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Año X, 14 de diciembre de 2018

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Ana González, la voz que nadie pudo apagar

Este viernes, Ana González, miembro fundadora de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), falleció. Con ello, distintas voces se alzaron para plasmar un sentido mensaje: “Verdad, justicia y fin de la impunidad”.

Abril Becerra

  Viernes 26 de octubre 2018 16:37 hrs. 
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“¡Compañera Ana González, presente!” Ese fue el clamor que este viernes marcó la marcha número 108 de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), actividad que cada viernes se realiza a las 13:00 horas frente al Palacio de La Moneda.

Ese grito no fue casualidad, por el contrario, con ello la organización buscaba homenajear a Ana González, cofundadora de la AFDD, quien falleció, este viernes, a los 93 años.

La información sobre su muerte no tardó en difundirse a través de redes sociales. Allí su nieta putativa, Lorena Díaz, señaló que González había fallecido luego de pasar por una serie de vejaciones por parte de las instituciones de salud.   

“Mi abuela Ana está internada en el Barros Luco, en urgencia, y como no hay camas la dejan hospitalizada en la camilla de la ambulancia. Por la cresta, cero dignidad para nuestros viejos”, escribió el miércoles pasado en su Twitter.

Finalmente la activista, luego de ser trasladada al Hospital San José, falleció producto de una insuficiencia respiratoria.

Lorena Pizarro, presidenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD), lamentó la muerte de González. Según comentó, este hecho sólo puede evidenciar cómo los familiares de las víctimas de la dictadura han fallecido sin poder conocer qué pasó con sus seres queridos.

“Todas y todos se van sin saber qué pasó con sus familiares durante dictadura. Por lo tanto, su muerte nos provoca una gran tristeza”, dijo.

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Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (AFDD) durante la marcha número 108. Durante la actividad, uno de los mensajes fue: “Verdad, justicia y fin de la impunidad”.

Por su parte, el músico Roberto Márquez manifestó que la muerte de Ana González no puede sino generar vergüenza: “Eso siento: mucha vergüenza, una pena inmensa por Anita, quien luchó toda su vida, porque buscó por muchos años a sus familiares, pero creo que seremos muchos los que vamos a seguir buscando por ella, los que vamos a dar hasta el último aliento buscando a nuestros desaparecidos”.

Así, la noticia no dejó indiferente a ningún sector: “Hasta siempre, querida Ana González. Chile te recordará por tu gran valentía y por tu incansable defensa de los Derechos Humanos y justicia”, declaró la ex presidenta Michelle Bachelet.

Mientras, el alcalde Daniel Jadue dijo: “Triste partida de Ana González, bella luchadora por los derechos humanos, quien a sus 93 años nos deja sin haber encontrado a su marido, dos hijos y su nuera embarazada, todos detenidos desaparecidos”.

Una labor incansable

Ana González nació en 1925 en la oficina salitrera El Toco, cercana a Tocopilla. Más tarde, se trasladó junto a su familia a una población de Renca. Luego, cuando tenía 17 años, comenzó a militar en el Partido Comunista. Sin embargo, a principios del 2000 dejó la militancia.

Pese a ello, su relación con el PC se mantuvo vigente hasta el último minuto. Tanto así, que en una entrevista publicada en 2014 por The Clinic, señaló: “Y yo tampoco dejé de ser comunista, porque la convicción es de un sistema socialista”.

Durante dictadura debió enfrentar la desaparición de su esposo, Manuel Recabarren, y la de sus dos hijos, Luis Emilio y Manuel. También, debió vivir la desaparición de su nuera, Nalvia Mena, quien al momento de ser capturada se encontraba embarazada. (Recientemente el caso de Ana González fue revivido por la serie Historia necesaria). 

Tras la detención de sus familiares, Ana González se unió a Sola Sierra, Mireya García y Viviana Díaz. Incluso, en el marco de esta lucha, participó en una huelga de hambre que se realizó en la sede de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL).

En 2011 estuvo nominada al Premio Nacional de los Derechos Humanos de Chile, que finalmente recayó en Viviana Díaz. Luego, en 2013, fue homenajeada por la Nueva Mayoría por su defensa de los derechos humanos.

No obstante, pese a los reconocimientos, González continuó siendo crítica respecto de cómo fueron abordadas las causas de DD.HH. Así, en una entrevista al diario El País, en el marco de la conmemoración de los 45 años del Golpe de Estado dijo: “El país está como lo pensó Pinochet. Cuando dicen ‘le ganamos a Pinochet’… Pienso que no es verdad. No le ganamos. Seguimos divididos y los luchadores de antes se recogieron a sus casas”.

“Para eso fue la dictadura: para silenciar al pueblo que había ganado su libertad. Pero confío en los jóvenes de hoy”.

El caso judicial

Ana González, luego de que sus familiares fueran detenidos, acudió a la Vicaría de la Solidaridad. Allí, el 30 de abril de 1976 interpuso un recurso de amparo en la Corte de Apelaciones de Santiago. Un año después, el tribunal sobreseyó definitivamente la causa, pero en 1978 la Corte debió retroceder y declaró el sobreseimiento temporal del caso.

El cambio más rotundo de la investigación vino en democracia, cuando Pinochet fue detenido en Londres. Entonces, el caso comenzó a ser investigado por el Ministro en visita Leopoldo Llanos, quien finalmente condenó a 19 ex miembros de la DINA por su responsabilidad en delitos de secuestro calificados de diversos detenidos desaparecidos, entre ellos, Manuel Segundo Recabarren Rojas, Manuel Guillermo Recabarren González, Luis Emilio Recabarren González y Nalvia Rosa Mena Alvarado.

Según el dictamen, las víctimas habrían pasado por Villa Grimaldi.

La despedida

El velorio de Ana González se realizará en su casa ubicada en calle Cantares de Chile #6271 en San Joaquín.

Foto referencial mural realizado por Coas Chile en la intersección de las calles Catedral con Herrera.