La historiografía occidental, hegemonizada por la visión y práctica de aquel poder unipolar cuya sede radica en Washington y con satélites incondicionales que apoyan la política de desestabilización, golpismo, guerras suaves e híbridas que hemos vivido crónicamente, vuelve a reflotar los procesos de perturbación de los órdenes políticos establecidos, principalmente en el llamado espacio postsoviético […]