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Año XII, 10 de agosto de 2020

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Sociedad
Yolanda Acevedo

Más que sectoriales las demandas son territoriales

Yolanda Acevedo | Martes 7 de julio 2020 9:07 hrs.


“En el azul del tiempo que nos sueña”
Elicura Chiguailaf.

Entre el 22 y el 25 de mayo, el programa Convergencias Regionalistas de Estudios Aplicados del Sur: Creasur, en conjunto con el Departamento de Administración Pública y Ciencia Política de la Universidad de Concepción, llevó a cabo una encuesta destinada a conocer el nivel de información y conocimiento que los habitantes del Gran Concepción tienen sobre varios aspectos relevantes de la pandemia. La consulta se realizó a 600 personas residentes en Concepción, San Pedro de la Paz, Penco, Chiguayante, Talcahuano, Hualpén, Coronel, Tomé, Hualqui y Lota. Dichos resultados fueron expuestos en la conferencia “Balance de la proactividad municipal en pandemia: proximidad, protesta, protección y protagonismos”. El estudio develó que 72% está de acuerdo con descentralizar gestión de pandemia .

Por otra parte, Antofagasta junto con Valparaíso son las únicas regiones del país donde el total de personas con Covid-19 superó en mayo la barrera de los dos mil casos. La región de Antofagasta es la tercera con más casos en todo el país, siendo superada por Valparaíso y la Metropolitana. Luego le siguen La Araucanía, Tarapacá, y Biobío.

El medio estadounidense Bloomberg (16.06.2020)en relación a la estrategia en Chile afirma que: Siguió ejemplo de naciones ricas para ver que gran parte de sus ciudadanos son pobres, asevera que “el caos se puede rastrear hasta el descontento entre los pobres ignorados y un gobierno visto como fuera de contacto con su gente”. De acuerdo al diagnóstico, el manejo de la gestión por parte del Ejecutivo da cuenta de “un eco de la desconexión del año pasado entre el gobierno y la nación cuando un aumento en la tarifa del metro provocó disturbios masivos”. Según Bloomberg, “las evaluaciones iniciales sugieren que Chile siguió el ejemplo de las naciones ricas solo para darse cuenta, una vez más, de que un gran porcentaje de sus ciudadanos son pobres”. En un Estado tan centralista como el chileno poco de esto llega a ser tema relevante de debate. Sin embargo, el último semestre, con el estallido social primero y el coronavirus después, está emergiendo en la agenda pública la cuestión de la Organización Territorial del Estado.

Resulta esencial reconocer que el Rol principal en este renacimiento descentralizador lo han jugado las autoridades democráticamente electas en los territorios: en especial los alcaldes. Fruto de esa presión se logró canalizar la protesta social en un prometedor proceso constituyente. La consulta del 15 de diciembre es un hito histórico de participación ciudadana descentralizada. De la misma manera, fue la presión de las autoridades comunales la que obligó al gobierno a crear la “Mesa Social COVID 19” y a tomar una rápida decisión de suspensión de clases en todos los niveles de la enseñanza.

Son primeros pasos en la experiencia chilena de una descentralización real. Todavía predomina la decisión poco transparente, la actitud arrogante y el monopolio de la información, la economía y el poder. Ese es el tema preocupante. ¿Cómo reconocer que la diversidad de Chile requiere decisiones diferenciadas por territorios y recogiendo tanto los datos, como las sensibilidades de la población? La experiencia alemana muestra la relavancia de los contrapesos entre los poderes: nacional, regional y local.

Eso requiere un cambio institucional que comienza con la elección de gobernadores regionales y que continúa con un proceso de traspaso de competencias y recursos de decisión local y subnacional.

Cabe destacar que desde 2009 la Constitución Política permite transferir competencias en fomento productivo, infraestructura y transportes y desarrollo social y cultural; ha transcurrido más de una década y nada. Desde 2018 están definidas las normas que regulan y fijan las fechas de elección de gobernadores regionales y las modalidades del traspaso de competencias.Las políticas sanitarias requieren un mando centralizado, pero con aplicación descentralizada. Las políticas de reactivación económica exigirán respuestas diferenciadas según la realidad de cada región y comuna . Fuente :Análisis de Coyuntura de la Fundación Chile Descentralizado Desarrollado.

Un mes después, el Jueves 25 de junio 2020, podíamos leer que el Comité Científico del Bío Bío insiste en no repetir colapso de la RM.

Desde Baltimore, Maryland, la Universidad Johns Hopkins publicaba el 21 de junio de 2020 que: La RM de Chile es la cuarta región o estado con más casos de covid-19 del mundo. Con 183 mil contagios acumulados la capital es sólo superada por ciudades más grandes como Nueva York, Moscú y Sao Paulo. Un estado presidencialista y centralizado como el chileno no ha logrado abordar oportunamente la pandemia ni siquiera en la Región Metropolitana. ¿Podría esperarse alguna estrategia favorable hacia las demás regiones del territorio nacional?

Finalmente, destaco al filósofo chileno Hugo Herrera quien en entrevista en Radio Uchile, señala: “Es clave diferenciar en el corto plazo políticas distintas para barrios acomodados donde se decreta la cuarentena y no hay hacinamiento, de los barrios hacinados donde hay cinco personas viviendo en 30 metros. En el largo plazo todas las diferencias tienen un componente territorial: dependen de la manera en que el pueblo está situado, por eso en regiones esto ha sido distinto de Santiago. Es fundamental pensar la manera cómo habitamos el paisaje para cualquier diseño de futuro desarrollo económico, social y cultural. Al no haber conciencia territorial, gran parte de los problemas chilenos de la agenda son territoriales: el conflicto mapuche, las zonas de sacrificio, la sequía y ahora el hacinamiento sanitario. Gran parte depende de una reconfiguración de la institucionalidad territorial”.