Cada minuto, 22 niñas en promedio en el mundo son forzadas a casarse precozmente. Una ONG francesa, activa en varios países en desarrollo, alerta sobre el incremento de estas prácticas debido a la pandemia. En algunos de ellos incluso, estos abusos se duplicaron en menos de un año.
La vigilancia digital y la idiosincrasia del colectivismo de los Estados asiáticos evidencian ser respuestas mucho más efectivas para combatir el virus que las medidas adoptadas por los países de occidente.
Varios países asiáticos han reforzado sus controles ante la propagación del misterioso virus similar al Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SRAS), que ya se ha cobrado la vida de 9 personas en China.
Más de 30 organizaciones han pedido a la ONU que examine el impacto de la ablación en Asia. Aunque la práctica suele estar relacionada con el control de la sexualidad de las mujeres, las formas y creencias varían dependiendo del lugar.
Si bien las cifras alimentan la esperanza de inversores en que el Banco de Japón (Central) potencie su plan de estímulo con medidas adicionales para fortalecer la economía, la reciente devaluación del yuan chino pone en riesgo su velocidad de recuperación.
Las autoridades locales hicieron un llamado a la comunidad internacional para que se envíe ayuda humanitaria. En la peor tragedia de los últimos ochenta años, se contabilizan más de mil muertos y al rededor de mil 700 heridos.
Sea en América del Norte, África, Asia Central, Medio Oriente, Europa o el Lejano Oriente los muros, las vallas, las cercas y alambras son creaciones destinadas a separar, a dividir, a segregar, a hacer más injustas las relaciones entre nuestras sociedades. El mundo del Tercer Milenio muestra la marcha de un sistema, parafraseando la frase de un fallecido Príncipe de la Iglesia, como “intrínsecamente perverso”, donde la riqueza social, conseguida a golpe de reivindicaciones, luchas, prisión, represión y muerte de millones de hombres y mujeres a lo largo de la historia, ha quedado concentrada en unas pocas manos.
Cuatro hombres fueron declarados culpables de la violación de una estudiante india de 23 años, en diciembre del año pasado. La joven murió por causa de las múltiples heridas internas y su caso llevó a el endurecimiento de las leyes en India. Sin embargo, la violencia sexual contra mujeres sigue siendo una generalidad en el mundo: un estudio de Naciones Unidas revela que un cuarto de los hombres en Asia confiesa haber cometido al menos una violación.