Amigo de Martin Scorsese, hincha de San Lorenzo y asiduo lector de Dostoievski. Durante los últimos años, el jesuita se alzó desde el Vaticano como una figura refrescante, cercana, progresista y profundamente vinculada con el mundo popular.
Me permito titular esta columna parafraseando el título de la película: Alemania, año cero, de Roberto Rossellini, estrenada en 1948 por el fundador del neorrealismo italiano. La cinta muestra imágenes de Berlín bombardeada, destruida; de sus habitantes agobiados por la sobrevivencia, por las desoladoras consecuencias del nazismo. En medio de ese paisaje transcurre la vida […]