Diario y Radio Universidad Chile

Año XVI, 23 de febrero de 2024


Escritorio

Margo Glantz: Una señora incorrecta

Columna de opinión por Vivian Lavín A.
Miércoles 9 de diciembre 2015 11:27 hrs.


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La escritora mexicana Margo Glantz recibe el Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas. Una mujer que ha hecho de la escritura “un encantamiento”, como lo dice en su libro Apariciones, una novela donde la historia de amor se funde en lo místico y en el cuerpo. Nacida hace 85 años en Ciudad de México, llega a Chile a ser reconocida con un premio creado hace cuatro años y que exige ciertas condiciones: una destacada trayectoria, reconocimiento internacional y crítica especializada de su obra. Todos estos requisitos los cumple holgadamente, Margo Glantz, la primera mujer a quien se le concede y su designación implica y significa mucho a la luz de lo que han sido su obra. Ya lo obtuvieron Rubem Fonseca, Ricardo Piglia y Horacio Castellanos Moya, nombres suficientemente estelares dentro de la lengua castellana y portuguesa que pusieron a este premio en el horizonte de los de mayor importancia a nivel continental.

La obra de Margo Glantz es amplia y polifónica ya que su escritura ha adoptado diferentes formas y registros, en novela, periodismo o ensayo, pero con un sello mujeril e incómodo, desplazando continuamente las estructuras convencionales del lenguaje. Ella misma lo dice en su libro de ensayos La polca de los osos: “… mis escritos no entran dentro de lo políticamente correcto”, porque utiliza, según ella “viejos estereotipos”, en su análisis de lo que ha sido un tema obsesivo en su trabajo escritural, como es el cuerpo, especialmente, el femenino. Resulta impresionante asomarse a sus más de 20 libros y constatar esta fijación suya por la mujer y su corporalidad, un tema que cuando se pensaba y narraba a mediados del siglo XX y especialmente, en la década del 60, ya estaba analizado y superado… pero es la cruel realidad, y como lo explica Margo Glantz, “el caso de las mujeres violadas en (la ex) Yugoslavia, las Muertas de Juárez, las mujeres musulmanas obligadas a esconder su cuerpo y jamás disponer libremente de él; los casos de violencia doméstica en cualquier país, el cuerpo femenino regresa a su esencialidad, es decir, lo devuelven a esa categoría sospechosa que convierte a la mujer en puro objeto biológico”, hacen de la escritura de esta mexicana demoledoramente actual y necesaria, más aun cuando proviene desde México, ese país enorme, perturbador y fascinante.

Son autores como Marqués de Sade, Michel Proust, Kawabata, Georges Batailles, Sor Juana Inés de la Cruz, Marguerite Duras entre los cientos ha leído con particular atención para luego resignificarlos o hacerlos dialogar con sus alumnos en la que fuera su larga carrera de académica o con las lectoras y lectores de su amplia obra.

La memoria es otro de los espacios narrativos en los que Margo Glantz hunde su pluma y lo hace acompañada de las voces de Paul Celan, Primo Levi o Jean Améry  en su análisis de algunos aspectos del nazismo y sus campos de exterminio como también las políticas de memoria.

El de Margo Glantz es un oficio de reflexión que se ha hecho contestatario frente a las actuales circunstancias pero sobre todo dialogante, uniendo y contraponiendo textos y realidades, voces rutilantes y otras acalladas.

Como se trata del Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas un reconocimiento que entrega el Estado de Chile y, por lo mismo, será la Presidenta de la República quien le haga entrega del diploma y los 60 mil dólares que éste considera, parece interesante ver algunas de las vinculaciones que tiene su escritura con la de las letras nacionales. ¿De qué manera ha hecho eco o se ha nutrido Margo Glantz de la obra escrita en este territorio? Diamela Eltit aparece de inmediato como una sus interlocutoras naturales, pero además se distingue a Pablo Neruda, cuando se sumergió en el libro Tentativa del hombre infinito del Premio Nobel para la escritura de su Maestría en Literatura Comparada y luego, en José Donoso, para la elaboración de su tesis doctoral, ambas en la Universidad de Puerto Rico, de modo que no será extraño que estos nombres y todas esas voces que son parte de su trabajo narrativo aparecerán en el discurso de aceptación de un Premio que necesita de voces como la suya para hacerse más necesario.

El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.