Grandes potencias y naciones petroleras, incluyendo a China y Rusia, bloquearon la ruta para el abandono del carbón, petróleo y gas, limitando el acuerdo final a triplicar la financiación climática para países en desarrollo.
Mientras los negociadores de la COP30 se encallan en puntos conflictivos como el financiamiento climático, Belém espera este sábado a miles de manifestantes en una marcha por “verdaderas soluciones” para la crisis medioambiental.
“Uno de los ecosistemas más vitales del planeta que, según los científicos, corre ahora el riesgo de alcanzar un punto de inflexión irreversible”, afirma el presidente designado de la COP30, André Aranha Corrêa do Lago.