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Año XI, 25 de abril de 2019

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Luis Schwaner

Francia 50 años después: La explosión social

Luis Schwaner | Viernes 11 de enero 2019 8:57 hrs.

El pueblo francés ha vuelto a marcar en los últimos meses el sentido de los punteros de la Historia con total nitidez. Incluso sin habérselo propuesto en un inicio, les gilets jaunes (“chaquetas amarillas” )podrían estar poniendo hoy a Francia en una nueva disyuntiva y, por qué no, en el umbral de un nuevo “Paris-Mayo 1968”, medio siglo después de aquel histórico estallido social que hizo tambalear al conspicuo Charles De Gaulle, el mítico héroe de la resistencia anti nazi, la de les maquisards o maquís compuesta por franceses, españoles huidos del franquismo, judíos de Polonia o Rumanía, comunistas y aguerridas mujeres, durante la ocupación de Francia en el contexto de la Segunda Guerra Mundial.

Sólo que Macron NO es el épico fundador de la V. República, aquel que en 1968, tras demasiados años montado en un poder casi absoluto y mostrando su muy conservadora impronta, se vería enfrentado al furioso embate de las masas en las barricadas parisinas el ‘68, siendo obligado por éstas a echar pie atrás ante una verdadera revolución contra el autoritarismo y el imperialismo que le estalló en sus grandes narices sin que siquiera la viera venir.

Es cierto, esa fue una revolución que fracasó en su propósito final de cambiar las estructuras del sistema capitalista, y la forma de generación y sustentación del Poder, pero su huella, sin embargo, perdura profundamente hasta hoy porque en ese proceso se estableció una explosión de libertades, justicia social y derechos civiles que impactó  tan hondo en la conciencia colectiva que continúan siendo raíz de muchos de los cambios que hasta ahora se producen en nuestra sociedad. Una revolución a la que -recordemos- se unirían nada menos que ¡¡10 millones de obreros!!, cambiándolo todo con su correlación de fuerza. Y entonces, Francia se paralizó.

Hay que ver: el movimiento feminista, la conciencia ecológica y medioambientalista, las luchas contra el racismo, a favor de los migrantes y contra la discriminación a las minorías sexuales tuvieron ahí su semilla. Se reclamó una nueva moral, pero también una nueva sexualidad. Porque bajo cautivantes eslóganes como “¡Haz el amor y no la guerra!”, “¡Prohibido prohibir!” o “¡La imaginación al Poder!”, latían la revolución sexual, el antibelicismo y el antinuclearismo, la condena frontal a la guerra con que Estados Unidos asoló Vietnam, las protestas por el crimen de Martin Luther King y contra el brutal atentado -en Berlin- a Rudy Dutschke, o “Rudy el Rojo”. Al mismo tiempo, en la Praga socialista se alzaban los jóvenes… pero no contra el capitalismo (como hubiese sido de esperar) sino contra la presencia militar soviética en su país, y el asesinado Ché Guevara se convertía en el paradigma de millones de jóvenes en América Latina como en Europa. Marcuse y Lukács eran ampliamente debatidos. La libertad se abría paso una vez más a través de reivindicaciones libertarias a las que no faltaban tintes anarquistas.

La V. República tambaleaba junto al autoritarista y ya anciano Presidente de Gaulle. Los periodistas y trabajadores de la Radio y la Televisión públicas adhirieron al paro, no había noticias. Dejaron de funcionar los aviones, los trenes y la movilización colectiva. Los autos ya no circulaban por París y en todas las grandes ciudades francesas se reproducían las barricadas y la huelga general. Hasta que el gobierno retrocedió y dejó de reprimir. En junio, poco a poco, volvería la calma. Pero los valores y principios instaurados a partir de “Paris-Mayo 1968” habrían de permanecer, aunque aún no lo sabíamos.

En cuanto a De Gaulle, el levantamiento de masas lo dejó esta vez al margen de la Historia y allí se inició el declive forzoso de su estrella política, al punto que meses más tarde perdería el poder casi omnímodo que había ostentado desde hacía casi tres lustros. Es que, después de Mayo-Paris 1968 nada volvió a ser igual. Ni en Francia, ni el en mundo.

Les dejo con esta reflexión excepcional, pronunciada de modo visionario no ha mucho por la socióloga Monique Pinçon-Charlot, Directora del Centro de Investigación de las Sociedades Contemporáneas, en conjunto con la Universidad de París8, quien explica con meridiana claridad lo que hoy sucede en Francia. Y tal vez en el mundo.

Aquel que no vemos, pero presentimos…

 

“Hay una guerra de clases de los ricos contra los pobres”.