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Matanza en Dallas: Obama llama a la reconciliación

El presidente Barack Obama pidió a la familia estadounidense romper el “peligroso círculo” de violencia tras el asesinato de cinco policías que custodiaban una manifestación contra los asesinatos y la represión policial hacia los negros. El ataque es un paso más en la escalada de violencia por cuestiones raciales que vive Estados Unidos.

RFI

  Miércoles 13 de julio 2016 9:17 hrs. 
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El presidente Barack Obama insistió este martes en Dallas que Estados Unidos no está tan dividido por las tensiones raciales y las diferencias políticas como parece y honró a los cinco policías muertos a manos de un francotirador.

“Estoy aquí para decir que debemos rechazar la desesperanza. Estoy aquí para insistir en que no estamos tan divididos como parece”, dijo compungido.

Obama viajó a Dallas para dar un mensaje de unión al país, que aún trata de digerir los sucesos del jueves, en los que cinco policías que custodiaban una manifestación contra la violencia policial murieron abaleados.

Acompañado de su esposa Michelle, el mandatario se unió en la tarde a la ceremonia ecuménica en el Meyerson Symphony Center, situado en el centro de la ciudad, en la que también intervino el expresidente George W. Bush.

“Sé que los estadounidenses están conmocionados en este momento por lo que hemos vivido la pasada semana”, dijo Obama.

El mandatario se refirió a los eventos en Dallas como actos “no solo de violencia demente, sino también del odio racial. Y nos dejaron heridos y enojados”.

“Veo lo que es posible cuando reconocemos que somos una sola familia estadounidense: todos merecemos un trato justo, todos merecemos el mismo respeto”, dijo Obama.

“Si no podemos hablar honesta y abiertamente con quienes tienen una apariencia diferente de la nuestra, o que aportan una perspectiva diferente, entonces nunca podremos romper este peligroso círculo”, advirtió el mandatario.

Como ya lo hiciera antes, Obama buscó un equilibrio entre gestos de apoyo a las fuerzas del orden y de aliento a los militantes por los derechos civiles que denuncian la brutalidad policial.

Sin embargo, el mandatario llamó a una fuerza policial mayoritariamente blanca y a los estadounidenses blancos a reconocer que si bien el sustento legal del racismo ya no está, el prejuicio continúa.

“Llenamos las comunidades con armas”

Obama aprovechó también para llamar a los legisladores republicanos a darse cuenta del costo de su oposición al control de armas y al gasto en programas de tratamientos en salud mental y drogas.

“Llenamos las comunidades con tantas armas que es más fácil para un adolescente comprar una Glock que un computador o incluso un libro”, dijo.

El alcalde demócrata de Dallas, Mike Rawlings, llamó también a no ceder al pánico o ante una visión fatalista de la sociedad estadounidense.

“El dolor de Dallas es el dolor de todo el país”, afirmó, lanzando un llamado a la unidad. “Es la ocasión de construir un nuevo modelo para nuestra comunidad, nuestra ciudad, nuestro país”, declaró.

La semana pasada, los polémicos casos de disparos de policías a dos hombres negros, Alton Sterling en Luisiana y Philando Castile en Minnesota, desataron la ira nacional, y miles de manifestantes tomaron las calles de una costa a otra en el país.

Al parecer también desataron el mortal tiroteo en Dallas protagonizado por el joven negro Micah Johnson, mientras una protesta contra la brutalidad policial apenas empezaba en Dallas.

Johnson, de 25 años y quien sirvió en Afganistán, usó un rifle de alto calibre para matar a cinco policías y herir a otros nueve la noche del jueves. Dos civiles también resultaron heridos.

El joven dijo a los negociadores de la Policía, antes de morir, que quería matar a policías blancos en venganza por las muertes de negros.

Racismo

La semana pasada el prestigioso Instituto Pew de Investigación publicó un estudio detallando, por un lado, cómo perciben su situación los ciudadanos negros y las opiniones de la población blanca sobre ellos. Por otro, analizó las diferencias cuantitativas entre negros y blancos en campos como salarios, acceso a la educación y a trabajos de igual categoría, ingresos por núcleos familiares y número de población de una y otra raza en las cárceles.

Los resultados del estudio muestran una situación muy compleja y grave. En todos los temas analizados la población negra se encuentra marginada o a gran distancia de los beneficios y derechos de los que gozan los blancos. El abismo del racismo persiste y, en algunos casos, se ha agravado en la última década. Consecuentemente, las percepciones de 6 de cada 10 negros son que las “relaciones raciales son malas”.

Para el 34% de los encuestados, el presidente Barack Obama ha realizado algunos progresos en las relaciones raciales, pero el 28% considera que lo intentó pero no tuvo éxito. Los entrevistados de raza negra han sido, sin embargo, más positivos en su valoración, pero el 63% de los votantes republicanos creen que Obama ha sido negativo para las relaciones raciales. Muy significativo es que el 88% de los negros (y 7 de cada 10 de origen latino) consideran que son necesarios más cambios para mejorar la igualdad racial.

Desigualdades y rupturas

La situación de la población negra tiene su origen en la historia del estado, la sociedad y la economía del país, marcada por la esclavitud (abolida en 1865) y la plena instauración de la igualdad de derechos (alcanzada en 1968 con la Civil Rights Act). El racismo, sin embargo, ha persistido y se ha reproducido en diferentes formas, menos institucional pero igualmente arraigado como indica el estudio citado.

A la vez, la ciudadanía negra ha desarrollado diversas formas reivindicativas de su historia, presencia y cultura. Los actuales movimientos en universidades de prestigio para revisar el papel que tuvo el esclavismo en su crecimiento económico en los siglos XVIII y XIX y la presión para que haya más candidatos negros en los premios Oscar de cinematografía son dos entre innumerables ejemplos. La violencia policial ha llevado al nacimiento de movimientos de protesta y presión sobre el sistema judicial.

Otro factor a considerar es que pese a estas luchas jurídicas, políticas, económicas y culturales, la población negra ha sufrido especialmente en las últimas décadas el aumento de la desigualdad en el conjunto de la sociedad. Esto ha agrandado el abismo entre blancos y negros, empujando hacia atrás el reloj de la igualdad racial.

A este marco de racismo y desigualdad se suma el creciente y grave clima de ruptura de las normas de convivencia política. Hasta hace tres décadas atrás, los demócratas y republicanos se enfrentaban por visiones ideológicas dentro de un marco de referencia de respeto a las normas. Pero desde los años 80 la política fue pervertida por políticos anti-democráticos e infiltrada por medios periodísticos que la convirtieron en un espectáculo y una creciente guerra verbal. Los marcos de respeto que implícitamente operan dentro de un contrato social democrático fueron desgastados. Se fortaleció la polarización entre un sector democrático, un sector antidemocrático y una creciente masa de ciudadanos marginados que hoy acusan a los políticos de ser una élite alejada de sus intereses.

El candidato republicano Donald Trump es consecuencia directa de este clima donde se puede mentir, acusar y ofender como parte del juego político. Su campaña ha encendido los ánimos tanto de sus seguidores como detractores, generando un perturbador clima de violencia.

El último factor es la presencia masiva de armas, muchas de ellas automáticas y semiautomáticas consideradas “de guerra”, que pueden adquirirse legalmente en casi todo el país. Cada semana ciudadanos inocentes mueren a manos de personas perturbadas o radicalizadas políticamente. El presidente Obama ha tratado infructuosamente que el Congreso legisle controles para este comercio mortal. Contra toda política restrictiva se oponen el poderoso grupo de productores de armas, junto con un grupo de legisladores y ciudadanos que confían más en su capacidad de defensa personal que en el Estado para garantizar su seguridad.