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Planificación de áreas verdes en la R.M. aumentaría la brecha entre estratos socioeconómicos

Diana Porras

  Martes 4 de mayo 2010 19:57 hrs. 
Radio-Uchile

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En Chile existen dos tipos de áreas verdes: las áreas verdes diseñadas, construidas por las inmobiliarias en sus condominios y loteos nuevos y los grandes parques urbanos, diseñados y construidos por el ministerio de vivienda y urbanismo y administrados por los municipios correspondientes.

Los privados se ajustan a lo dispuesto por la ordenanza. En general son áreas verdes de carácter vecinal, con áreas de juegos infantiles y una superficie que no excede el 10 por ciento del terreno a lotear. Para los gobiernos locales se trata de una fuente de abundantes gastos, lo que dificulta el mantenimiento y la planificación.

Francisco Bascuñan Walker, es arquitecto de la Universidad de Chile, y hace varios años está dando la alerta sobre la necesidad de modificar las normativas, ya que no existe diferencia entre las áreas verdes existentes en los loteos de alta densidad (estratos socioeconómicos bajos) y los de baja densidad (estratos altos). “No hay una proporción por habitantes, sino que una proporción por terreno”, detalló Bascuñan, lo que termina en que “los metros cuadrados de área verde son mayores en los estratos que menos necesitan”.

Bascuñan, doctorado en Desarrollo Urbano Sustentable y docente de la Universidad de La Serena, manifestó que no hay conciencia de que existen una serie de beneficios sociales y ambientales que van más allá del uso recreativo o estético de las áreas verdes. Entre estos beneficios se encuentran mejoras en la sanidad básica, reducción de contaminación del aire y enriquecimiento de la biodiversidad.

Según los últimos estudios, nueve comunas concentran el cincuenta por ciento de las dos mil trescientas noventa y dos hectáreas “verdes” que corresponden al cincuenta por ciento de la Región Metropolitana.

La ciudad de Santiago posee un promedio de cuatro metros cuadrados de vegetación por habitante. Las comunas que tienen menos porcentajes repiten son también las de menos recursos y con más necesidades en muchas áreas, como educación y salud.

Este lamentable escenario pasa a ser un reflejo del mapa socioeconómico de la capital. Sólo un ejemplo: Providencia posee 18,3 metros cuadrados de vegetación por habitante mientras en Pudahuel, gravemente afectada por la contaminación, sólo un 1,3.

Patricio Herman, de Defendamos la Ciudad criticó el “desinterés que han tenido tanto las autoridades centrales como las locales”, pues su preocupación se ocupa en “modificar los usos de suelo para permitir la construcción de proyectos inmobiliarios”. Lo que evidenciaría, según Herman, “la atroz irresponsabilidad del Estado chileno”.

El ambientalista, Luis Mariano Rendón de Acción Ecológica, manifestó que sería “importante que estuviera asegurado el estándar planteado por la Organización Mundial de la Salud, de nueve metros cuadrados de área verde por persona”, pero “dentro del espacio urbano ya construido”, resguardando el tamaño de la ciudad.

Este marco es preocupante y de difícil salida. Esto porque incluso ya en el 2005 la Secretaria Regional Ministerial de Vivienda y Urbanismo entregó un informe que demuestra la real situación de las áreas verdes en la Región Metropolitana. En ese momento se reconoció que el problema se radicaba  en que existen 6 mil hectáreas de parques y áreas verdes, de las cuales más de un 60 por ciento  corresponde  en realidad a espacios baldíos, áridos o depósitos clandestinos de basura.

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