El escape de un modelo avanzado desde un entorno de pruebas encendió las alertas sobre la capacidad de los agentes de IA para superar barreras diseñadas para contenerlos y abrió un debate sobre los límites de la ciberseguridad actual.
El psicólogo Esteban Radiszcz remarca que el despertar de comportamientos como delirios derivados del uso de ChatGPT y otras IA no es debe netamente a estos. Incluso, remarca, estas “no reemplazan de ninguna manera las relaciones de carne y hueso”.
Hace dos meses otras personalidades, como el multimillonario Elon Musk, firmaron otra carta pública en la que pedían una pausa en el desarrollo de la IA hasta poder garantizar su total seguridad.