En la madrugada del martes al miércoles, se supo que Washington horas antes había declarado “persona non grata” al encargado de negocios venezolano, Calixto Ortega, a la segunda secretaria de la embajada, Mónica Sánchez, y a la cónsul de Houston, Marisol Gutiérrez. Los diplomáticos tienen 48 horas para abandonar Estados Unidos.
El Ministerio venezolano de Exteriores criticó la expulsión, asegurando que “no se puede considerar una decisión recíproca, al observar la conducta inequívoca de nuestros funcionarios, que no han osado en ningún momento sostener reuniones con grupos contrarios al Gobierno del presidente Barack Obama o con personas interesadas en actuar en su contra”.
La decisión de Washington llegó un día después de que el lunes Venezuela ordenara la expulsión de tres diplomáticos estadounidenses a los que acusó de reunirse con personas de la “extrema derecha” -en referencia a la oposición- para “animar acciones de sabotaje del sistema eléctrico y económico” venezolano, acusaciones que Estados Unidos niega.
Malas relaciones bilaterales
La expulsión mutua de diplomáticos es un nuevo episodio en las malas relaciones que los dos países mantienen desde que el ahora fallecido Hugo Chávez llegó al gobierno en 1999. La máxima expresión de esa discordia se vivió en 2010 cuando ambos países retiraron a sus respectivos embajadores. Ante esta ausencia, la expulsión de los encargados de negocios supone la del diplomático de más alto nivel en ambas capitales.
Otra manifestación reciente de las malas relaciones bilaterales tuvo lugar la semana pasada, cuando Maduro denunció que Estados Unidos no le había autorizado el uso de su espacio aéreo cuando se dirigía a China para una visita oficial.
Asimismo, Maduro canceló su participación en la Asamblea General de la ONU en Nueva York el miércoles pasado, denunciando supuestos planes para atentar contra su vida mientras estuviera en esa ciudad, planes de los que culpó a la oposición ligada con grupos de extrema derecha de Estados Unidos.
A pesar de estas malas relaciones diplomáticas, Estados Unidos y Venezuela mantienen sus intercambios comerciales, siendo el país norteamericano el principal comprador de crudo de Venezuela, ya que es el país sudamericano el que alberga las mayores reservas de petróleo del mundo.






