio de mercenarios entrenados principalmente por potencias como Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña. Fuerzas, que parecen estar aparentemente fuera del poder central y que usan el alto al fuego, exclusivamente para reagrupar sus unidades, efectivos y equipo militares en localidades bajo su dominio para después acusar a las fuerzas rusas de ataques, sabotajes y acciones contra la población civil. Diversos medios muestran la acción militar rusa con uso de armas de alta precisión contra un centro comercial reconvertido en almacén militar en Ucrania y así reconocido incluso por internautas ucranianos, mostrando que las fuerzas ultranacionalistas usan como refugio sitios civiles en violación a los acuerdos internacionales de no utilizar centros civiles que se convierten así en blancos militares (1)

Las cifras entregadas por el ministerio de defensa de Rusia dan cuenta del daño significativo que las tropas rusas están causando a las fuerzas ucranianas en materia de bajas y destrucción de material militar, aeródromos, blindados, infraestructura logística de tropas. El representante oficial del ministerio de defensa de la federación de Rusia, Igor Konashenkov, anunció el uso exitoso del sistema de misiles hipersónicos de aviación Khinzahal (daga) para destruir el depósito subterráneo de armas y municiones de las Fuerzas Armadas de Ucrania en la ciudad de Delyatyn (en la región de Ivano_Frankivsk) y un gran almacén de combustible y lubricantes en la localidad de Konstantinovka, en el sur de Ucrania. Las fuerzas armadas rusas han utilizado los misiles de crucero Kalibr, para aniquilar el centro de entrenamiento de nacionalistas ucranianas y mercenarios extranjeros en la ciudad de Yavorov (en la región de Lvov) como también en la región de Zhitomir, en el noroeste de Ucrania.

A contrapelo de lo que sostienen los mass media occidentales las fuerzas armadas rusas – utilizando tácticas de combate a distancia sin contacto – siguen atacando metódicamente las instalaciones militares críticas de las fuerzas armadas de Ucrania, cuya ausencia priva de sentido a la resistencia adicional del personal militar ucraniano. Los casos de transferencia de soldados y personal de las fuerzas armadas ucranianas a la región controlada por Rusia, para su rendición voluntaria se han hecho cada vez más frecuentes. El estado de ánimo decadente, la desmoralización de los combatientes ucranianos formales – parte del ejército – se debe, sobre todo, al temor de ser asesinados por los nacionalistas, que han prometido liquidar a todo aquel que deserte. Rusia ha entregado información a organismos internacionales – lógicamente no difundidas por occidente – que existe una parte importante de bajas debida a la acción extremista en las propias filas ucranianas de tal forma que los sitios de fosas comunes que han sido exhumadas crecen día a día.

Los nacionalistas ucranianos bien saben que su combate implica el uso de métodos contrarios a las llamadas leyes de la guerra. Moscú ha denunciado reiteradamente que los nacionalistas ucranianos están utilizando instalaciones civiles: áreas residenciales, sociales, como sitios donde desplegar sus armas y posiciones de tiro, poniendo en riesgo a la población civil, que obliga a Moscú a exigir a los organismos internacionales para que presionen al gobierno ucraniano, el evitar ocultarse entre la población civil. Todo esto, ha hecho declarar a las autoridades rusas que existe la inevitabilidad del justo pago, que tendrán que cumplir los líderes políticos y militares ucranianos por los crímenes de guerra cometidos, contra la población civil del Donbás, contra las fuerzas rusas y contra sus propios efectivos.

El análisis político-militar, desde todos los ángulos, incluyendo el occidental, nos indica que el aumento en la intensidad del uso de armas de alto poder de fuego por parte de las fuerzas armadas de la federación rusa indica, que en el corto plazo, una operación militar especial entrará en su fase final, signado por el traslado de los principales ataques rusos al territorio del oeste de Ucrania, éxitos en Mariúpol y bloqueo del cerco del Donbás. En este contexto el régimen cívico-militar ucraniano sigue una política de desinformación al mundo, mediante la manipulación de datos sobre el número de militares muertos de las fuerzas armadas nacionales ucranianas y las fuerzas armadas rusas. Todo ello apoyado por los mass media occidentales que han generado una narrativa antirrusa.

En estas condiciones, según los expertos franceses en el medio “Vu Du Droit” (2) los países occidentales cegados por su propia propaganda y la de Ucrania pretenden “martirizar” y presentar como héroes a las fuerzas armadas de Ucrania elevando a Zelensky incluso a la condición de candidato al premio nobel de la paz lo que terminaría de hundir un premio que ya ha tenido premiados que han sido responsables de agresiones, invasiones, ocupación y colonización de territorios. Además, los columnistas han constatado la ineficacia de las sanciones internacionales y el pretendido aislamiento internacional contra la federación rusa. Sanciones, bloqueos, embargos, amenazas, chantajes son estériles frente a la decisión rusa, sin duda alguna, de llevar a todos los cómplices del régimen nazi ucraniano a responder de sus crímenes, con todo el peso de la ley, que no pueden seguir ocultos por un occidente que esconde sus propias responsabilidades en la actual situación en Europa oriental.

Pablo Jofré Leal
Artículo Para Segundo Paso Cono Sur
Permitida su reproducción citando la fuente.

  1. https://actualidad.rt.com/actualidad/424653-rusia-ataque-centro-comercial-almacen
  2. https://www.vududroit.com/2022/03/ukraine-comprendre-laspect-militaire/

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