El reciente incendio en los cerros de Valparaíso deja al desnudo nuevamente nuestras precariedades, al grado que uno de los principales bochornos de nuestras autoridades fue que quedara en evidencia el hacinamiento en que viven tantos millones de chilenos. En el país que proclama estar en el umbral del primer mundo, estas desgracias nos demuestran una realidad falseada por los índices macroeconómicos, el ingreso per cápita y otras cifras que sólo evidencian la voluptuosa calidad de vida de algunos respecto del atraso y la aflicciones de la inmensa mayoría.
El lapidario estudio de la consultora internacional Pearson dado a conocer esta semana es suficiente como para amargarle el verano a millares de jóvenes chilenos. La sentencia es que después de haber sido obligados a 14 años de aprendizaje bajo los estándares y lineamientos señalados por el mismo Estado, con un currículum bastante claro y sistematizado, se les somete a un examen llamado Prueba de Selección Universitaria que, sin embargo, no está alineada con la formación que se les entregó durante todos esos años. ¿Un mal chiste? Es el gran ¡Plop! de este verano.