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Dos debates pendientes de Filsa: gratuidad y editoriales independientes

Desde el 22 de octubre hasta el 8 de noviembre el Centro Cultural Estación Mapocho, recibirá a la Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa), un evento que a lo largo de sus 35 años ha recibido a una serie de autores nacionales y extranjeros, pero que sin embargo, no ha estado falto de críticas.

Abril Becerra

  Domingo 13 de septiembre 2015 9:24 hrs. 
Portada FILSA

Quizás uno de los recuerdos más emotivos que dejó la pasada Feria del Libro, Filsa 2014, fue el del escritor Pedro Lemebel. Allí, el autor de Adiós Mariquita Linda, declamó uno de sus textos.

Pero por ese mismo sitio también pasaron otros escritores, ya sea firmando libros, presentando sus novelas o participando de entrevistas, todos al alcance, como pocas veces, del lector.

Y es que la historia de Filsa surgió hace 35 años, cuando comenzó a realizarse de manera gratuita en el año 1981 en pleno Parque Forestal.

“En ese tiempo era una quijotada hacer la feria, en pleno gobierno militar, con un control de parte de la dictadura bastante importante de acuerdo a todo lo que se editaba en Chile. Evidentemente, ahora es una feria muy distinta”, comentó el presidente de la Cámara Chilena del Libro, Alejandro Melo.

Una actividad que también ha tenido sus altos y bajos y que tuvo un cambio importante cuando en el año 1989 se trasladó al Centro Cultural Estación Mapocho.

“Este es un hito muy importante ya que se creó una estructura distinta y a la feria se le tomó un peso distinto. Esto permitió además que después la feria se internacionalizara”, explicó Melo.

Durante los años, la feria también ha experimentado distintos cambios; uno, relacionado con la presencia de las editoriales nacionales; y otro, ligado con el nivel internacional que ha adquirido.

En este sentido, Marcelo Montecinos, presidente de la Cooperativa de La Furia del Libro, señaló que “este es el tercer año en que estamos conversando para ponernos de acuerdo y hacer que la participación nacional sea más digna”, recalcó respecto al espacio que en un principio era asignado a las editoriales independientes.

“Ahora existe un trabajo en conjunto con la Cámara del Libro, La Cooperativa de la Furia, el Consejo del Libro, y el Centro Cultural Estación Mapocho”, comentó Montecinos.

Sin embargo, durante los últimos años, la feria también ha vivido un cambio respecto a su financiamiento. Esto ya  que durante 2013, el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes firmó un convenio con la Cámara del Libro para apoyar sus actividades.

“El Consejo nos está aportando en este minuto al programa cultural. Los otros grandes aportes vienen de los arriendos de los stand a los participantes, y el otro financiamiento se hace por la venta de entrada”, manifestó al respecto Melo.

Sí al autocultivo

Este año la Feria estará marcada por la frase publicitaria Sí al autocultivo, una frase que se explica, según el presidente de la Feria del Libro, por la necesidad de que “cada persona tenga por lo menos seis libros en su casa”.

Durante esta nueva versión, el evento tendrá como invitado a los países nórdicos y además, traerá a 12 autores internacionales.

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Otra de las novedades de la actividad tiene que ver con un homenaje que se realizará en honor a Gabriela Mistral y a Pedro Lemebel.

También otra de las particularidades de esta feria es que por primera vez el evento saldrá a las calles: “La idea es poder tomar a autores nacionales y también internacionales visitar librerías de Santiago, hay una propuesta de 3 o 4 librerías para este año, acercarnos a los libreros, y poder tener ahí firmas de libro, etcétera. Es decir, que el que no pudo venir a Filsa, también pueda encontrarse con la feria en distintos puntos. Y ojalá eso pueda extenderse también a regiones”, señaló Melo.

Además, en esta ocasión, gracias a un nuevo diseño, la feria contará con más espacio para las editoriales independientes.

“Antes tenían sólo el espacio que era el pasillo central. Este año lo que hemos hecho es darle mayor visibilidad a su presentación y lo hemos distribuido en los tres pasillos”, manifestó Melo.

Una mirada independiente

Según Marcelo Montecinos, esta nueva versión de Filsa  ha sido “más conversada” que el resto de las versiones. Sin embargo, dijo que pese a que la feria representa una importante plataforma de difusión, el público de las editoriales independientes no es el que asiste a Filsa.

“A nosotros nos sirve en la medida de que vamos a disputar un público nuevo y de que vamos a hacer conocida nuestra marca y también porque Filsa es la única feria histórica que se viene organizando cuando se hacía en el Parque y no se cobraba entrada”, comentó Montecinos.

De acuerdo a esto, explicó que el mayor problema para las editoriales emergentes es el poder acceder a un espacio al interior del evento, ya que es muy caro respecto a las ganancias que ellos manejan.

“Nosotros antes podíamos arrendar menos, el espacio era muy chico, y hace dos años no existía este pasillo independiente. Entonces ahora hay más espacio”, señaló.

Más allá de Filsa

En tanto la feria también ha sido cuestionada por varios aspectos; uno por la gratuidad en el acceso y por la proyección hacia regiones.

En este sentido, Melo indicó que en la programación de la feria existen varios días en donde la entrada es gratuita, pero que sin embargo, se está trabajando con el Consejo para poder extender esta propuesta.

“Lo estamos conversando, la verdad es que el Gobierno ha colaborado en el evento. Y todos queremos que haya más oferta editorial, y queremos que haya más acceso a este mundo editorial pero esos son procesos que se irán revelando con el correr del tiempo”, concluyó Melo.

Más información sobre la programación en Filsa 2015.