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Año XVI, 29 de febrero de 2024


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En busca de Nefertitis y su dedo perdido


Lunes 9 de enero 2017 7:50 hrs.


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Señor Director:

Todos hablan pausado, alejados de las pasiones, manifestando extremada preocupación por la participación de los ciudadanos en la elección de candidatos presidenciales. Son todos viejos conocidos, encantadores de serpientes en el sentido literal de la palabra. Eso de participación ciudadana NO es creíble. No es creíble la preocupación ni menos la participación de los chilenos en tan magno evento, las primarias presidenciales. Digamos que son el mismo regalo extremadamente sobajeado, mustio.

Como es de público conocimiento no se sabe en realidad la cantidad de millones de chilenos los que habitan la larga y angosta faja, pero si se sabe la cantidad de militantes que están inscritos en los partidos políticos, en todos, que comparado con la inmensa mayoría, es mínima, muy buena señal por lo demás.

Extraño que ellos, los que se bañan en argumentos democráticos, incluidas sus gárgaras filosóficas, justamente se resistan a que muchos participen. Todos los ex presidentes ganosos, drogados con Morandé 80, que están aferrados a la vida y la reelección para las próximas elecciones no quieren ir a primarias, negarlas los muestra justamente lo que son, mano de obra de aparatos partidarios, hijos del empresariado, serviles del imperialismo. Tanto es así, que se y hablan/pelan a escondidas en los baños de las sedes de sus partidos.

Un partido viejo partido de la NM, que tiene inscritos más de 100.000 militantes, sólo ha logrado reinscribir a cinco mil, la diferencia es sideral, enorme. Con esos cuantos militantes inscritos/votos, que merecen todo el respeto, no tiene calidad ni moral para colocar en la papeleta a nadie. No pueden darse ese gusto partidario de proponer justamente por quien nadie ha votado.

Públicos son los viejos vicios que practican los aparatos partidarios para imponerse al interior de las/sus orgánicas, para mandar, para instalar a sus equipos con suplentes incluidos. Las sedes de los partidos vacías, sillas educadamente ordenadas, pero de gente nadie. De tarde en tarde se ve pasar apurado a un dirigente nacional ávido de TV con cara de trascendental.

Todos ellos hablan con un desparpajo que violenta, deberían agradecer no estar en la época de la revolución en México, cuando se podía portar armas. Desagrada verlos cuando utilizan eso que llaman la inmensa mayoría, y en nombre de ellas se reparten cargos, distritos, salarios, embajadas, subsecretarias, ministerios, asesores, esposas e hijas/os agarrando camiseta, sus herederos en colegios particulares, mientras en largos debates parlamentarios se frotan los colmillos/uñas hablando de la educación pública y de calidad.

Ya no son los tiempos anteriores. Podríamos decir entonces que somos el futuro de los años pasados, estamos mal entonces, mal.

El fantasma de los que no votan los asusta. Hay que volver a ganarlos y hablan que ese día, justamente ese día el transporte debe ser gratis. Cinco mil militantes votaron a los udistas corruptos, con un padrón viejo de miles y miles, todos salidos a cazar en los tiempos del binominal, comprados con cajas de mercaderías, anteojos, pagando las cuenta de luz y el agua, mientras sus mandos nadaban entre boletas falsas, robando al fisco, y tienen la desfachatez de pedir presunción de inocencia. Pecadores en todos lados, las manos largas y cortas son asunto transversal.

Se acerca la hora a pasos agigantados, cada día están más a la vista las urgencias que ya no podrán esperar. Quien sea el que sea que gane, le será imposible por lo menos dormir tranquilo.

Ya se va el sexto gobierno y queda un listado de deudas no cumplidas. Todavía no se sabe nada de la reforma educacional, por lo menos ya quedó claro que no se comprará cemento ni fierro, algo es algo. Educación el pilar más fundamental para hacer que un país no se declare en quiebra. Donde los que están vivos no se mueran sabiendo la duda para las futuras generaciones.

Así son los asuntos por ahora, unos cuantos apurados, con caras de filosofía, convertidos en panteoneros buscando el sarcófago perdido.

Se acerca la hora de los irreverentes, esos fundamentales que son los indispensables… ya pasó la hora de la naftalina.

 

El contenido vertido en esta Carta al director es de exclusiva responsabilidad de su autor y no refleja necesariamente la posición de Diario y Radio Universidad de Chile.

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