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Año XIII, 14 de mayo de 2021

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Vicepresidente de Sochepi: “No hemos podido ver la construcción de las cifras de trazabilidad”

En conversación con nuestro medio, el médico epidemiólogo Manuel Nájera -dirigente de la Sociedad de Epidemiología desde el pasado viernes- sostuvo que aún no han podido comprobar que las cifras de trazabilidad que ha informado el Minsal sean ciertas.

Tomás González F.

  Jueves 16 de julio 2020 16:54 hrs. 
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La preocupación de las sociedades médicas y científicas se ha hecho ver desde el primer día en que la pandemia del COVID-19 llegó a nuestro país. Si en un principio manifestaron sus dudas respecto de los criterios a través de los cuales se fundamentaba la estrategia de “cuarentenas dinámicas” e “inmunidad de rebaño” que impulsaba el exministro de Salud, Jaime Mañalich; poco a poco, y a medida que avanzaba el coronavirus en nuestro país, los llamados de atención fueron apuntando cada vez más hacia el manejo de las cifras y la transparencia con que se entregaba la información. Entre estos grupos, la Sociedad Chilena de Epidemiología (Sochepi) ha tenido en todo momento una voz protagonista, intentando poner sobre el tapete temas que han resultado fundamentales para tomar mejores decisiones.

El viernes recién pasado, la Sochepi vivió un nuevo proceso de elecciones internas, en el que se eligió una nueva directiva para el período 2020 – 2021.  En entrevista con Diario y Radio Universidad de Chile, el médico epidemiólogo de la Universidad de Santiago, académico de la Facultad de Medicina de la Universidad del Desarrollo y actual vicepresidente de la Sochepi, Dr. Manuel Nájera, hizo un balance de lo que fue la primera respuesta de las autoridades chilenas frente a la pandemia del COVID-19, haciendo un recorrido por los principales hitos que marcaron una estrategia fuertemente cuestionada y en la que las sociedades científicas nunca lograron tener la participación que requirieron.

¿Cómo evalúa la primera respuesta del país, de las autoridades, frente a la pandemia?

“Nosotros tuvimos la oportunidad de prepararnos mejor que el Hemisferio Norte para recibir los coletazos de la pandemia. Desde enero que empezamos a tener noticias de lo que ocurría en China y fuimos observando lo que ocurría en Europa. Por lo tanto, nuestro inicio más pausado durante marzo era algo que nos daba tiempo para prepararnos y responder algo mejor.

Creo que la respuesta fue una más bien coja, lo que generó dos situaciones, dos realidades. Una muy buena respuesta a nivel hospitalario, básicamente por el aumento en la capacidad de atención de pacientes graves y la coordinación de la red asistencial. En Chile casi se cuadruplicó la capacidad de las Unidades de Paciente Crítico con ventiladores y la conversión de camas que hicieron los hospitales y red privada de salud, que dio cuenta de un buen manejo dentro de lo posible, dentro de un espacio de saturación importante que tuvimos los meses de mayo y junio”.

¿Y la segunda situación?

Por otro lado, las estrategias de control de las enfermedades infecciosas desde la historia de la salud pública se han basado en la capacidad de detener los contagios entre las personas. Esas son estrategias de salud pública que quizás son menos pomposas que comprar un ventilador, pero que son muy efectivas si se aplican a tiempo y de manera sistemática, y es básicamente tener la capacidad de detectar a tiempo los casos y aislarlos, es decir, extraerlos de la comunidad, y asimismo buscar sus contactos inmediatos y encuarentenarlos.

Entonces, esa parte de la respuesta de la pandemia, carecimos de alguna planificación o fue una deficiente. Más que juzgar uno evalúa lo que pasó, y recién a mediados de junio empezamos a tomar decisiones al respecto de algo que debíamos haber tenido listo al menos en marzo para enfrentar este problema. Le perdimos la pista en abril, sufrimos los estragos mayo y junio, y recién ahora en julio estamos instalando la estrategia de testeo, trazabilidad y aislamiento de los casos y sus contactos. Es mejor tarde que nunca, pero podría haber sido distinto el desenlace.

 

El Dr. Manuel Nájera es médico cirujano de la Universidad de Santiago de Chile y especialista en Epidemiología, con formación en Postgrado en el área de Epidemiología de la Universidad Católica de Chile. Foto: UDD.

El Dr. Manuel Nájera es médico cirujano de la Universidad de Santiago de Chile y especialista en Epidemiología, con formación en Postgrado en el área de Epidemiología de la Universidad Católica de Chile. Foto: UDD.

¿Qué impacto tuvo esto?

“El impacto yo creo que es el que observamos. Podríamos haber tenido una respuesta tan exitosa como la de Nueva Zelanda si es que hubiésemos tenido a tiempo una estrategia instalada de testeo y aislamiento de los casos, de cuarentena inmediata a los viajeros que fue nuestra principal vía de infección durante marzo, gente que llega desde Europa infectada. Sin embargo, esto fue un poco laxo, fue lento, a pesar de que hubo harto aviso, principalmente desde el Consejo Asesor que advirtieron la situación, no se escuchó mucho. Y entonces empezamos a vivir esta dinámica de un tira y afloja entre economía y salud, cuando en realidad son dos dimensiones que afectan de manera igualmente importante en la comunidad”.

¿Cómo ve el pronunciamiento de la Contraloría General de la República, que pidió un sumario por irregularidades en el conteo de casos activos que hizo el Minsal?

“Cuando inició la pandemia hubo muchas voces de generar apoyo ciudadano y académico a la gestión de la pandemia, porque estábamos viendo que eran bastante intensas y fuertes las imágenes de Europa. Por lo tanto, que la respuesta en Chile fuera exitosa, era un deseo de todos. Y lo que se dio fue que hubo una respuesta de la autoridad sanitaria que fue más bien enclaustrada, que fue bien cerrada, con argumentos poco conocidos, poco compartidos. Esos elementos de comunicación son relevantes en la respuesta a una pandemia, lo que uno espera es que la autoridad comunique fuerte y claramente lo que va a hacer y en base a qué lo va a hacer. Por eso las decisiones deben ser compartidas y la gente puede también apoyar mejor las medidas que toma el Gobierno.

En este caso lo que pasó fue que fue muy difícil acceder a la información inicialmente, la discusión fue todo marzo, abril y parte de mayo. No puedo calificar intenciones o cuáles son las causas detrás, pero creo que el informe de Contraloría da cuenta precisamente de aquellos ripios que la comunidad académica solicitaba ayudar a solucionar, que es la falta de información clara, que probablemente los datos se estaban manejando de una forma que si no se manejan bien iba a costar mucho tomar decisiones para controlar la epidemia y eso fue lo que pasó”.

¿Ve alguna intencionalidad?

“Hay que reconocer también que el informe de Contraloría es a petición del Ministerio de Salud en la salida del exministro Mañalich, pero yo creo que eso fue más bien un gesto de dar a entender de que no hubo intencionalidad en esconder la información, sin embargo si hubo un manejo bastante deficiente de ella. De la información y de la transparencia de ella, uno vio que se estaban tomando decisiones en base a información que, primero, nunca supimos, y cuando lo supimos después nos damos cuenta que esa información estaba construida de una manera que puede ser defectuosa, que probablemente tenga errores y errores que pueden haber costado un mal manejo en algunas de las decisiones”.

¿Cómo evalúa ese manejo? ¿La estrategia?

“La estrategia que implementamos en el país no fue suficiente, perdimos la pista de los casos a principios de abril, ya a fines de marzo no sabíamos dónde se estaba infectando más de la mitad de los casos. Hay un indicador que es el de conocimiento o trazabilidad de los casos, saber dónde se enfermaron las personas, eso lo perdimos a fines de marzo y cuando uno pierde eso, pierde la capacidad de control. Eso fue lo que evidenciamos e incluso se dejó de informar ese dato en las primeras semanas de abril. Por lo tanto, entramos en un problema, porque ya simplemente esperamos que la pandemia se autocontuviera, que fue un poco la lógica de este exitismo apresurado que pasó a mediados de abril, pero después nos dimos cuenta que no, que se estaba amplificando de manera intensa en los sectores más populosos de la capital que es donde se reúne más gente por metro cuadrado.

Entonces, si tú me preguntas cuál es el impacto, yo creo que el impacto fue alto de no tener preparada la estrategia de trazabilidad y aislamiento a tiempo. ¿El resultado hubiera sido distinto si la teníamos? Uno espera que sí, porque eso es lo que uno espera de las intervenciones de salud pública, pero medirlo es un poco difícil”.

Hace alrededor de dos semanas se anunció el reforzamiento de la estrategia de Testeo, Trazabilidad y Aislamiento (TTA) y se publicó el protocolo de coordinación para la vigilancia epidemiológica. Sin embargo, aún no se han hecho públicos estos valores. Foto: Agencia UNO.

Hace alrededor de dos semanas se anunció el reforzamiento de la estrategia de Testeo, Trazabilidad y Aislamiento (TTA) y se publicó el protocolo de coordinación para la vigilancia epidemiológica. Sin embargo, aún no se han hecho públicos estos valores. Foto: Agencia UNO.

¿Hoy se mantiene esa preocupación? Particularmente desde el punto de vista epidemiológico, en torno a las cifras de trazabilidad.

“Sin duda la llegada del ministro Paris cambió el escenario en términos de la comunicación y la relación del Minsal con la academia, con las sociedades científicas y la comunidad en general. Es un cambio bastante notorio y radical. Igual todavía persiste cierta preocupación, precisamente por lo que comentas y es que no hemos podido ver la construcción de las cifras de trazabilidad, por lo tanto se vuelve poco auditable y, con el antecedente de todo lo que pasó en abril y mayo, poco creíble. Entonces, la recomendación es que transparenten los datos, hay un cambio en ese sentido, pero todavía persiste alguna duda respecto a la construcción y los datos que nos entregan día a día. Se ha notado una apertura y eso es valioso, pero esperamos que siga creciendo y tengamos mejor acceso, para ayudar y apoyar la gestión del Ministerio en todos lados. La ciudadanía participa mejor si está mejor informada, eso es vital y básico en las epidemias y los desastres en general”.

¿La respuesta de Chile fue exitosa?

“No, evidentemente no. Podría haberlo sido, pero no, no lo fue. No se puede calificar de exitosa de ninguna forma, pero tampoco es tan bueno compararse porque las realidades son distintas entre los países. La comparación tiene demasiados niveles”.

¿Qué adjetivo usaría para calificar la respuesta de Chile?

“Yo creo que es una estrategia coja y por lo tanto no puede ser exitosa”.

¿Y hoy en día lo estamos haciendo bien?

“Hoy en día se ha enmendado el rumbo, principalmente en el aspecto comunicacional, lo que es bueno. Además el ministro Paris agarró el brote en el momento en que comenzó el descenso, por lo que le ha dado un espacio de aire para poder planificar bien lo que necesitamos, que es aquello que está deficiente hoy en día, pero que sabemos que se está trabajando: instalar un sistema de vigilancia epidemiológica robusto y ágil que nos permita detectar a tiempo los casos y que esté lo suficientemente bien protocolizado como para saber qué hacer para evitar un nuevo brote.

No podemos perderle la vista a los casos y para eso necesitamos un sistema de vigilancia robusto, que es lo que está al debe. Se está construyendo pero tal vez no con la velocidad que queremos, ahí tal vez hay que apretar alguna clavija en la subsecretaria de Salud Pública, que es la encargada de las medidas en este sentido para el país”.

En ese sentido, ¿cómo ven este plan de desconfinamiento?

“Yo creo que falta demostrar que están las condiciones para desconfinar. Porque se están instalando y se están generando los protocolos, se está trabajando en eso. Sin embargo, esto se anunció a mediados de junio y todavía no tenemos claros los protocolos, las condiciones, si se traspasaron los recursos, etcétera. Entonces claro, las condiciones se están instalando, lo que pasa es que eso va lento y debería ser mucho más rápido. Debería demostrarse que el principal interés de la respuesta hoy en día es instalar el sistema de monitoreo, trazabilidad y aislamiento”.

¿Quién tiene que demostrar eso?

“El Ministerio de Salud, la autoridad sanitaria. El Gobierno finalmente, es el que tiene que demostrar que están instaladas las capacidades para, frente a un nuevo brote, contenerlo a tiempo”.

Entonces, ¿falta que el Gobierno demuestre que estamos en condiciones de desconfinar?

“Claro, falta que lo demuestre y falta que nosotros lo observemos a través de otros medios, más allá de lo que ellos nos dicen. Porque el Minsal ha hablado de un 70-80% de trazabilidad, pero cuando uno va a preguntar a la atención primaria se da cuenta que esa capacidad no está instalada en toda la APS. Al parecer la información todavía no llega a las personas que tienen que ejecutar estos planes”.

Foto en portada: Agencia UNO.

Desde las sociedades científicas han manifestado su preocupación y dudas respecto de cómo se está construyendo la cifra de trazabilidad que ha comunicado la Subecretaría de Redes Asistenciales, señalando que se requiere mayor celeridad y transparencia en su implementación. Foto: Leonardo Rubilar / Agencia UNO.

Desde las sociedades científicas han manifestado su preocupación y dudas respecto de cómo se está construyendo la cifra de trazabilidad que ha comunicado la Subecretaría de Redes Asistenciales, señalando que se requiere mayor celeridad y transparencia en su implementación. Foto: Leonardo Rubilar / Agencia UNO.

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