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El chelo volcánico de I.O.

Luego de trabajar en obras de teatro y diversas bandas, Isidora O’Ryan presenta su primer disco, que conjuga instrumentos de tradición clásica con la electrónica. “Me gusta investigar el sonido”, dice. 

Rodrigo Alarcón L.

  Domingo 5 de abril 2020 15:46 hrs. 
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Este artículo está basado en una entrevista emitida en el programa Pasaje Nocturno.

Hace unos tres años, Isidora O’Ryan (Santiago, 1987) estaba viviendo en Quito y por primera vez tenía tiempo y espacio para hacer su propia música. Ya había estudiado chelo en la Universidad de Chile, había trabajado en obras de teatro, había tocado con solistas como Fernando Milagros y había sido parte de bandas como Los Tristes. Era la hora de sus canciones.

“Tenía mi chelo, una guitarra, un sintetizador y un controlador”, recuerda ahora, cuando acaba de estrenar su primer disco, Ciénaga, con el seudónimo I.O. “Empecé a hacer maquetas de canciones, muy inspirada por el contexto, y pensé que quería hacerlo más en serio. Nunca había sentido tan tan fuerte esa inspiración y comencé a trabajar ideas que tenía hace muchos años”.

El contexto no solo era la capital ecuatoriana, sino también su entorno natural, con el imponente Macizo de los Pichinchas dominando la escena: “Es un volcán enorme y verde. Miras el cielo y por un lado hay truenos y relámpagos y por el otro hay un sol maravilloso. Es una locura”, describe a la distancia. 

En ese escenario se construyó Ciénaga, un disco cuyas ocho canciones terminaron de construirse en Santiago, con timbres como el fagot, la guitarra, la trompeta, los timbales y el vibráfono. Junto a todo eso, una colaboración de Fernando Milagros para el single “Naufragio” y la electrónica construida por los productores Andrés Abarzúa (Andy) y Jim Hast: ambos están ligados al naciente sello 11:11, uno de los más atractivos de la actual escena santiaguina, que también cuenta con artistas como Kinética, Juan Pablo Abalo y el ensamble electroacústico Xatarra, del cual I.O. también forma parte. 

Originalmente programado para 2019, el disco fue postergado para marzo de este año y acabó publicándose en plena crisis provocada por el coronavirus. Eso, por cierto, alteró toda su promoción, que incluía varios conciertos en Santiago y una gira por Francia, España y Portugal: “Venían cosas muy bonitas, hay algunas cosas postergadas y otras canceladas no más. Es una tristeza, pero estamos todos en la misma”, se resigna I.O. 

¿A qué haces referencia con el título del disco?

El relato tiene que ver con una mujer que cae a un río, lo recorre y finalmente llega a una ciénaga, que es un lugar pantanoso donde confluyen las aguas, que están estancadas y en muchas ocasiones tiene una connotación oscura o tenebrosa. Yo quise resignificar eso y enaltecer, relevar o incluso agradecer esos espacios tormentosos, de profunda tristeza o confusión en los que hemos podido estar en algún minuto de nuestra vida; entender que pueden ser espacios maravillosos, de entregarnos a una vulnerabilidad y desde ahí transformarnos. Esta ciénaga es más bien un lugar de entrada y salida, no es para quedarse y perderse ahí. 

¿Desde el comienzo quisiste combinar el chelo con la electrónica?

Me gustan los elementos electrónicos en la música. Me gusta investigar los sonidos, tiene que ver con descubrir nuevas sonoridades. Quizás más adelante me encantaría hacer un disco solo con arreglos clásicos, pero ahora me interesa investigar un poquito más y no quedarme en sonidos que tengo más a la mano. Es bonito, pero no es lo que quiero ahora precisamente. 

Muchos músicos se mueven entre lo clásico, la electrónica y la experimentación. ¿Dónde te sitúas tú?

Me han dicho en muchas ocasiones que la música es bien incidental. Los arreglos son bastante visuales y las estructuras de las canciones son extrañas. No uso muchos coros, entonces a veces son canciones que parecen llegar y pasar. Estamos muy acostumbrados a escuchar música que tiene marcados los versos, el coro, el puente, y acá eso no funciona mucho. No es que lo piense, sino aparece así. No sé dónde está situado, pero creo que puede pololear con diferentes mundos. 

Foto: Facebook I.O.