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Inmaterialidad y territorio: La apuesta para proteger las Iglesias de Chiloé

En el marco de una conversación convocada por la Fundación Artesanías de Chile, el Consejo de Monumentos Nacionales señaló que hoy el patrimonio de Chiloé debe ser resguardado a partir de una mirada compleja que incluya el patrimonio inmaterial suscrito a las construcciones religiosas. “Ya vimos las repercusiones que trajo el mall de Castro para el paisaje y el entorno cultural, por eso es que tenemos que ampliar nuestras visiones”, comentó Ana Paz Cárdenas, secretaria técnica de la entidad.

Abril Becerra

  Domingo 17 de diciembre 2017 8:19 hrs. 
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En el año 2000, Unesco declaró como Patrimonio de la Humanidad a 16 Iglesias de la Isla de Chiloé. Entre ellas figuraban la Iglesia de Quinchao, la Iglesia de Nercón, la Iglesia de Chelín y la Iglesia de Tenaún, entre otras.

Sin embargo, con el paso del tiempo, surgió una duda: ¿cómo proteger el resto de los centros religiosos que pese a no ser considerados dentro del resguardo patrimonial poseían características similares a los templos protegidos por el organismo internacional?

El jueves pasado, la Fundación Artesanías de Chile convocó a la conversación Arquitectura religiosa en madera: una mirada a las Iglesias de Chiloé. La actividad se realizó en el marco de la muestra Chiloé, archipiélago de oficios, ingenios y saberes artesanales que actualmente presenta la Fundación en el Centro Cultural Palacio La Moneda.

En la ocasión, Ana Paz Cárdenas, secretaria Técnica del Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), explicó que para poder abarcar el resto de las Iglesias que no han sido consideradas como patrimoniales, la entidad inició un trabajo de protección que complejizó la forma de entender el legado histórico de las construcciones religiosas.

“Actualmente, tenemos cerca de 60 Iglesias catastradas que tienen un alto valor patrimonial y que, además, son muy significativas para las comunidades. Este trabajo lo estamos desarrollando junto con las distintas organizaciones locales para poder avanzar en este proceso. En realidad, las Iglesias que no figuran en la lista de Iglesias Patrimoniales de Unesco no están abandonadas, sino que estamos viendo cuál es el mejor camino para poder mantenerlas y lograr su pronta restauración”, afirmó la arquitecta.

Iglesia Nuestra Señora del Patrocinio de Tenaún, comuna de Dalcahue.

Iglesia Nuestra Señora del Patrocinio de Tenaún, comuna de Dalcahue. Fuente: Amigos de las Iglesias de Chiloé.

Chelín

Iglesia Nuestra Señora del Rosario de Chelín. Fuente: Amigos de las Iglesias de Chiloé.

Territorialidad y patrimonio inmaterial: La discusión presente 

Durante 2018, el Consejo de Monumentos Nacionales deberá entregar a Unesco un Plan de Gestión Integral que permita visualizar las medidas que se tomarán para extender el resguardo en la zona.

Según Ana Paz Cárdenas, este proyecto presenta una visión amplia del patrimonio del lugar. En cierta medida, esta apuesta pretende generar una discusión sobre el patrimonio inmaterial que circunda las iglesias de la isla.

“Ya vimos las repercusiones que trajo el mall de Castro para el paisaje y el entorno cultural, por eso es que tenemos que ampliar nuestras visiones”, afirmó la secretaria técnica del CMN.

El pasado jueves, el Consejo de Monumentos Nacionales, logró declarar como Zonas Típicas el entorno del monumento histórico de la Iglesia de Achao y el entorno de la Iglesia Aldachildo en Chiloé. A esta medida se sumó la Corporación Chiloé Patrimonio, instancia que fue creada la semana pasada y que reúne a organizaciones sociales y patrimoniales con dirigentes de pueblos originarios, autoridades locales y miembros de la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos (Dibam) y del CMN.

Para Ana Paz Cárdenas ambas acciones se enmarcan dentro de la línea de protección que en los últimos años ha ejecutado el Consejo de Monumentos Nacionales en la zona.

Según Andrea Berger, encargada del departamento de extensión de la Fundación Artesanías de Chile, esta propuesta es fundamental para conservar el patrimonio del lugar: “La cultura no es estática y las mismas Iglesias pueden desaparecer, pero lo inmaterial, las celebraciones que se acogen en las Iglesias, las festividades de los fieles y  las prácticas culturales tienen un valor que trasciende, que no es perecedero”, sostuvo.

Por su parte, Cristian Arias, miembro del equipo de restauración de la Iglesia Santa María de Rilán de Castro y parte de la Delegación Chiloé del Colegio de Arquitectos de Chile, sostuvo que “las Iglesias tienen alma y cuerpo”. “Su restauración no debe verse sólo desde un punto de vista técnico sino que también social”, dijo.

Imagen principal: Iglesia San Antonio de Colo, comuna de Quemchi. Fuente: Amigos de las Iglesias de Chiloé.