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Año XIII, 27 de noviembre de 2021

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Liceos marchan contra el Simce: “Tiene resultados nefastos para el desarrollo de la vida académica”

La prueba Simce ha sido el epicentro del debate educacional a causa de la campaña para no rendir esta medición porque, según los estudiantes, sería utilizada por el Ministerio de Educación y los medios de comunicación para “ranquear” a los colegios y liceos buenos y estigmatizar a los que obtienen resultados más débiles.

Helmuth Huerta

  Miércoles 20 de noviembre 2013 17:12 hrs. 
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Los liceos Arturo Alessandri, N° 7 de Providencia, Tajamar, Confederación Suiza e INSUCO 2, de la Región Metropolitana, marcharon por el centro de Santiago para reclamar por la aplicación de la prueba del Sistema de Medición de la Calidad de la Educación (Simce), porque en su opinión esta es una medición estandarizada a nivel nacional que no considera aspectos como realidad socioeconómica y proyectos educativos, además de explicar que el trabajo en la sala de clase se ha vuelto una carrera para obtener un buen puntaje Simce sin importar el aprendizaje, puesto que de esta medición dependen los “bonos por excelencia” que entrega el Ministerio de Educación.

El vicepresidente del centro de alumnos del Liceo Arturo Alessandri, de la comuna de Providencia, Vicente Correa, critica que esta prueba no atienda a procesos educativos ni particularidades sociales o territoriales porque, según advirtió, da lo mismo si el establecimiento está en un barrio pudiente de la comuna de Las Condes o si está en la comuna de San Juan de la Costa, provincia de Osorno, la más pobre del país.

“Tienen a los profesores y a los alumnos estresados preparando una prueba que mide nada más que la capacidad de memoria y no mide realmente las capacidades que un estudiante pueda tener o manifestar, aparte de centrar el foco en dar un buen Simce a las comunidades, más que de educar a los estudiantes”, manifestó.

En el mismo sentido, el vocero de la Coordinadora Nacional de Estudiantes Secundarios (Cones), Moisés Paredes, dijo que es necesario validar socialmente un instrumento de evaluación, porque ellos no se oponen a las mediciones.

“Algo tan nefasto como querer medir expresiones totalmente diversas, un colegio de la Región Metropolitana con un colegio de Arica en base a la misma medida, a los mismos parámetros, castigando la diversidad que tienen las distintas comunidades educativas y amarrándolas a una malla curricular que es completamente sicótica. El Simce tiene resultados que son nefastos para el desarrollo de la vida académica, porque tenemos a colegios que en octubre lo único que hacen es preocuparse de ello”, alertó.

La Campaña contra el SIMCE en Santiago tuvo el respaldo de representantes de la Mesa Social por la Educación, como la nueva presidenta de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, Naschla Aburman:

“Aquí hay alumnos que son obligados a no dar el Simce y ese nivel de agresividad está pasando a través de este proceso. Nos hemos olvidado del objetivo que tenemos no solo como educadoras, yo hablo como profesora en formación también. En los colegios en general tenemos escuelas que están entrenando alumnos, no educando alumnos. No podemos tener como objetivo principal preparar estudiantes para una vida de pruebas y no ser capaces, como institución, como gobierno, como país, como sociedad, de prepararlos para la prueba que significa la vida”, expresó la dirigenta.

A este respecto, la ministra de Educación, Carolina Schmidt, dijo que los estudiantes pretenden matar al mensajero.

“No matemos al mensajero, el Simce nos da información tremendamente valiosa. Si queremos avanzar en asegurar calidad en la educación en nuestro país, tenemos que ser capaces de evaluar. No se puede gestionar, no se puede mejorar lo que no se mide. Y es por eso que el Simce es tan relevante”, argumentó.

Esta prueba comenzó a aplicarse experimentalmente en 1988 para diagnosticar fenómenos y problemas, pero actualmente se utiliza para posicionar a los liceos y colegios y de ahí generar políticas de incentivos para los que obtienen buenos resultados. Este año se ha llegado a 15 pruebas Simce, con un costo fiscal de 17 mil millones de pesos.