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Año XI, 16 de octubre de 2019

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Dirigentes acusan que solución del Gobierno para Chiloé tiene letra chica

Dirigente de los pescadores de Ancud, Jaime González, sostuvo que las condiciones impuestas por el Ejecutivo hacen incobrable el bono que no alcanza a cubrir las necesidades que dejó el desastre natural en la isla.

Raúl Martínez

  Martes 10 de mayo 2016 20:51 hrs. 
Marea Roja

Desesperados y desamparados son dos de los ingredientes que se conjugan entre los pobladores de la isla de Chiloé que esperaban una acción más solidaria de las autoridades con sus demandas ante la catástrofe natural que vive la zona a raíz de la acción de las salmoneras –según los pescadores – y la marea roja –según la industria y el Ejecutivo-.

Hay gente que está dispuesta a hacer “tonteras”, asegura el dirigente de los pescadores artesanales de Ancud, Jaime González, todo porque del Gobierno central sólo se han escuchado burlas, según afirma.

En conversación con Radio Universidad de Chile cada tanto pide disculpas por los insultos que profiere, pero asegura que “estamos dolidos y sentidos y no sabemos qué decir”, porque “nos tratan como el patio trasero de las casas, ya no nos toman en cuenta. La gente se está muriendo de hambre y no están ni ahí”.

Soluciones con letra chica

Jaime González pide que lo escuchen para explicar que las condiciones del Gobierno para entregar el anunciado bono de 750 mil pesos no se pueden aplicar, a menos que en el fondo no se quiera hacer llegar a la gente.

Esto porque uno de los puntos exige que los potenciales beneficiados dependan del 100 por ciento de los recursos afectados por la marea roja, en circunstancias que hay pescadores que durante el año recolectan otro tipo de especies como algas que no necesariamente son perjudicadas por este fenómeno.

González agrega otro punto que pide “registrar declaración de desembarque de recursos afectados durante el 2016. Nosotros declaramos todos los meses, todos los días, todas las semanas, Pero ahí los que declaran son los armadores, los dueños de la embarcación. No hay ningún registro en ninguna parte de la isla de Chiloé que esté incorporado el buzo, el asistente de buzo o el pescador artesanal. Por lo tanto ellos tampoco pueden recibir este beneficio, porque no tienen declaración en ninguna parte de la isla, en ninguna oficina”.

Para el representante las soluciones planteadas por el Gobierno a través del ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, son una burla, teniendo en cuenta las millonarias cifras que se invierten desde el Estado para subvencionar a la industria y en particular a las salmoneras cuando se vieron enfrentadas a la crisis provocada por el virus ISA hace algunos años.

“Ahora, están indemnizándolos cuando les pasó esto de la peste de la marea café. Imagínese. ¡Y dejaron la mansa escoba acá en la isla! Y a los pescadores, después que hicieron todo eso, no son capaces de entregarle un poquito de plata, un sueldo digno por estos meses, mientras dure esta cuestión. Y luchan contra nosotros para no entregarlo. Realmente, nosotros no lo entendemos”, plantea el dirigente.

Por eso afirma que existe convicción entre los chilotes de mantener las movilizaciones, porque están desconcertados ante la actitud del Gobierno que por un lado llama al diálogo, pero luego impone condiciones que son imposibles de cumplir.

“Usted viera la cantidad de gente llorando, las mujeres llorando, no saben lo que va a pasar pasado mañana, o en un mes más, o en dos, tres meses más, qué van a comer, que están pensando en el futuro, qué va a pasar. Si esta cuestión está recién empezando esta crisis y todavía mucha gente todavía no entiende y no sabe lo que va a ocurrir. Las mamás, los niños, está toda la gente llorando”, relata el dirigente de los pescadores artesanales de la ciudad de Ancud.

Por ahora las conversaciones están congeladas mientras el Gobierno insiste en que depositará la primera parte del bono comprometido a pesar del rechazo de los trabajadores, generando más molestia entre la comunidad chilota.