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Paulina Urrutia y “La Memoria Infinita”: “Toman tu propia vida y la transforman en una obra de arte”

La reconocida actriz y exministra de Cultura contó algunos detalles del rodaje de este exitoso documental que está en la carrera hacia los Oscar.

Jocelyn Jara

  Domingo 25 de febrero 2024 9:41 hrs. 
"La Memoria Infinita" es nominada a los Oscar 2024 como mejor documental

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“La Memoria Infinita”, el documental chileno dirigido por Maite Alberdi,  relata la vivencia del reconocido periodista  Augusto Góngora y su Alzheimer, y la lucha de su esposa, la destacada actriz y exministra de Cultura, Paulina Urrutia para mantener sus recuerdos. Luego de haberse estrenado en agosto del 2023, ya ha sido premiada internacionalmente.

Sin ir más lejos, obtuvo un Premio Goya a la Mejor Película Iberoamericana y el Premio del Jurado en la categoría Documental del Festival de Sundance, y estará compitiendo por el premio al Mejor Largometraje Documental en los Oscar.

A sólo días de la ceremonia de los Oscar que se realizará el 10 de marzo en el Dolby Theatre de Hollywood en Los Ángeles (California), Paulina Urrutia conversó con Radio y Diario Universidad de Chile.

La intérprete que se ha destacado por su amplia trayectoria tanto en teatro, como en cine y televisión, se refirió a cómo “La Memoria Infinita” ha marcado un hito al abordar el Alzheimer a través del formato documental.

“La verdad es que la ficción lo que había hecho hasta ahora era mostrar lo que era esta enfermedad, y es algo totalmente distinto lo que puede transmitir un documental que es vivir esa experiencia. Ahí creo que la película logra una importancia por la necesidad de compartir una experiencia y aprender de ella”, señaló.

Sobre la decisión de Augusto Góngora de llevar adelante la realización del documental, Urrutia sostuvo que “Augusto fue siempre claro en el sentido en que era el lenguaje que él manejaba. Primero, el dar a conocer su enfermedad a través de una entrevista que dio a la Revista Sábado de El Mercurio, y luego hacer este documental, que era obviamente su otra manera de expresarse en términos creativos: uno a través del periodismo y otro a través del documental”.

“No sólo yo, sino que sus amigos y sus hijos teníamos la responsabilidad de esa decisión y eso evidentemente implica los temores por los cuales uno siempre se ve enfrentado cuando opta por compartir estas experiencias. Ahí siempre está la exposición, la opinión de los demás frente a lo que para nosotros, es algo que habla acerca de nuestra vida, y yo sin interpretar ningún papel, ser Paulina Urrutia y qué es lo que pudieran decir o no de mí. Esa decisión es muy difícil de tomar”, añadió la actriz.

En cuanto al cuidado y la ética que se tuvo para tratar la situación que su matrimonio vivía, Urrutia comentó que “nosotros cuando dijimos que sí, operó la naturaleza de los dos en relación con este género, y quien iba a dirigir era la Maite y yo operé como actriz. Digo que sí a un proyecto y uno agacha el moño no más, está totalmente entregada al proceso, y eso es lo maravilloso de ver el resultado. Allí está la Maite con toda su libertad, capacidad creativa, con toda su ética en torno a cómo nosotros fuimos tratados con el respeto, la dignidad y el cuidado que cualquier ser humano se merece cuando su propia historia de vida es parte de una creación, y eso tiene que ver con ella sin nosotros haber hecho nada al respecto”.

Con respecto al rodaje, Urrutia contó que “el hecho de que la Maite dejara la cámara en la casa fue una necesidad de ella cuando comenzaron las restricciones por la pandemia, y lo que ella no quería era perder el vínculo que había generado con nosotros. La cámara llegó a la casa con la intención de mantenernos conectados”.

Una de las escenas que quedó registrada de esta manera y que es una de las más conmovedoras del documental es cuando dan cuenta de la estrecha relación que Augusto Góngora tenía con los libros. Paulina Urrutia reveló que esta secuencia no estaba pensada para permanecer en el resultado final del filme.

“La gracia es cómo la Maite escoge y decide mostrar eso, porque originalmente no era un material que iba a ser usado para la película. Eso fue lo que me dijo a mí. Augusto tenía una relación con el objeto libro que era absolutamente entrañable, y cuando avanzó la enfermedad, él ya no podía leer, pero no dejó de tocar los libros, de tenerlos y hacer el ejercicio de olerlos. Yo no entendía por qué olía los libros, algo muy particular a pesar de que la gente que ha visto el documental, me ha dicho que hace lo mismo”, relató la exministra de Cultura.

Ante la pregunta de si Góngora tuvo una visión periodística al decidir registrar esta parte de su vida y su experiencia tras ser diagnosticado con Alzheimer, la actriz dijo que “Augusto tenía algo mucho más intuitivo, él creía en esos lenguajes en términos de la expresión y no sentía ni vergüenza ni miedo de expresar lo que estaba viviendo. Es un testimonio de vida y ese es el material originario de cualquier lenguaje creativo, en especial del documental”.

“Creo que el Alzheimer sigue siendo uno de los tabúes más grandes en este momento, y que además nos entrega decisiones como sociedad muy complejas, a propósito de la eutanasia, y el sólo miedo que genera en la gente que me saluda en la calle y me dice ‘yo todavía no la veo, pero solamente le quiero agradecer por lo que hizo'”. Ahí te das cuenta de todo lo que la gente tiene que vencer para poder verla. Yo siempre le digo a esa gente que la vea, porque es una película que lo que hace es que baja el nivel de miedo y de ansiedad que produce este tema”, indicó.

Asimismo, añadió que “esta película plantea los desafíos que tenemos en la humanidad frente a la memoria. Lo importante de la película es cómo nos hacemos cargo de la memoria, que siempre la asociamos a cómo recordamos aquello que nos provocó dolor para no volver a repetirlo, pero cuán importante es también preservar la memoria de aquellos logros de las cosas que nosotros hemos conquistado”.

Finalmente, la protagonista de “La Memoria Infinita” se refirió a los premios y nominaciones que ha recibido el documental. “Yo siempre hago una separación que es muy importante, el reconocimiento y los premios son para la obra de la Maite, nosotros somos el material de esa historia”.

“Primero, decir Augusto, que es como si estuviera acá atrás mío, diciéndome ‘viste que había que hacerla’, esa sensación de él está totalmente presente y es la persona más feliz en este momento con la Maite. Y la sensación en mí es lo importante y lo tan poco significativo que es para la sociedad la creación y lo que el arte puede hacer, la manera que tiene de contribuir a la sociedad, que es de tal profundidad y capacidad de transformación, que me asombra y me conmueve”, agregó.

“Agradezco profundamente, es algo a lo que he dedicado mi vida, y nunca lo creí, hasta que te toman tu propia vida, la transforman en una obra de arte y cómo eso puede transformar los corazones y tocar las almas de las personas, es impresionante”, aseguró.

Añadió que “se vuelve al origen, yo creo que por la relación que nosotros teníamos con la cámara, desde nuestros oficios, Augusto como periodista siempre frente a cámara, y yo como actriz, que en el fondo me olvido de la cámara, hacen que ésta sea un elemento que no modifica, no interfiere de manera brutal y no altera lo retratado. En la película se vuelve al origen del cine, donde los espectadores se sienten como corriendo un velo, entrando a una intimidad, que no saben cómo lograron llegar ahí. Estábamos tan solos con Augusto, y Maite se convirtió en un testigo que hoy día son miles de millones de personas en el mundo”.

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