Tailandia y Camboya sellaron un acuerdo de cese de hostilidades que puso fin a tres semanas de combates que dejaron al menos 47 muertos y más de un millón de desplazados. Se prohíbe atacar a la población civil y exige la liberación de soldados.
El conflicto fronterizo, reanudado con tanques, drones y artillería, causó la huida de más de 500.000 camboyanos y cerca de 400.000 tailandeses. Las dos semanas de lucha por una vieja disputa limítrofe dejaron al menos 41 muertos.
El Ejército de Tailandia desplegó cazas F-16 para bombardear posiciones camboyanas, en respuesta a supuestos ataques que dejaron un soldado tailandés muerto. Camboya negó haber iniciado el fuego y condenó la violación del acuerdo de paz.