La leyenda de Pauline Ferrand-Prévot

Con su triunfo en el Tour de Francia Femenino 2025, la francesa rompió una espera de 35 años y reafirmó su lugar como la ciclista más completa del mundo. Ha ganado en la ruta, la montaña, el ciclocross y el gravel, en una carrera sin equivalentes.

Con su triunfo en el Tour de Francia Femenino 2025, la francesa rompió una espera de 35 años y reafirmó su lugar como la ciclista más completa del mundo. Ha ganado en la ruta, la montaña, el ciclocross y el gravel, en una carrera sin equivalentes.

Por primera vez desde 1989, la bandera francesa flameó en lo más alto del podio del Tour de Francia Femenino. Y no fue una victoria cualquiera. Fue un triunfo épico, madurado en la montaña y sellado con autoridad por una ciclista excepcional: Pauline Ferrand-Prévot, la mujer que ha desafiado los límites del ciclismo moderno y que hoy puede decir que lo ha ganado todo.

A sus 33 años, esta atleta nacida en Reims no solo conquistó la edición 2025 de la Grande Boucle femenina, sino que lo hizo con una demostración de potencia, inteligencia táctica y coraje. Se impuso en la general con más de tres minutos de ventaja sobre la neerlandesa Demi Vollering, campeona en 2023, y casi cuatro sobre la defensora del título, la polaca Katarzyna Niewiadoma-Phinney. Su gesta cortó una espera de 35 años desde el último triunfo local en esta competencia, cuando Jeannie Longo ganó en 1989. En el ciclismo masculino, la sequía francesa es aún más extensa: no hay ganador desde Bernard Hinault, en 1985.

Ferrand-Prévot tomó el liderato en la penúltima etapa, al atacar en el imponente Col de la Madeleine, puerto de 18,6 kilómetros que coronó con más de tres minutos de ventaja sobre sus perseguidoras. En ese momento, la francesa dejó en claro que había vuelto al ciclismo de ruta no solo para competir, sino para ganar. Y así lo confirmó al día siguiente, cuando resistió el asedio en las primeras subidas, se recompuso y atacó en solitario a falta de seis kilómetros para sellar su triunfo en la última etapa, con llegada en Châtel.

Estoy increíblemente feliz con esto. Desde que decidí volver a las carreteras, mi objetivo era participar en el Tour de Francia Femenino y ganarlo algún día. Esta victoria es la prueba de que tomé la decisión correcta”, afirmó emocionada tras cruzar la meta.

Una leyenda en múltiples superficies

Pero el Tour es apenas la joya más reciente de una corona que Ferrand-Prévot ha ido forjando durante más de una década. Su palmarés es tan extenso como impresionante: 12 títulos mundiales, un oro olímpico en mountain bike, y victorias en las más prestigiosas clásicas del ciclismo, incluyendo este año la exigente París-Roubaix. En 2015, ya había hecho historia al convertirse en la primera ciclista en ostentar simultáneamente los títulos mundiales en ruta, ciclocross y mountain bike.

Este año, además del Tour y Roubaix, fue segunda en el Tour de Flandes y tercera en la Strade Bianche. Y si bien no suele ser la corredora con más victorias en el calendario, sí es la más versátil y dominante en todas las disciplinas, algo que ni los nombres más rutilantes del ciclismo masculino, como Tadej Pogačar o Mathieu van der Poel, han podido igualar.

De hecho, varios medios europeos han descrito a Pauline como una fusión perfecta entre Pogacar y Van der Poel, por su capacidad de brillar tanto en la ruta como en terrenos técnicos, con explosividad, resistencia y una inteligencia de carrera sobresaliente.

Una vida sobre ruedas

El camino de Ferrand-Prévot no ha estado exento de giros. En 2021 terminó su relación con el también ciclista y exmánager Julien Absalon, y desde entonces forma una pareja con el neerlandés Dylan Van Baarle, corredor del Visma-Lease a Bike. El vínculo no es solo amoroso: comparten entrenamientos, calendario y hasta triunfos. En 2022, Van Baarle ganó la París-Roubaix masculina; en 2025, Pauline hizo lo propio en la femenina. “Ya puedo presumir de tener en casa dos joyas de Roubaix”, dijo entre risas en primavera.

Ambos compiten para el equipo Visma, el mismo que ha brillado en los últimos años en el ciclismo masculino con Jonas Vingegaard, pero que no había podido ganar el Tour. Hasta ahora. Porque fue Ferrand-Prévot quien llevó al equipo al primer lugar del podio, aunque en la categoría femenina.

No es la primera vez que compiten juntos: en 2023, ganaron con media hora de ventaja la Karcher Duo Extreme en Curaçao, una carrera mixta de mountain bike. Su sintonía sobre la bicicleta refleja la madurez de una deportista que ha sabido reinventarse una y otra vez.

El regreso soñado

Ferrand-Prévot había dejado el ciclismo de ruta por casi siete años, enfocándose en el MTB, donde alcanzó la cima olímpica en París. Su regreso a la ruta no fue una casualidad: tenía un objetivo claro. Quería ganar el Tour de Francia. Se propuso hacerlo en tres temporadas. Le bastó una.

Su evolución como ciclista total ha sido tan impactante que hoy muchos la consideran no solo la mejor ciclista del mundo, sino tal vez la más completa de todos los tiempos, sin importar género. Ha sido campeona del mundo de gravel, de ciclocross, de maratón MTB, de XCO, de ruta. Y ahora, de la carrera más emblemática del calendario.

Con su victoria en el Tour de Francia, Pauline Ferrand-Prévot no solo rompió una larga sequía para Francia: redefinió lo que significa ser una campeona en el ciclismo del siglo XXI. No importa si el terreno es de tierra, de piedras, de barro o de asfalto: cuando ella está en la línea de salida, todo el pelotón sabe que la batalla por la victoria será mucho más difícil.





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