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Año XIII, 2 de diciembre de 2021

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Los desafíos que enfrentará el nuevo Ministro de Educación

El fin al lucro, la gratuidad de la educación y el cambio del modelo educacional son los principales desafíos que tendrá que enfrentar quien asuma como Ministro de Educación luego de la destitución de Harald Beyer. Esto, en un tenso contexto político y ante el fortalecimiento del movimiento estudiantil, que continuará movilizado hasta concretar sus demandas.

Oriana Miranda

  Viernes 19 de abril 2013 19:56 hrs. 
estudiantes liceo manuel de salas en plaza italia, 11 de abril 2013


El ministro del Interior, Andrés Chadwick, anunció que el Gobierno dará a conocer el nombre del nuevo Ministro de Educación “en los próximos días”. Con un tenso ambiente político y un movimiento estudiantil empoderado, son múltiples los desafíos que el futuro ministro tendrá que enfrentar, pese a lo breve que será su administración.

Para el Coordinador Nacional de Educación 2020, Mario Waissbluth, son precisamente esos factores los primeros que dificultarán la gestión del nuevo ministro, quien “llega a asumir una crisis política, en primer lugar, en que los ambientes están enrarecidos al máximo posible. Por lo tanto, independientemente de las tareas, es un ministro que va a tener que tener un extremado buen manejo y tacto político para que podamos volver a hablar de educación. Además, hay que considerar que este ministro va a tener una vida corta, no más allá de marzo de 2014, cualquiera sea la coalición que entre a gobernar”.

El experto evidencia que el nuevo ministro tendrá que asumir tareas pendientes en el terreno legislativo. Entre ellas, la ley de carrera docente, la ley de acreditaciones y la creación de una superintendencia de educación superior, las que están estancadas en el Congreso “no por politiquerías, sino por graves discrepancias”.

Pero las clásicas demandas del movimiento estudiantil también tendrán que ser escuchadas por el ministro, para no repetir los errores de Harald Beyer que desencadenaron en su destitución. Más allá del fin al lucro y la educación gratuita, la vocera de la ACES, Eloísa González, apunta que “los grandes desafíos del próximo ministro son esencialmente tener una postura determinada que trascienda el plano ideológico, porque hasta ahora hemos visto distintos ministros que han defendido el modelo educativo a pesar de todas las contradicciones y problemas que hemos planteado los estudiantes. Lo que se requiere es que se asuma que aquí existe un problema con un modelo determinado y no solamente de más o menos fondos”.

Los estudiantes han sido claros en señalar que la salida de Beyer no significa un triunfo para el movimiento ni una solución automática a los problemas de la educación. “No se puede decir que ahora el Ministerio de Educación va a hablar de fin al lucro y educación gratuita para todos, eso lo va a continuar decidiendo el Presidente Piñera junto a los presidentes de partidos de la Coalición”, expresa Moisés Paredes, vocero de la CONES.

“Por eso el llamado que hacemos a los estudiantes es a continuar movilizados, a seguir en las calles porque  que la educación sea calificada como un derecho fundamental que debe ser garantizado por el Estado lo vamos a conseguir con la movilización, con la participación e irrumpiendo en la agenda política de este país”, señala.

Pero ni siquiera la elección de un nuevo presidente significará necesariamente un cambio de modelo. “No va a ser así de fácil, porque los candidatos y los grupos políticos que van a las elecciones son los mismos que han venido jugando con la educación y con el lucro, entonces confianza en ese sentido no hay”, explica Fabián Araneda, vicepresidente de la Fech.

En lo que Araneda sí confía es en que “somos un movimiento social que está desarrollando una propuesta para el país y ese movimiento tiene que hacerse cargo de las decisiones, no simplemente estar exigiéndole al gobierno sino que ser capaz de levantar sus propias líneas programáticas”.

Así, independiente del Ministro de Educación de turno, los dirigentes estudiantiles apuntan a un cambio del modelo como la más probable solución a los problemas de la educación y el principal reto tanto para quien asuma como ministro como para el propio movimiento estudiantil.