El presidente ucraniano subrayó que, ante la posibilidad de ceder terrenos, “tenemos que quedarnos como estamos, no darle más a Putin”. Incluso, advirtió que el líder ruso es “parecido, aunque más fuerte que Hamás”.
El presidente de EE.UU. le acusa de “estar jugando con la III Guerra Mundial” y le exigió que firme un alto el fuego con Rusia, mientras que el líder ucraniano insiste en garantías de seguridad y reitera como culpable a Moscú por invadir el país.
La polémica aumentó luego de que Trump tildó de “dictador” a su par ucraniano por no apoyar las negociaciones entre EE.UU. y Rusia, cuestionó: “Convenció a Estados Unidos a gastar 350 mil millones de dólares en una guerra que no se podía ganar”.
Por primera vez desde el inicio de la guerra, hace casi tres años, el presidente ucraniano abrió la puerta a renunciar, al menos temporalmente, a los territorios ocupados por los rusos, a cambio de un cese el fuego.