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Orquesta Clásica Usach debuta en Quilicura y La Pintana

Bajo la batuta del director brasileño Tobias Volkmann, la agrupación se presentará el martes 19 de abril en el Liceo José Miguel Carrera y el miércoles 20 en el Teatro Municipal de La Pintana.

Diario Uchile

  Lunes 18 de abril 2022 10:47 hrs. 
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Desde 2017, como parte de sus temporadas habituales, la Orquesta Clásica Usach ha recorrido teatros, iglesias, gimnasios y centros culturales de numerosas comunas de la Región Metropolitana. Conducida por reconocidos directores, ha ofrecido conciertos gratuitos y ha mostrado su trabajo en espacios que, en algunos casos, nunca antes habían acogido conciertos de música clásica. Después de dos años de pandemia, en 2022 el elenco ha redoblado sus esfuerzos en esa dirección.

Una muestra de aquello se podrá ver y escuchar la próxima semana en dos comunas que recibirán a la Orquesta Clásica Usach por primera vez: el martes 19 de abril (18:00 hrs.) estará en el Liceo José Miguel Carrera de Quilicura, mientras que el miércoles 20 de abril (19:00 hrs.) debutará en el Teatro Municipal de La Pintana. Ambas jornadas serán con entrada gratuita.

El programa contempla el Concierto para oboe y pequeña orquesta en Re mayor, Op. 144, TrV 292, del alemán Richard Strauss (1864 – 1949), con Diego Agusto como solista; y la Sinfonía Nº 38 en Re mayor K. 504, “Praga”, una de las composiciones emblemáticas de Wolfgang Amadeus Mozart (1756 – 1791). En La Pintana, además, comenzará con las Bachianas brasileiras Nº 9 para orquesta de cuerdas, W449 del compositor brasileño Heitor Villa-Lobos (1887 – 1959).

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Créditos imagen: Gary Go.

Los dos conciertos serán liderados por el director brasileño Tobias Volkmann (1977), quien debutó al frente de la agrupación en 2017 y esta semana encabezó también una presentación en el Teatro Aula Magna Usach. Establecido en Río de Janeiro, cuenta con una versátil trayectoria en la que ha abordado repertorio sinfónico, ópera y ballet. Ha trabajado con más de 30 orquestas en Europa, Estados Unidos y Sudamérica y ha sido titular de la Orquesta Sinfónica del Teatro Municipal de Río de Janeiro, además de ser Principal Director Invitado de la Orquesta Sinfónica Nacional UFF.

A lo largo de su carrera también ha sido parte de Acción Social por la Música de Brasil (ASMB), una organización que trabaja en la inclusión social a través de la enseñanza musical y que dio origen a la Orquesta Sinfónica Juvenil de Río de Janeiro (OSJRJ). “Es un proyecto que funciona en las favelas de Río o en los alrededores de la ciudad y es una parte muy importante de mi vida. Si queremos seguir haciendo arte y lo queremos transformar en algo importante, también tenemos que hacer esta parte. Es totalmente necesaria”, dice.

Por eso, explica Tobias Volkmann, se sintió especialmente motivado con la posibilidad de dirigir a la Orquesta Clásica Usach en comunas que ésta nunca había visitado antes: “Me encanta. Además, esta es una orquesta que funciona bajo el paraguas de una universidad, así que tiene una misión comunitaria. No solo puede estar intramuros, debe tener interacción con la comunidad”, afirma.

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Diego Agusto. Créditos: Andrés Olivares.

Strauss y la chispa

El Concierto para oboe y pequeña orquesta, una de las obras que destaca en el programa, fue compuesta por Richard Strauss hacia el final de su vida: en 1945, por sugerencia del oboísta estadounidense John de Lancie, quien se encontraba en Alemania como soldado para la Segunda Guerra Mundial y había tocado en la Orquesta Sinfónica de Pittsburgh.

En Quilicura y La Pintana, su interpretación estará a cargo de Diego Agusto (1991), solista de la Orquesta Clásica Usach. Formado en la Universidad de Chile y la Universidad Mayor, donde actualmente es profesor, también es integrante del Quinteto de Vientos Usach, con el que acaba de grabar el disco Enrique Soro, el último de los románticos (2022), publicado por el sello discográfico de la Usach, Aula Records.

“Hacer este concierto es un desafío personal que me sirve para cerrar una etapa. Todos mis estudios han sido para llegar a este objetivo. Desde muy pequeño lo escuchaba y pensaba que algún día sería profesional para tocarlo”, relata. “Técnicamente es una obra compleja, pero la mayor dificultad son sus frases largas que tiene el instrumento. Son como párrafos muy grandes, ideas que son agotadoras porque la respiración es difícil”.

“Lo que quiero lograr es un Strauss fresco, con brillo, no tan académico. Así, además, se relaciona mejor con la sinfonía que viene después. Mozart es ágil, juguetón, y quiero hacer una versión así de Strauss. Clásico y con mucha chispa”, anticipa.