El emblemático disco de la banda británica está ad portas de cumplir tres décadas desde su lanzamiento. Uno que no solo cambió la suerte de sus propios autores, sino que también puso bajo el foco a un pop cargado de una honesta lectura de clases.
En 1995, los británicos irrumpieron con un álbum que marcó un punto de quiebre con el éxito abrumador que significó su debut y la colosal popularidad de «Creep», que ya advertía el indiscutido poderío que lograrían en el rock alternativo.