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Año XVI, 22 de febrero de 2024


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Silvia Rivera Cusicanqui sobre conflicto del Estado con el pueblo mapuche: “Hay que establecer un diálogo, pero en igualdad de condiciones”

De acuerdo a la especialista en estudios de la descolonización, para que el país logre la verdadera emancipación indígena debe romper el actual modelo económico porque presupone la negación del derecho colectivo.

Joana Carvalho

  Domingo 13 de noviembre 2022 18:50 hrs. 
silvia

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En el marco de su participación en la Conferencia descolonización y pueblos indígenas de la Universidad Alberto Hurtado, Radio y Diario Universidad de Chile conversó con la socióloga y activista boliviana de origen aymara y reconocida por sus estudios sobre la descolonización, Silvia Rivera Cusicanqui, sobre la interpretación de la plurinacionalidad de parte de la población y su opinión sobre el conflicto del Estado chileno y los pueblos originarios.

Además, la historiadora comentó sobre el proyecto de descolonización impulsado por Evo Morales en Bolivia, así como también opinó respecto al rol de las mujeres en los conflictos sociales y en la movilizaciones indígenas del país vecino.

– A propósito del rechazo de la propuesta de Nueva Constitución, considerando que uno de los temas más debatidos y discutidos fue el concepto de plurinacionalidad, ¿qué factores influyeron en el rechazo de un grupo no menor de la población respecto a la plurinacionalidad? 

Creo que no se comprende la idea de plurinacionalidad, pero eso no ocurre solo en Chile, también en Bolivia. El hecho de que tengamos una definición de Estado plurinacional no quiere decir absolutamente nada. No hay ejercicio real de un gobierno compartido con los pueblos indígenas. A tal extremo llega la falacia de que hay plurinacionalidad en Bolivia que solo siete escaños de 130 en el Parlamento son elegidos por estos pueblos. Ha sido un fantasma lo que asustó a Chile, algo que suena terrorífico porque suena a que va a haber un gobierno indio. En cierto modo refleja el temor de que se parezca a Bolivia este país. 

Pienso que se malinterpreta lo plurinacional, bastaría que haya una real autonomía de los pueblos indígenas para que nos acerquemos a esa pluralidad sin que el nombre asuste a nadie. Creo que la idea de autonomía no asusta, pero la de plurinacionalidad sí. 

– ¿Cuál es su apreciación sobre el histórico y todavía latente conflicto entre el Estado chileno y la comunidad mapuche?

Las reivindicaciones mapuches son absolutamente legítimas y no hay duda de que las forestales están arrasando con los territorios, éstas suponen una erosión de la tierra y liquidación de las especies nativas para plantar pinos y eucaliptos, entonces hay una brutal agresión.

– ¿Qué opina sobre la posición que ha tenido el Gobierno frente al conflicto? 

Las negativas del Gobierno al diálogo son patéticas, tristes y muestran que el Estado es una estructura impuesta y no importa que sea de izquierda o de derecha la persona titular del poder. De hecho, el Estado como tal es un Estado que ha tenido una actitud genocida con los mapuches y sigue siendo absolutamente reacio a reconocer su legitimidad en cuanto a la posesión de la tierra. 

– Desde la postura que defiende el diálogo como la vía para la resolución del conflicto, ¿cuáles son las condiciones para poder iniciar este proceso, incluso con aquellos grupos que rechazan la institucionalidad estatal? 

Para que haya diálogo hay hasta un problema lingüístico, el hecho de que los mapuches tengan que traducir su propia idea del mapudungún al castellano ya muestra una desigualdad lingüística, pero aun cuando los voceros estatales pudieran hablar el idioma indígena todavía hay una ceguera. Hay que establecer una diálogo, pero en igualdad de condiciones y no imponiendo implícitamente una decisión estatal, sino que abrirse realmente a las propuestas de los otros grupos. Eso es fundamental.

Cusicanqui. Un retrato de Clea Paz-Rivera con fotografía de Cecilia Fernández fotografía.

Cusicanqui. Un retrato de Clea Paz-Rivera con fotografía de Cecilia Fernández.

– ¿Es posible lograr una verdadera emancipación de los pueblos indígenas sin cambiar el actual modelo económico?

De hecho, para poder lograr la emancipación indígena es necesario romper con el modelo económico porque éste presupone la negación del derecho colectivo, porque es capitalista e individualista y reconoce solo al mercado como quien resuelve las demandas sociales. Pero son demandas puramente materiales e individuales, entonces creo que es muy importante trabajar en la noción del derecho colectivo y en el hecho de que el marco jurídico de los Estados en general es reacio a ese tipo de propuestas.

No hay ninguna descolonización en Bolivia

En las últimas dos semana Bolivia ha experimentado crecientes movilizaciones con paros, huelgas de hambre y bloqueos de carreteras en casi todas las regiones del país, debido a que la población exige que se realice el censo en 2023 en lugar del 2024 como ha definido el gobierno boliviano por decreto, a pesar que las leyes del país establecen que esa consulta debe realizarse cada 10 años y el último fue en el 2012. En relación a las manifestaciones, la socióloga se refirió nuevamente a la falta de aplicabilidad de la plurinacionalidad que en el caso del país vecino sí está estipulada en su marco jurídico, pero que “realmente no se implementa” y se evidencia en este tipo de decisiones institucionales.

– El proyecto central de Evo Morales, presidente de Bolivia desde 2006 hasta el 2019, fue el de la descolonización del país. ¿Cómo cree que ha avanzado durante estos años ese proceso? 

La descolonización está reducida a un discurso anti Estado Unidos, pero hemos aceptado la colonización de parte de empresas chinas. Las empresas constructoras bolivianas han sido relegadas al segundo o tercer plano porque todas las infraestructuras se están construyendo en base a un tremendo endeudamiento con China. No sé si pasar de un imperio a otro puede ser llamado descolonización. No hay ninguna descolonización en Bolivia salvo aquella que los ciudadanos ejercemos por voluntad propia de trabajar nuestras redes y nuestras comunidades, de una forma en que rompamos con las estructuras coloniales. 

– ¿Cuáles son los elementos fundamentales que nombraría para lograr una verdadera descolonización? 

La organización autogestiva de los sectores de base, sobre todo que las comunidades productivas y autogestionadas se preparen para hacer uso de los recursos para planificar a largo plazo su reproducción. Son estas unidades subestatales más chicas de tipo comunitario las que en realidad ejercen una posibilidad real de descolonización. 

– Históricamente las más afectadas en los conflictos sociales, políticos y económicos son las mujeres. En ese sentido, ¿cuál considera que es el rol de las mujeres en las crisis contemporáneas? 

Hay muchas dimensiones de la participación femenina, pero podemos ver por ejemplo la importancia tan grande de la presencia de las mujeres en las marchas indígenas. En tanto, los conflictos sociales actuales están básicamente manejados por los comités cívicos que son muy masculinos. Acaba de pasar una desgracia, ha habido una violación múltiple a una muchacha en los puntos de bloqueo. Entonces hay un drama de todos estos sectores cívicos del oriente que son sumamente machistas y ahí no hay protagonismo femenino, mientras que en las movilizaciones indígenas y populares de base sí.

– ¿Cuál es la importancia de la participación de las mujeres en estos espacios? 

Es muy importante, lo que ocurre es que el modo de participación de las mujeres es distinto, así como las coyunturas en que su presencia se hace visible. Por ejemplo, durante toda la pandemia han sido las mujeres las que han mantenido con vida los hogares. Hay una participación cotidiana que está más allá del fenómeno explícitamente político, pero que tiene una dimensión política. Entonces, es absolutamente fundamental (la participación de las mujeres), pero al mismo tiempo, no se van a meter en cualquier movilización y a cualquier precio, hay como una resistencia a ser arrastradas en ese tipo de manejos sobre todo de partidos políticos porque tienen un manejo más masculino. Mientras que desde la sociedad civil son prácticamente las mujeres quienes mantienen viva la resistencia.

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