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El Deshuesadero de la Noticia

Los periodistas en problemas

El 2012 podrían aumentar los casos de trabajadores de la prensa agredidos y reprimidos, lo que ya fue denunciado por varias entidades internacionales al realizar el balance 2011. Una veintena de reporteros, camarógrafos y fotógrafos fueron golpeados, detenidos y maltratados, aparte de material de imágenes borrado.

Hugo Guzmán

  Miércoles 8 de febrero 2012 18:13 hrs. 
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En los últimos meses del 2011, en el Colegio de Periodistas de Chile se recibieron mensajes de Amnistía Internacional para requerir información sobre agresiones a profesionales de la prensa. Terminado el año, el Comité de Investigación de Atentados a Periodistas (CIAP) presentó un negativo balance de la situación de reporteros, fotógrafos y camarógrafos chilenos. En enero pasado, Reporteros Sin Fronteras (RSF) entregó su informe mundial que fue lapidario para Chile en materia de derechos periodísticos. La agrupación de Asociaciones de Reporteros Gráficos de Latinoamérica expresó su preocupación por agresiones a fotógrafos de medios de prensa en Chile. Al interior de la Federación Internacional de Periodistas también hubo inquietud en cuanto a derecho a la información y labor informativa en territorio chileno.

Nunca, desde que concluyó el periodo dictatorial, hubo tanta preocupación y cuestionamiento a la situación de los periodistas chilenos por hechos de agresiones y represión.

Así, el gobierno de la derecha chilena se anotó otro record en su lista de desaguisados que lo tienen con las peores evaluaciones de una administración en las últimas dos décadas.

De acuerdo a información que manejan el Colegio de Periodistas, la Unión de Reporteros Gráficos y Camarógrafos de Chile y medios de prensa, durante el 2011 al menos 20 profesionales de la prensa sufrieron agresiones, maltrato y situaciones represivas, la mayoría de las veces a manos de elementos de Fuerzas Especiales de Carabineros que en reiteradas ocasiones fueron alabadas por el Presidente Sebastián Piñera y el Ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter.

Se cuentan, entre otros, los casos del fotógrafo de la agencia de noticias española EFE, Víctor Salas, herido en un ojo por el bastón de un carabinero a caballo; las detenciones de Héctor Retamal, reportero gráfico de la agencia France Press y de Luis Narváez, periodista de Chilevisión; la agresión policial contra el camarógrafo Gonzalo Barahona; los golpes y detención del reportero de radio ADN, Esteban Sánchez; el juicio contra el periodista Marcelo Garay.

El informe 2011 de la CIAP –entidad ligada a la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP)- señaló: “En otros territorios se detectaron en 2011 manifiestos obstáculos a las tareas periodísticas, como es el caso de Chile donde gobiernan hoy los herederos políticos del fallecido dictador Augusto Pinochet. En octubre pasado, la Asociación de Corresponsales de la Prensa Exterior en Chile expresó al gobierno su ‘profunda preocupación por los continuos ataques a la libertad de expresión perpetrados por Carabineros (policía militar) en los dos últimos años’ difundió EFE”.

El documento agregó que “fotógrafos y periodistas de agencias como DPA, International Press Service (IPS), Reuters, EFE, Xinhua y otros medios fueron agredidos y detenidos por policías cada vez con mayor frecuencia desde 2010”.

En Chile se multiplicaron las denuncias de golpes, aplicación de gases lacrimógenos, incautación de material periodístico y acciones represivas para borrar imágenes captadas por fotógrafos y camarógrafos.

En esa línea, causó preocupación en organismos internacionales y también en el Colegio de Periodistas, agrupación de corresponsales extranjeros, sindicatos de medios y la organización de fotógrafos y camarógrafos que el gobierno quisiera instalar a través de la llamada “ley anti-tomas”, promovida por Hinzpeter, la posibilidad de que los medios entreguen a la policía u organismos de Inteligencia material gráfico, audiovisual y sonoro sobre manifestantes y ciudadanos que participen en protestas o huelgas.

Esa experiencia la desarrolló la derecha en el periodo dictatorial, cuando medios de comunicación dirigidos por ese sector político, entregaba imágenes de personas que participaban en protestas y manifestaciones, muchas veces a la temida Dirección Nacional Comunicación Social (DINACOS), pero también a Carabineros y la CNI.

En medio de todo, en enero pasado, Reporteros Sin Fronteras dio a conocer su informe sobre libertad de prensa, en el cual Chile cayó 47 lugares, situándose en los peores estándares, principalmente por la represión contra periodistas, la mayoría de las veces ocurrida en las movilizaciones de estudiantes, de gran impacto mundial.

Revisando documentos e informes diversos, una situación como esta no se producía en Chile desde los tiempos de la dictadura, donde cientos de periodistas fueron desaparecidos, ejecutados, desterrados, detenidos, torturados y reprimidos severamente.

Todo indica que los procedimientos de mantención del “orden público” que prioriza el gobierno piñerista tiene entre los sectores a vigilar, persuadir y reprimir en último caso, a los trabajadores de medios de comunicación. Ello incluye casos de reporteros y fotógrafos que trabajan en medios privados proclives al gobierno y que al ser reprimidos, reciben la instrucción de no de denunciarlo ni informarlo.

En ese marco, no dejó de llamar la atención la queja del Ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, quien se dijo víctima de “bullying” por parte de “los típicos fácticos de la izquierda del mundo del periodismo”. No se podría entender de otra manera que es una referencia de la autoridad en cuanto a las informaciones y análisis de profesionales de la prensa sobre casos en que se establecen críticas, observaciones y fiscalización en cuanto al accionar de la cartera de Interior y quien la dirige. Algo que parece incomodar a Hinzpeter al punto de victimizarse. Como comentara un periodista, “que agradezca que aquí no hay un diario de oposición, o como El País o Página12, porque el Ministro tendría que ponerse a llorar o renunciar”.

Que Hinzpeter acuse “bullying” de parte de periodistas en medio de los informes de organismos internacionales y agrupaciones nacionales que constatan violencia en contra de trabajadores de la prensa, es cuando menos contradictorio. Los hechos demuestran que el maltrato viene de otro lado y va hacia otros objetivos.

Como sea, hay preocupación entre los periodistas sobre si estas agresiones aumentarán el 2012, cuando diversidad de organizaciones sociales anuncian más movilizaciones, al tiempo que el gobierno informa de sofisticación y más medidas de contención social.

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