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Análisis económico:

Aires de recuperación

Como se ha informado, el Central prevé una expansión de la economía para este año de entre 2,5% y 3,5%, guarismos confirmados en su último Informe de Política Monetaria (IPom), hecho que pareciera no ser consistente con un desempleo de menos de 6,5%. Sin embargo, lo que implica el cambio de composición en la fuerza de trabajo es que los jóvenes están extendiendo sus estudios, retrasando su ingreso al mercado laboral, y los mayores, obteniendo nuevos espacios para seguir activos. Tal conducta revela también ingresos familiares propios o provenientes de subsidios sociales, que permiten a los jóvenes seguir capacitándose, aunque habría que medir cuántos de aquellos representan al grupo de los llamados “ni-ni” (ni estudian, ni trabajan).

Roberto Meza

  Miércoles 1 de abril 2015 16:21 hrs. 
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Llamó la atención del mercado la desocupación del trimestre móvil diciembre-febrero que disminuyó a 6,1% de la fuerza de trabajo, respecto del trimestre móvil anterior, al tiempo que en 12 meses no registra variación. La inesperada baja del desempleo se produce en medio de señales de recuperación de la economía la que, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), muestra la creación neta de casi 48 mil puestos de trabajo en los últimos 12 meses, prácticamente igual al número de personas que se incorporaron a la fuerza de trabajo.

Desde luego, las señales conocidas contradicen el fenómeno: diversos estudios privados estiman que el Imacec de febrero será inferior al 2% y hay quienes apuntan, incluso, a un crecimiento de 1,2%, como Credicorp. Según el INE, en febrero sobresalió el alza en las ventas del comercio (2,9%); la producción minera apenas subió 1,5%; la generación eléctrica 3,7% y las ventas de supermercados se desaceleraron de 5,4 en enero a 3,8% en febrero.

El cobre, en tanto, ha seguido teniendo comportamiento a la baja y no obstante que en febrero el metal rojo subió 2,89%, el resumen de los tres primeros meses de 2015 arroja una caída de 4,85%, con el consecuente impacto futuro en las cuentas fiscales. De hecho, la Dirección de Presupuestos (Dipres), ha informado que el gasto del gobierno central total creció 7,7% en febrero, su menor registro en los últimos tres meses y una baja relevante desde el 11% de expansión de enero. La inversión pública, en tanto, se contrajo un 8,9% en febrero, lo que parece mostrar, empero, que el compromiso de balance fiscal se mantiene en pie.

Las ganancias de la banca, por su parte, se hundieron 31,2% a febrero respecto de igual mes de 2014, aunque mostraron un alza de 40,8% en relación con enero. Las cifras muestran, pues, una actividad aún en ralentí.

En dicho escenario, pocas horas antes, el presidente del Banco Central, Rodrigo Vergara, había explicado que la menor desocupación podría tener razones estructurales: una fuerte tendencia a la baja en la participación laboral de jóvenes, la que pasó de 19,7% a 12% entre 1992 y 2014; y a una presencia más alta de personas mayores de 50 años en la fuerza de trabajo, que ahora representan 34,3% del total, frente a 20,3% anterior. Con una inversión contrayéndose más de 6%, para Vergara el ajuste hacia una menor actividad ha sido “indudablemente sano”, lo que se refleja en esta nueva forma del mercado laboral, el que no obstante presenta un alza de los empleos de jornadas parciales y con carencia de contratos.

Como se ha informado, el Central prevé una expansión de la economía para este año de entre 2,5% y 3,5%, guarismos confirmados en su último Informe de Política Monetaria (IPom), hecho que pareciera no ser consistente con un desempleo de menos de 6,5%. Sin embargo, lo que implica el cambio de composición en la fuerza de trabajo es que los jóvenes están extendiendo sus estudios, retrasando su ingreso al mercado laboral, y los mayores, obteniendo nuevos espacios para seguir activos. Tal conducta revela también ingresos familiares propios o provenientes de subsidios sociales, que permiten a los jóvenes seguir capacitándose, aunque habría que medir cuántos de aquellos representan al grupo de los llamados “ni-ni” (ni estudian, ni trabajan).

Así, pese a mantener inalterable el rango de crecimiento, el BC ha reducido los indicadores de la demanda interna, bajando de 3% a 2,5% la proyección de su expansión para el ejercicio, con una inversión recortada a 1,2%, mientras el consumo total también baja de 2,8% a 2,5%, en un sano ajuste, dada la deuda familiar promedio.

Es probable, eso sí, que el desastre natural del Norte tenga, paradojalmente, efectos virtuosos en la actividad, tal como ocurrió con el terremoto y maremoto del Sur. Aunque Atacama representa apenas el 2,5% del PIB nacional, hay que reconstruir caminos, sistemas de irrigación agrícolas, edificios públicos, más de 14 mil viviendas, alcantarillados, calles, hospitales y colegios, un conjunto de obras que en el Gobierno ya han estimado superará los US$ 2 mil millones. Talvez lo más complejo será el impacto que este proceso, unido a la sequía del Sur, tendrá en el IPC, el que, según el instituto emisor, seguirá en el rango alto de las metas (4%), aupado por un tipo de cambio que se mantiene en unos $620, encareciendo las importaciones.

Las cifras muestran, empero, que el país, si bien reduce su ritmo de crecimiento, tiene espaldas financieras para mantenerlo, lento, pero seguro y en la dirección correcta: desde luego, la deuda pública chilena es baja (12% a 13% del PIB) y la deuda neta sigue siendo negativa, situación fiscal que pocos países pueden mostrar.

La Sociedad de Fomento Fabril (SFF) informó esta semana que la producción física industrial anotó un crecimiento de 0,9% en febrero en relación a igual mes del año pasado, otra señal que la economía parece ir de menos a más. De allí la necesidad de evitar que el análisis de la reforma laboral, más allá de las buenas intenciones, se transforme en un nuevo foco de disenso y pesimismo emprendedor, tal como parece mostrar una reciente declaración pública de un movimiento conformado por gran parte de los gremios empresariales del país.

Dicha multigremial se reunirá en una jornada de reflexión que se realizará el próximo 15 de abril, en el Centro de Extensión de la UC, para dimensionar el impacto de esta reforma en cada sector productivo y elaborar propuestas que, según sus promotores, sean “modernas, inclusivas y dialogantes” y que “corrijan un proyecto de ley” que, estiman, afectará no solo el empleo, sino también los mejores aires que comienzan a correr. El diálogo, la convergencia y respectivas concesiones que una negociación implica, parece nuevamente el camino adecuado para evitar efectos nocivos sobre aquellos factores políticos que explican parte de la ralentización 2014 y de la cual el país parece comenzar a salir.

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