Las grandes tecnológicas comprometen miles de millones de dólares en centros de datos y chips, mientras persisten las dudas sobre sus retornos. El académico Sebastián Ferrada advierte que la industria apuesta por ingresos que no están asegurados.
Líderes de la industria plantean moderar el desarrollo de la inteligencia artificial, mientras especialistas advierten que la seguridad y los mecanismos de control deben avanzar al ritmo de las nuevas capacidades tecnológicas.
Un investigador de inteligencia artificial que había renunciado a OpenAI para trabajar en Anthropic, al considerarla más prudente, dejó el martes la industria y acusó a los dos laboratorios de Estados Unidos de “jugar con nuestras vidas”.
El escape de un modelo avanzado desde un entorno de pruebas encendió las alertas sobre la capacidad de los agentes de IA para superar barreras diseñadas para contenerlos y abrió un debate sobre los límites de la ciberseguridad actual.
El psicólogo Esteban Radiszcz remarca que el despertar de comportamientos como delirios derivados del uso de ChatGPT y otras IA no es debe netamente a estos. Incluso, remarca, estas “no reemplazan de ninguna manera las relaciones de carne y hueso”.
Hace dos meses otras personalidades, como el multimillonario Elon Musk, firmaron otra carta pública en la que pedían una pausa en el desarrollo de la IA hasta poder garantizar su total seguridad.