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Lorena Flores, directora del Centro de Microdatos de la U. Chile: La participación laboral femenina retrocedió 16 años

"La reactivación debe necesita tener mirada de mujer", dijo la directora del Centro de Microdatos sobre el impacto de la pandemia en el trabajo femenino.

Diario Uchile

  Lunes 24 de agosto 2020 19:41 hrs. 
Lorena Flores.


¿Cómo enfrentar el alza del desempleo? Es parte de las preguntas que tanto expertos, como actores políticos de Gobierno y oposición tratan de responder, más cuando estas se profundizan como efecto de una pandemia, que dejó en evidencia la precariedad de los empleos, pero también, de las pequeñas y medianas empresas que sustentan un importante porcentaje de los puestos laborales en el país.

En conversación con RadioAnálisis, Lorena Flores, economista y directora ejecutiva del Centro de Microdatos de la Universidad de Chile, analizó el escenario, explicando fórmulas que podrían ayudar a contener el impacto de la cesantía en el país, que afecta de manera distinta según el grupo de pertenencia.

El centro de estudios, dependiente de la Facultad de Economía y Negocios (FEN) de nuestra universidad, lleva meses revisando estos indicadores. Al respecto, ha dejado en evidencia la fragilidad del trabajo para los sectores más vulnerables socioeconómicamente, así como para las mujeres y migrantes.

“Lo primero que llama la atención es que la tasa de desempleo deja de ser un indicador útil para reflejar lo que ocupa en el mercado laboral. Lo que ocurre en junio, respecto de marzo, no es que esto haya pasado, o que la crisis esté superada, o que la gente este encontrando empleo, sino que tenemos mucha cantidad de inactivos, por eso baja la tasa de desempleo”, al ser una tasa que se construye con quienes participan del mercado laboral, la fuerza de trabajo, explicó la economista, pues “se están destruyendo empleos, pero también hay quienes dejan de buscar”, donde influyen distintos factores para desalentar la búsqueda y las mujeres, por la estructura de cuidado, son de los grupos que antes dejan de buscar.

“Tenemos los establecimientos educacionales cerrados, donde son, mayoritariamente, las mujeres las encargadas del cuidado, entonces, pega distinto. Por edad, los jóvenes se desalientan menos y ahí puede tener que ver con el virus, porque los mayores de cincuenta dejaron de buscar más rápido y puede ser porque el virus los afecta con mayor medida”, agrega a la clasificación.

¿Hasta dónde se podría retroceder?, para la directora del Centro, esta es una de las cosas más terribles, el retroceso de la participación laboral femenina. “Trabajo de muchos gobiernos, donde se habían logrado niveles que aún siendo bajos, eran más acordes a un país como el nuestro. Estábamos en 52 por ciento, pero hoy retrocedimos a niveles de 2004, retrocedimos 16 años en el caso de las mujeres”.

Si bien, en el caso de los hombres, también las cifras han caído en niveles históricos, con tasas de participación inferiores a los últimos veinte años, esta, explica Lorena Flores, no es una preocupación permanente, pues, por el contexto cultural, los hombres van a volver a buscar empleo: En Chile, la tasa de participación masculina alcanza al 74 por ciento, veinte puntos más arriba que las mujeres, en su mejor momento de participación en el mercado del trabajo.

Así, enfatiza que la preocupación es, por un lado, no saber cuándo se volverá a la normalidad,  pues sin colegio, jardines o a medias, se afectará principalmente el trabajo femenino; además, o en el caso de haber vacunas, tampoco van a volver todas las mujeres que antes trabajaban. Al respecto, señaló que será necesario entonces “impulsar políticas públicas con enfoque de género tratando de levantar esa participación”.

Poner los cuidados en lo privado, como responsabilidad única en las familias, es parte del problema. Si bien, la directora del Centro de Microdatos reconoce que todos los dispositivos existentes, como el pago de salas cuna a las mujeres con hijos menores de dos años que tienen un contrato laboral en una empresa con más de veinte mujeres, no ha sido solución, por el cierre de dichos establecimientos, reconoce que hay que fortalecer esta red, mirar otro tipo de políticas.

Así, narró lo que ocurre en Europa, donde en algunos países se resolvió entregando un bono libre para el cuidado, lo que dio “mayor flexibilidad y tuvo mejor impacto que las sala cuna”.

La reactivación necesita tener esta mirada de mujer. Hemos visto los planes del Gobierno, donde viene fuerte lo de Obras Públicas, el sector construcción, que es mayoritariamente masculino, donde solo un 8 por ciento son mujeres, entonces poco impacto tendrán ahí. Hay ciertos incentivos, ¿qué pasa si yo llamo y en la licitación pido que hayan 10 de mujeres, a la próxima le pongo un 12 y así voy empujando para que contraten más mujeres en el sector, con un efecto que va siendo pequeño”, puso como otro ejemplo de reactivación sectorial cuyo foco, en el caso de la construcción, debe estar puesto en la capacitación femenina y en incentivos grupales para que más ingresen a este sector productivo.

Además, propuso el abrirse  a nuevas formas de cuidado. “Antes teníamos las cuidadoras que  eran vecinas que ayudaban a cuidar a los hijos y las eliminamos, ahora vamos a tener que pensar en algo así, por ejemplo, o subsidios que alienten a la mujer para que pueda contar con dinero para el cuidado.

Más allá de la fórmula específica, el llamado a ocuparse de esta realidad, porque “siempre hemos tenido una baja participación femenina, más que cualquier país OCDE e incluso más baja que otros países de Latinoamérica”, algo que en pandemia, se ha profundizado.