El ministro de fuero de la Corte de Apelaciones de San Miguel, Hector Solís identificó como Mario Enrique Muñoz Peñaloza la osamenta hallada entre septiembre y noviembre de 2007 en la quebrada El Arrayán, cercana al Lago Rapel.
Se trata de uno de los 22 campesinos asesinados por los cuerpos represivos de la dictadura militar el 16 de octubre de 1973, en lo que la justicia denominaría posteriormente como “el caso Paine”.
La identificación se facilitó con exámenes de ADN practicados a familiares de Muñoz Peñaloza y luego de un cuidadoso proceso científico llevado a cabo por el Servicio Médico Legal.