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Los tensos días que se viven entre trabajadores y directivos del GAM

Los trabajadores del Centro Cultural Gabriela Mistral piden la salida de su directora, Alejandra Wood, a quien responsabilizan por el grave accidente que sufrió una funcionaria. El directorio de la entidad se reúne este viernes en un enrarecido ambiente, al que se suma la decisión del ministro Ernesto Ottone de reducir el sueldo de quien ha liderado el espacio desde su creación.

Rodrigo Alarcón

  Jueves 9 de julio 2015 19:02 hrs. 
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El pasado lunes 29 de junio, miles de personas llegaron al sector de Plaza Italia para festejar la clasificación de la Selección Chilena a la final de Copa América, luego de vencer a Perú. Muchos caminaban por la Alameda y pasaban entre vítores frente al Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM), donde el ánimo era distinto. En realidad, radicalmente opuesto.

Ese mismo día, una funcionaria a honorarios, que trabajaba en el pasillo técnico de la Sala A2, cayó por más de cuatro metros de altura y debió ser trasladada a la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), donde se le constató un esguince grado tres y múltiples heridas.

No era la primera vez. Meses atrás, otra empleada sufrió un accidente en el mismo lugar. Sin embargo, hasta ese lunes no se habían hecho las reparaciones necesarias.

“Se salvó de milagro, porque cayó en una silla”, dice la secretaria del Sindicato GAM, que reaccionó con un comunicado que exigía la salida de la directora ejecutiva Alejandra Wood y del jefe de Administración y Finanzas, José Miguel Herencia.

“Queremos poner énfasis en que esto es un caso de mala administración muy grave. No queremos que se despida y responsabilice a subalternos por un asunto que es responsabilidad de los más altos directivos de este centro, que por algo ganan lo que ganan, porque tienen la mayor responsabilidad de este lugar. Como trabajadores, obviamente, no tenemos el derecho legal de decirle a alguien que se vaya, pero sí tenemos el derecho moral; no solo como trabajadores de GAM, sino como ciudadanos, porque también nosotros pagamos impuestos y el 60% de este presupuesto también es nuestro”, señala Francisca Peró.

“Queremos que alguien se haga responsable”, añade el presidente del sindicato, Simón Bousquet. “Independiente de con quien sea, queremos hacer posible el proyecto del GAM y trabajar tranquilos. La mayoría de las personas que trabajan en este lugar hacen posible que sea tan bueno, que sea el centro cultural más importante de Chile; no solo Alejandra Wood, sino toda la gente que trabaja acá. Queremos trabajar acá, pero con el ambiente y la seguridad que corresponden”, explica el dirigente.

Este es el lugar donde se produjo el accidente.

Este es el lugar donde se produjo el accidente.

La controversia que generó el accidente se sumó a denuncias que el sindicato ya había realizado en 2014 y que fueron reveladas entonces por Radio Universidad de Chile.

En esa ocasión, además, los trabajadores apuntaron a la enorme brecha salarial que existe en el GAM y que acaba de tener cambios: por petición del ministro de Cultura, Ernesto Ottone, el directorio de la corporación que administra el GAM redujo el sueldo de Alejandra Wood, que pasó de percibir más de nueve millones de pesos a “solo” $6.100.000 brutos.

Esta vez, la directora ejecutiva del GAM declinó referirse a ambos temas. En cuanto al accidente, el centro cultural emitió un comunicado que detalla las medidas que se tomaron luego de lo ocurrido y “reitera su compromiso con la salud y seguridad de sus trabajadores y prestadores”. Además, informa que hará una presentación ante la Inspección del Trabajo “para reflejar los acontecimientos actuales y evitar malos entendidos”.

Respecto de sus remuneraciones, Alejandra Wood señaló el año pasado a Radio Universidad de Chile que “lo justo sería hacer ese comentario con información sobre cualquier otro tipo de organización en Chile, no solo del ámbito de la cultura. También tiene que ver con los grados de responsabilidad y con el tipo de personal”.

Justamente, es a esa responsabilidad a la que ahora apunta el sindicato.

El papel del directorio

El GAM depende de una corporación de derecho privado sin fines de lucro, pero cerca de un 60 por ciento de su presupuesto es entregado directamente por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. En el último año, ese aporte alcanzó más de 2.500 millones de pesos, solo superado por los recursos que recibe el Teatro Municipal de Santiago.

El directorio de la entidad está conformado por representantes del mismo Teatro Municipal, la Estación Mapocho, el Centro Cultural La Moneda y la Fundación Teatro a Mil, entre otras instituciones.

La semana pasada, el ministro Ernesto Ottone nombró como presidente de la instancia al arquitecto Ramón López, decano de la Facultad de Artes de la Universidad Católica, con la construcción de la segunda etapa del edificio como principal misión.

“Esa es la esencia de este llamado”, subraya Ramón López, quien agrega que “si han ocurrido cosas en el intertanto o hay una contingencia, hay que tener cuidado, porque yo no estoy para resolver temas administrativos inmediatos ni temas sindicales. Puedo conocer y escuchar sobre esos temas, hablar con las personas que correspondan, pero no es la intención inmediata”.

En esa línea, el presidente del directorio revela que este viernes habrá una reunión que puede ser relevante: “Para ordenarnos, hicimos un llamado a un directorio extraordinario este viernes, donde nos vamos a juntar y vamos a trazar la ruta sobre cómo abordar esta nueva etapa y cuáles son las responsabilidades de cada uno de nosotros”.

Solo el directorio puede tomar una decisión sobre el cargo que hoy ocupa Alejandra Wood. En esa instancia también participa el Sindicato de Actores (Sidarte), cuya presidenta, Andrea Gutiérrez, consideró que el GAM “ha privilegiado la imagen que otorga al público -que es muy importante- pero por otro lado ha precarizado mucho a los trabajadores”.

En el programa Semáforo de Radio Universidad de Chile, la dirigenta fue más allá y enfatizó que el directorio debe “revisar” lo que ocurre en el centro cultural: “Lamentablemente, esta situación no había sido solucionada por la administración del GAM y eso pudo costarle la vida a esta técnico, que afortunadamente está bien y en recuperación, pero es una persona que va a quedar sin trabajar por un tiempo. Además, el GAM está en la mira porque recibe financiamiento del Estado, por lo tanto, todos tenemos que revisar su trabajo. El directorio tiene una función muy grande que hacer”.