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Canciller ruso Serguéi Lavrov llegó a Brasil en medio del malestar de EEUU por las declaraciones de Lula

Entre los temas a discutir con el representante de Moscú está la guerra en Ucrania. Si bien analistas afirmaron que el país latinoamericano tiene credenciales para mediar en el conflicto, pero pero que el acuerdo choca con la industria bélica.

RFI

  Lunes 17 de abril 2023 12:45 hrs. 
Brazil's former President and presidential candidate Luiz Inacio Lula da Silva attends a meeting with politicians in Sao Paulo, Brazil, October 5, 2022. REUTERS/Amanda Perobelli

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La visita del canciller ruso, Serguéi Lavrov, a Brasilia ha sido la comidilla de los pasillos diplomáticos, especialmente desde que Luiz Inácio Lula da Silva concluyera su viaje a Oriente Medio, donde criticó a Estados Unidos y a Europa al pedir esfuerzos conjuntos para poner fin a la guerra en Ucrania.

En China, Lula defendió la creación de una especie de G20 para negociar el fin del conflicto, de ahí que la visita de Lavrov a Brasil también haya generado especulaciones en torno a la discusión de negociaciones para un posible acuerdo entre las partes.

China tiene peso económico, pero no dispone del marco diplomático para negociar un alto el fuego, ya que ha apoyado a la parte rusa. Los chinos actuarían entonces entre bastidores. Brasil, por su parte, aunque no tiene peso internacional para hacerlo, tuvo una postura más neutral, condenando la invasión en la ONU, pero sin un apoyo total a Ucrania.

“En este momento, Brasil es un candidato mucho más apropiado que China para mediar en el conflicto entre Rusia y Ucrania. Esto se debe a que Brasil, desde el inicio del conflicto, ha intentado no alinearse directamente con ninguno de los bandos, ni apoyando las acciones de Rusia al invadir territorio ucraniano, pero tampoco emitiendo un gran apoyo formal a Ucrania, al presidente ucraniano. Y Brasil tiene un historial de mediación”, dijo a RFI Giovana Branco, máster en Relaciones Internacionales e investigadora del Grupo de Estudios de Conflictos Internacionales de la PUC-SP.

A pesar de las intenciones de Brasil, en la mesa de negociación intervienen varios factores, entre ellos el conocimiento de las zonas ocupadas por el enemigo. El analista Laerte Apolinário, doctor en Ciencias Políticas por la USP y profesor de Relaciones Internacionales en la PUC/SP, afirma que este punto es hoy uno de los principales obstáculos para un acuerdo de paz.

“En efecto, Rusia se ha mostrado más abierta a las conversaciones de paz. Sin embargo, no me parece que Putin vaya a renunciar a los territorios conquistados, especialmente la región de Crimea. Por otro lado, el gobierno ucraniano no aceptará ninguna negociación que no implique la retirada completa de las tropas rusas del territorio ucraniano anterior a la guerra. Así que, aunque Brasil puede actuar como facilitador de las conversaciones de paz, es poco probable que el país sea capaz de intermediar en cualquier acuerdo sin que las partes directamente implicadas en el conflicto alcancen un consenso mínimo”, reflexiona el politólogo.

La industria de la guerra

El experto asegura que los intereses políticos y económicos, ya sean de la industria bélica o del Gobierno de Estados Unidos, también reducen, a corto plazo, las posibilidades de un armisticio. “Hay grupos de interés relevantes en Occidente, como los sectores vinculados a la industria bélica y energética, que no tienen ningún interés en acabar con la guerra de forma inmediata. Además, la Administración estadounidense ha tratado de utilizar el conflicto para debilitar a Rusia y aumentar su popularidad interna, lo que acaba alejando las posibilidades de paz”, afirma Laerte Apolinário.

“Como la resistencia ucraniana sólo puede mantenerse gracias al apoyo de Estados Unidos y otros países de la OTAN, estos países acaban convirtiéndose en los actores decisivos para que el conflicto llegue a su fin. Al fin y al cabo, si los aliados de Ucrania exigen que el país acepte un acuerdo, aunque se aleje de las posiciones defendidas por los ucranianos, poco podrá hacer el gobierno de Zelensky para mantener su posición”, añade el analista.

Malestar diplomático

La visita de Lavrov a Brasil se produce en medio de densos nubarrones en la diplomacia de Brasil y Estados Unidos, a los que no gustaron las declaraciones de Lula el domingo en Abu Dabi, cuando dijo que varios actores internacionales han contribuido a extender el conflicto.

“La paz es muy difícil. El presidente de Rusia, Vladimir Putin, no toma la iniciativa de la paz, Zelensky no toma la iniciativa de la paz. Europa y Estados Unidos acaban contribuyendo a la continuación de esta guerra”, dijo Lula durante una rueda de prensa al final de su viaje a Emiratos Árabes Unidos.

Analistas entrevistados por este medio dijeron que el viaje a China y las declaraciones generaron cierto malestar en Washington, pero que el país necesita ser pragmático.

“Había una expectativa, con este cambio de poder en Brasil y la elección de Lula, de cuál sería la posición de Brasil en esta lucha de gigantes, entre Estados Unidos y China. Y creo que la administración Biden esperaba que Brasil estuviera un poco más cerca de ellos. Pero creo que Lula no cierra necesariamente la puerta a Estados Unidos y sólo abre la puerta a China; intenta mediar entre estas dos grandes alianzas. Así que es natural que también abra el abanico de posibilidades, intentando encontrar nuevos aliados, reforzar los socios comerciales, para no depender diplomáticamente de ninguna de las dos partes”, analizó Giovana Branco.

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