Diario y Radio U Chile

Año XII, 26 de noviembre de 2020

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Niñas, niños y adolescentes se merecen mucho más

Jorge Sepúlveda Varela Cartas al Director |

  Lunes 9 de noviembre 2020 16:16 hrs. 


Señor Director:

A propósito de la aprobación del Proyecto de Ley que crea el “Servicio Nacional de Protección a la Niñez y Adolescencia” y que reemplaza al SENAME, vale la pena traer a la memoria el origen histórico de este último:

En ese sentido, cabe recordar que el actual SENAME fue creado en 1979, en el contexto del “Año Internacional del Niño”, como uno de los intentos de la Dictadura Militar de mostrar al mundo que en Chile sí había respeto y preocupación por los Derechos Humanos, en este caso, de niños, niñas y adolescentes. Solo como dato anecdótico, cabe recordar que, la propuesta de Convención Sobre los Derechos del Niño, presentada por Polonia durante esos años, tenía entre sus principales impulsores al Papa Juan Pablo II, quien estaba, por ese entonces, encargado de la mediación por el llamado “Conflicto del Beagle” entre Chile y Argentina.

Así las cosas, resulta paradójico que, habida cuenta del contexto histórico actual, se dé el ‘vamos’ a la creación de un nuevo Servicio, dotándolo de escasas herramientas de fiscalización, manteniendo el actual modelo de licitaciones, sin contar con una Ley de Garantías, y con Veto Presidencial de por medio, todo lo cual es una muestra de lo incompleta que resulta esta reforma, para que Chile verdaderamente cuente con un Sistema de Protección Integral, tal como lo han recomendado en varias oportunidades, tanto el Comité de Derechos del Niño, como los distintos actores involucrados en la materia.

Pareciera ser, entonces, que el afán del Gobierno por lograr la aprobación de esta ley, no es más que el intento de encauzar la desconfianza hacia la actual institucionalidad, por medio de una señal política, que busca mostrar a la opinión pública un ’interés’ o ‘preocupación real’ por los Derechos Humanos, en circunstancias que, tal como se ha indicado, esta modificación legal es, a todas luces, insuficiente para brindar adecuadas garantías en ese ámbito.

Sin duda, niños, niñas y adolescentes se merecen mucho más.

 

*El autor es abogado, investigador y miembro de la Red de abogadas y abogados de NNA, Chile.