Diario y Radio Universidad Chile

Año XVI, 19 de mayo de 2024


Escritorio

Chile y la Recesión Mundial

Columna de opinión por Roberto Meza
Jueves 24 de noviembre 2011 11:52 hrs.


Compartir en

Ayer, las bolsas mundiales caían, el precio del cobre llegaba a sus niveles más bajos del mes, a US$ 3,25 la libra y el dólar se disparaba a 525 pesos, no obstante el anuncio de alza de las exportaciones chilenas, que superaron los 20 mil millones de dólares en el tercer trimestre. Y es que el PIB de EE.UU. creció por debajo de las expectativas en el tercer trimestre, alcanzando 2%, bajo las estimaciones previas de 2,5%.  A este decepcionante dato se sumó la preocupación por Europa y su crisis de deuda que amenazaba ahora a Francia, con una advertencia de rebaja de clasificación de sus bonos por parte de Fitch; y hasta Alemania, que salió a colocar bonos a 10 años por casi 8 mil millones a y pudo poner solo 4.800 millones de euros. Y para redondear, la producción manufacturera china creció en noviembre a su nivel más bajo en 32 meses.

En EE.UU., donde ya han quebrado unos 200 bancos, los acuerdos políticos estaban en peligro, luego que el Presidente Obama advirtiera al Congreso que vetará cualquier proyecto legislativo de recortes automáticos de gastos sociales y de seguridad, si no hay consenso sobre la reducción del déficit fiscal, que alcanza a 15 millones de millones de dólares. La advertencia vino luego que fracasaran las conversaciones del súper comité encargado de tratar de reducir la deuda federal, aumentando la incertidumbre de los mercados.

En la Unión Europea, por su parte, la confianza de los consumidores siguió cayendo en noviembre, mientras el FMI proponía una nueva estrategia para sacar del abismo a Italia y España, ofreciéndoles una línea de liquidez inmediata para detener el contagio sobre Europa. La línea de crédito precautorio permitiría a los países socios acceder a recursos equivalentes a diez veces el valor de su cuota de dos años al FMI y será ofrecida a aquellos que sufran shocks exógenos. Pero los inversionistas ya parecen no creer nada. Las masivas ventas dan cuenta de la falta de liquidez del mercado y sólo la bolsa española acumula en los últimos dos años un descenso del 31,74%.

Y aunque los países en problemas como Italia o España promulgaran las reformas exigidas, los analistas estiman que ya no pueden pedir dinero al Central europeo a tasas razonables. Por mandato legal, el central no puede comprar directamente bonos de deuda de los países y solo puede hacerlo a través del mercado secundario, a costo mayor. La propuesta del FMI permitiría evadir la regla, pero no está claro si el Fondo tiene o no acceso inmediato a los recursos necesarios para rescatar a un país en dificultades como Italia. La deuda de Italia es de 1,9 billones de euros y los recursos del fondo llegan a sólo 475 mil millones de euros. Por lo demás, el FMI se enfrenta también al desafío de contener la presión que se está ejerciendo sobre los rendimientos de deuda soberana -España está colocando bonos sobre 6%, la mayor tasa en 18 años- e inyectar liquidez para frenar las ventas masivas que están hundiendo a las bolsas europeas y han propagado el temor hacia las bolsas asiáticas y Wall Street.

Pero la crisis, que ya ha hecho caer a cinco gobiernos europeos, podría extenderse hacia el Este, cuya deuda hipotecaria es aún más explosiva. Y aunque esos países no están en la zona euro, sus deudas están en la moneda europea. El 80% de las deudas de Letonia, por ejemplo, está en euros y es deuda a bancos suecos, mientras que Hungría, que acaba de solicitar ayuda, y Rumanía, deben en euros, principalmente a bancos austriacos.

En el interín, el presidente del Central chileno José De Gregorio aseguró que la intensificación de la crisis en Europa comenzará a sentirse en Chile, pero dijo que la economía y la política monetaria tienen las herramientas para mitigar un escenario externo más negativo. Es de esperar que dichas herramientas no incidan en el Presupuesto 2012, ni menos en Educación. Para Radioanálisis, primera edición. Roberto Meza.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.